Tu postura te define

Tu cuerpo está sometido a la fuerza de la gravedad. A través de la postura, mantenemos un equilibrio entre:

  • la gravedad
  • el eje del cuerpo
  • el punto de apoyo

La gravedad, en física, es una de las cuatro interacciones fundamentales. Por efecto de la gravedad tenemos la sensación de peso, si estamos en un planeta o satélite. La aceleración con que caen los cuerpos (aceleración de la gravedad) es g = 9,8 m/s2).

Las fuerzas g no son una medida de fuerza sino una medida intuitiva de aceleración. Está basada en la aceleración que produciría la gravedad terrestre en un objeto cualquiera en condiciones ideales (sin atmósfera u otro rozamiento). Una aceleración de 1 g es generalmente considerado como equivalente a la gravedad estándar. Al toser, experimentaréis una fuerza de 3,5 g. Aunque sólo durante una fracción de segundo. Si pesáis, por ejemplo, 77 kg, entonces una tos normal se traduciría en una fuerza g muy breve de 269 kg. Una palmada en la espalda: 4,1 g. Desplomarnos en una silla: 10,1 g. Bajar un escalón: 8,1 g. Un estornudo produce 2,9 g. Con él, expelemos aire y gérmenes a más de 160 km por hora. Cuantas más g o “tirones” experimentéis, más posibilidades habrá de que sufráis una lesión. Pero el peligro está en soportar ese tirón durante mucho tiempo. (El club de los supervivientes de Ben Sherwood)

Los ejes del cuerpo son líneas de referencia virtuales que pasan a través del cuerpo humano y se usan para describir la alineación y la topografía de las estructuras anatómicas. … Los tres ejes también definen los tres planos del cuerpo: frontal, sagital y transversal.

El punto de apoyo es un elemento estructural en el que se produce la transmisión de su reacción a una carga, en forma de fuerza sobre el elemento sustentante. Es interesante pensar que el cuerpo humano es como una torre: si la base no está bien sostenida, de una forma u otra el resto del cuerpo se desalineará en algún punto del recorrido de pies a cabeza. Esto nos haría pensar que con un buen punto de apoyo todo está resuelto, pero no.  Un buen equilibrio requiere de una alineación completa de la estructura del cuerpo.

Una mala postura sobrecarga los huesos, los músculos y los tendones. Hacer alguna de estas acciones puede ayudarte: Cambiar de vez en cuando de posición ayudará a descargar tus vértebras; alinear tu cuerpo con una línea imaginaria que vaya de tu coronilla hasta el suelo; repartir por igual el peso entre las dos piernas…

UNA BUENA POSTURA TE HARÁ SENTIR CONFIANZA

Encorvarse es el primer paso hacia una postura de protección de los órganos vitales. Igual que cruzarse de brazos, muestra falta de confianza en uno mismo y falta de apertura ante las personas que tenemos en frente. Pero no sólo eso, la mera postura hace que nos sintamos pequeños, faltos de fuerza, faltos de ganas.

Sentarse de forma correcta puede aportar bienestar psicológicoconfianza autoestima. Richard Petty, profesor de psicología en la Universidad Estatal de Ohio (EE.UU.), asegura en un trabajo publicado en “European Journal of Social Psychology” que una postura correcta da mayor seguridad en los propios pensamientos y en la manera de pensar sobre uno mismo, sean creencias positivas o negativas. Sentarse de forma correcta es un signo de confianza en uno mismo. Por el contrario: mantenerse cierto tiempo con la espalda encorvada refleja inseguridad y hasta aburrimiento. La posición del cuerpo provoca a su vez cambios internos en la toma de decisiones. La postura corporal influye en la forma de pensar de uno mismo y en la opinión que los demás tienen acerca de esa persona.

LA POSTURA “SEIZA”

Al inicio y fin de una sesión de entrenamiento en el dojo siempre se realiza un ceremonial. Cada arte marcial posee el suyo propio. En nuestro dojo normalmente usamos el Seiza, que es una postura muy común en Japón y en las Artes Marciales, que se traduce como “Sentarse de forma Correcta” y corresponde a sentarse sobre los talones.

La manera de realizar el actual Seiza es posterior a la Restauración Meiji, englobada en una de las tantas modificicaciones que se realizaron en la estructura social de Japón. El especialista japonés Hidemasa Yatabe iba más allá concretando la aparición del término en una acción del gobierno estructurado en el período Meiji en el siglo XIX.

Pese a ser una posición considerada ceremonial o respeto, Seiza permite cuidar la espalda y la cintura, mejorando la respiración (e incluso mejora el flujo energético). Hacer seiza es una parte integral y necesaria de muchas artes tradicionales japonesas, como la ceremonia del té, la meditación (Zazen), y ciertas artes marciales. Seiza es también la forma tradicional de sentarse mientras se está haciendo otras artes como shodō (caligrafía) e ikebana (arreglos florales), aunque con el incremento de muebles de estilo occidental, esto no es siempre necesario.

Si tu estado físico no te permite realizar correctamente esta postura, hay otras variantes que te pueden ayudar.

En resumen: Gana vitalidad con un buen hábito postural.

La meditación en el Budo

Antes de entrar en la temática de éste artículo, hay que definir un par de términos:

  1. RAN-AI:
    1. Formado por dos palabras japonesas RAN y AI cuyo significado seria: armonizar el caos.
    1. Serie de Shinto Muso Ryu Jojutsu. Ésta es la síntesis de las series precedentes Omote y Chudan. Mediante ella nos preparamos para continuar el camino con series de carácter más interno. Podríamos decir que es un punto de inflexión en el que dejamos atrás las primeras series Omote y Chudan, más externas, para prepararnos hacia series que nos irán mostrando la vía interior de SMR Jojutsu.
  2. MEDITAR:
    1. Del latín “meditatio”,  significa “stare médium”, lo que traducido es algo así como “permanecer en el centro”.

Normalmente a lo largo del día, estamos dispersos, en muchos sitios y en ninguno, dando vueltas y vueltas en la periferia de nosotros mismos. Las artes meditativas y también las artes marciales, son un peregrinaje al centro de nuestro ser. Allí el paisaje interior se simplifica, y de pronto, empezamos a sentirnos en paz, en armonía con aquello que nos rodea.

Los caminos para encontrar nuestro propio centro, existen desde los albores de la humanidad, todos ellos intentan conectarnos con la realidad que nos rodea. Entre estos métodos se encuentran las artes marciales tradicionales, las cuales parecieran que únicamente nos llevan a desarrollar únicamente ciertas aptitudes físicas, pero solo en apariencia.

Un arte marcial es un camino (DO), una vía para la autorrealización que va más allá de la forma externa de la realización de las katas y la consecución de kyus y danes. Pareciera que el propósito único fuera la mejora en la destreza del combate, al tiempo que vamos progresando en la vía, bajo la atenta supervisión de nuestro sensei, el cual ha recorrido el camino antes que nosotros. Al tiempo que caminamos, nos damos cuenta que nuestro espíritu se va adaptando hasta caer en la cuenta en un momento dado, diferente en cada practicante, que algo ha cambiado para bien en nuestro interior. A estos momentos los denominamos satori o iluminación. Nuestro antiguo ser ya no es el mismo, ni mejor ni peor, simplemente diferente. Estamos más centrados, más en armonía con el mundo que nos rodea.

Para conseguir esto, debemos tener clara la actitud que ponemos durante la práctica. En el budismo zen existe una palabra que define dicha actitud que debemos tener durante la práctica: MUSHOTOKU. Significa realizar la acción sin apegarse al resultado final. Esto no significa que no debamos querer realizar las técnicas de nuestro arte pretendiendo mejorar, significa realizar la práctica sin espíritu de provecho, sin esa avidez por obtener algo como resultado de la misma.

La práctica de las artes marciales japonesas, se fundamenta en tres principios denominados: Shin (espíritu), Gi (técnica), Tai (cuerpo).

  • Shin: Es el espíritu, el corazón o “kokoro” que debemos poner al realizar la práctica. Debemos realizar la práctica poniendo todo nuestro ser  en ella. Debe ser centrado, ni muy impetuoso, ni muy pasivo. La mirada, la manera de movernos, la mente distraída, nos delatarán y hará que nuestra práctica no sea la correcta y provoque en nosotros frustración o una falsa sensación de logro. Al tiempo que recorremos la vía, nos damos cuenta que el espíritu debe cambiar antes de entrar en el dojo. Cuando llevemos un tiempo realizando la práctica nos damos cuenta que el mismo espíritu que aplicamos en el arte marcial, poco a poco lo vamos incluyendo en nuestra vida diaria sin realizar un gran esfuerzo. Al final desarrollaremos un “kokoro ippai”, un corazón pleno que guiará nuestro camino.
  • Gi: Es el conjunto de técnicas (waza) que desarrollamos durante la práctica a lo largo de toda la vida del arte marcial. Es la teoría del arte marcial practicado, los kihon, las katas… Podemos tener una muy buena técnica, pero sin un buen espíritu que la domine seremos o como una estatua de piedra que simplemente es el reflejo de una forma o como un león con una gran melena en medio de la sabana, orgulloso de su poder pero en la más absoluta soledad al no tener con quien compartirlo. Con esto quiero decir que no solo debemos aprender el conjunto de técnicas, debemos de dotarlas de vida, encadenarlas, dotarlas de un ritmo y tiempo apropiado según requiera el momento de la práctica.
  • Tai: Literalmente lo traducimos como “el cuerpo”, pero tiene  un significado más amplio que la mera presencia física, en Tai debemos incluir la personalidad, la psicología de cada uno. De una manera muy reduccionista, podemos decir que son los rasgos que le definen a uno y la actitud que uno emana frente a su entorno. Como vemos es un concepto dual.

Queda un cuarto principio, un elemento invisible, practicado a cada momento de manera inconsciente. Este elemento es el hilo que aúna los tres elementos anteriormente citados. Hablamos de la Respiración. Si no tenemos una correcta respiración, nuestro espíritu estará disperso, nuestra técnica será deficiente y nuestro Tai inexistente. Nos agotaremos y nos frustraremos. Para entrenar la respiración tenemos innumerables técnicas, pero yo personalmente me decanto por la técnica utilizada durante la práctica de zazen (meditación budista zen) mediante la cual toda acción de inspiración y espiración parte del “Hara”. En términos muy básicos estamos hablando de una respiración abdominal, desde el centro de energía localizado en el bajo abdomen. Evidentemente determinadas técnicas según el arte marcial que practiquemos, exigirán que la respiración siga una determinada pauta según la energía que debamos transmitir a la técnica, pero siempre partirá desde el “Hara” que es el que generará la energía correcta para la práctica.

¿Quién dijo que las artes marciales eran solo dar y recibir golpes? Solo con el silencio interior, conseguimos armonizar el caos, nos anclamos en el aquí y el ahora y fluimos.

Os recomiendo leer el artículo El cerebro de un budoka escrito por Didac Arcas, para una explicación más científica y mejor comprensión de lo explicado en este artículo.

Por Félix Echeandía

Tora: el tigre en Japón

Aunque nunca han vivido en la naturaleza en ningún lugar dentro del archipiélago japonés, los japoneses han sabido por mucho tiempo sobre el tigre, tan apreciado y temido, en el continente, por imágenes, historias y pieles traídas por emisarios, monjes, comerciantes y soldados. Se cree que la palabra japonesa para tigre, TORA, es de origen del sur de China, derivada de la palabra taira.

EL ARTE

Antes de que el tigre fuera representado en el arte japonés, primero tenía que ser interpretado por artistas japoneses. Los tigres no son nativos de Japón y los más cercanos al archipiélago japonés se encuentran en los bosques siberianos de Rusia, la parte noreste de China y Corea. En cualquier caso, los tigres se han exhibido en los rollos de seda del arte tradicional japonés durante siglos. Algunos tigres habían visitado Japón antes de que su aislamiento cultural terminara a fines del siglo XIX (Era Meiji).

Koxinga Hunting the Tiger (Watonai tora-gari no zu), c.1846. Creator: Kuniyoshi, Utagawa (1797-1861).

Los gatos adultos y los gatitos maullidos se regalaron a los señores de la guerra y los shogunes, pero la mayoría de los artistas parecen haber representado tigres usando pieles importadas como referencia. Los artistas japoneses también representarían a los leopardos con la creencia errónea de que eran tigres hembras.

Además, algunos artistas utilizaron gatos domésticos como modelos. Si miras detenidamente el tigre sentado de Maruyama Okyo, pintado en 1777. Su tigre brilla con ojos verdes almendrados y pupilas cortadas; Una característica ocular común a los gatos domésticos en días soleados, pero no a los tigres (smithsonianmag.com).

LITERATURA

La primera aparición del tigre en textos japoneses (existentes) está en el Nihon Shoki (720, el segundo texto japonés más antiguo después del Kojiki). Allí, podemos encontrar el relato de Kashiwade no Omihasui, quien en el sexto año del reinado del Emperador Kinmei (欽明 天皇) -545 DC, fue enviado al Reino de Paekche (Kudara en japonés), en la Península Coreana, como embajador. Según la historia, Kashiwade llevó a su esposa e hijo con él. Cuando llegaron a las costas de la península, el sol se había puesto, y en la oscuridad el niño desapareció, agarrado por un tigre. El embajador japonés persiguió al animal y finalmente lo mató con su espada. Más tarde trajo la piel con él a Japón.

El tigre también aparece en la primera colección de poemas japoneses: Manyoshu (siglo VIII), donde un poeta se refiere al tigre como “El dios coreano llamado Tigre” (韓国 の 虎 と い う 神). Esto refleja el sentimiento de respeto y miedo hacia el tigre, que fue trasladado a Japón desde el continente.

El tigre como algo a lo que temer (aunque no había ninguno en Japón) es una característica de muchas viejas historias japonesas para niños. Uno, todavía comúnmente dicho hoy, introdujo la frase: FURUYA NO MORU WA TORA O-KAMI YORI MO OSOROSHII (古屋 の 漏 る は 虎狼 よ り も 恐 ろ し い), lo que significa que un techo con goteras es más terrible que los tigres o los lobos, y muestra que los tigres fueron un estándar para el miedo.

AUTÉNTICOS EJEMPLARES EN JAPÓN

La primera instancia registrada de un tigre cautivo en vivo que fue traído a Japón fue en el año 840 dC, durante el reinado del Emperador Uta (宇 多 天皇). Este desafortunado animal fue pintado por el artista Kose no Kaneoka.

Fue durante este tiempo (el período Heian 794-1185), que la medicina para los huesos de tigre, especialmente importada de China, ayudó a curar al Emperador durante una epidemia. Esta ocurrencia todavía se conmemora cada noviembre en Osaka durante el Festival Shinno, en el que los tigres de papel maché se entregan de forma gratuita con la esperanza de mantener alejadas las enfermedades. Desafortunadamente, esta creencia (también importada de China) en las propiedades medicinales de varias partes del cuerpo del tigre, todavía existe en algunos sectores, manteniendo vivo el comercio de esta especie.

Durante el Período de Guerras Civiles de Japón (mediados del siglo XV a principios del siglo XVII), hay registros de una gran cantidad de pieles de tigre importadas de Ming, China.

Cuando los ejércitos japoneses bajo el mando de Toyotomi Hideyoshi invadieron la Península Coreana (1592-94), además de todas las atrocidades cometidas contra las poblaciones y propiedades locales, se dedicó un montón de tiempo libre y energía para atrapar y matar tigres. De hecho, Hideyoshi trajo un tigre vivo a Japón para exhibirlo ante el Emperador en Kyoto y varios generales.

Según el texto existente Shinchomonshu, este tigre fue mantenido en cautiverio y en el castillo de Osaka y alimentado con perros vivos. Ver al tigre matando a los perros debe haber proporcionado mucha diversión para los hombres de Hideyoshi, pero el tigre necesitaba muchos perros y estos fueron adquiridos de los aldeanos por los jefes locales. El libro cuenta la historia de cómo, finalmente, un perro luchó contra el tigre hasta la muerte (ambos murieron). Investigando el incidente, Hideyoshi descubrió que el jefe particular que proporcionó a este perro lo había hecho en contra de de su voluntad. Hideyoshi creía que era el gran resentimiento del dueño del perro, canalizado hacia el perro mismo, lo que le daba al perro la fuerza para derrotar al tigre. Posteriormente, el ex maestro de los perros fue compensado, mientras que el jefe sin escrúpulos fue severamente castigado.

(Esta historia sobre un tigre en el castillo de Osaka y el festival que celebra la medicina del tigre en el antiguo distrito farmacéutico de Osaka son probablemente dos de las razones por las que el equipo de béisbol de Osaka se llama The Tigers).

Durante el Período Edo (1600-1868) se exhibían comúnmente tigres disecados y montados, pero mientras el público en general se volvía cada vez más consciente de la apariencia física de los tigres, perdieron la sensación de asombro y miedo que durante tanto tiempo habían estado asociados con el animal. Este animal continuó siendo un símbolo de valentía y dignidad y se creía que las imágenes o figuras de tigres invitaban a la buena fortuna.

SIMBOLISMO HISTÓRICO

Debido a que se creía que el tigre era especialmente protector con sus crías, estos productos afortunados se utilizaron para rezar por la salud y la seguridad de los niños. Por la misma razón, la expresión TORA NO KO (un cachorro de tigre) se usó para referirse a cualquier posesión muy preciada

También se dijo que el tigre corre 1000 RI (unos 4,000 km) y luego regresa. Es por eso que el tigre se convirtió en un importante amuleto de la suerte para los soldados que se van a la guerra. También puede recordar que la señal de IR ADELANTE antes del ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941 fue TORA, TORA, TORA (tigre, tigre, tigre) que expresa un deseo especial de regresar a casa de forma segura desde la misión.

También se cree que los tigres son efectivos para alejar las energías malas: En el Templo de Kurama en Kioto, en lugar de los habituales leones guardianes, hay tigres guardianes.

En Japón, el concepto y el simbolismo de las Cuatro Direcciones Cardinales y las Cuatro Estaciones se transfieren de sus contrapartes chinas. El tigre blanco Byakko (Baihu chino 白虎) representa la dirección cardinal del oeste y la temporada de otoño, junto con el pájaro bermellón Suzaku (Zhuque chino Chinese) para el sur y el verano, el dragón azul Seiryu (Qinglong chino 青龍) para el este y primavera, y la tortuga negra Genbu para el norte y el invierno.

MISTICISMO

Sin tigres a los que recurrir, los artistas japoneses representaban al temible gato por razones espirituales desconocidas para los artistas del oeste. Tomaron prestado del taoísmo, una filosofía mística china que surgió del estudio de la naturaleza.

En el taoísmo, los filósofos chinos vieron el universo en términos de un simbiótico yin y yang: el yang, el orden masculino, toma la forma de un dragón mitológico; el yin, caos femenino, el tigre.

El budismo zen japonés y el taoísmo chino comparten algunas creencias, pero fuera del zodiaco chino, el tigre no está asociado con el budismo o el sintoísmo en Japón, sin embargo, algunos artistas representaban dragones gemelos y tigres en las puertas correderas de los templos budistas zen y les gusta la historia cristiana de San Jerónimo y su león. Los budistas creían que los tigres acompañaban a los hombres santos de antaño.

EL TIGRE EN EL TATUAJE JAPONÉS

Como motivo de tatuaje, el tigre representa la fuerza y ​​el coraje, así como una larga vida. Protege de los espíritus malignos y la mala suerte, así como de las enfermedades. Además, el tigre es un símbolo para el otoño y se dice que controla el viento. Un tatuaje de tigre protege al usuario del daño y lo ayuda a vivir más tiempo. Se cree que las personas ganan fuerza con su tatuaje de tigre, lo que les da valentía y confianza.

EL TIGRE DEL KARATE

El estilo de karate Shotokan se representa con la figura de un tigre dentro de un círculo. El dibujo fue creado originalmente por un pintor del arte japonés llamado Hoan Kosugi (1881 – 1964) cuyo verdadero nombre era Kunitaro Kosugi. Fue un artista famoso y presidente del “Club Poplar Tabata”, un sindicato artístico en Tokio.  Kosugi fue un amigo y uno de los primeros estudiantes de karate del maestro Funakoshi en Tokio.

Gichin Funakoshi (船越 義珍 1868 –1957) fue un maestro okinawense de Karate conocido como el “padre del karate moderno” por su labor de difusión del mismo en las islas principales de Japón y por ser el fundador del Karate-Do estilo Shotokan.

Kosugi fue el hombre que convenció Funakoshi a escribir su conocimiento de karate y ponerlo en un libro. Para seducir Funakoshi para que escribiera el libro sobre karate, Kosugi dijo que diseñaría y proporcionaría una pintura para la tapa. Como él era un famoso pintor profesional en Japón, tener un diseño de él en la tapa del libro era un gran atractivo. Por lo tanto, “Ryukyu Kenpo Karate 琉球 唐 手 拳法” fue escrito rápidamente y publicado en 1922. En el año siguiente, Funakoshi publicó la segunda edición, lo publicó bajo el nombre de “Rentan Goshin Jutsu 練 鍛 護身 術”. Kosugi informó a Funakoshi que su libro, Rentan Goshin Jutsu, fue el libro de texto maestro de karate.

La idea de Kosugi para el tigre vino de la expresión “Tora no maki.” Tora no maki en la tradición japonesa es el documento oficial por escrito del arte o un sistema que se utiliza como fuente de referencia definitiva para el arte en particular. Dado que jamás antes se había escrito un libro de karate, Kosugi dijo a Funakoshi que su libro era la Tora no maki del karate. Puesto que “tora” significa “tigre”, él diseñó el tigre como una representación del arte de Funakoshi. La irregularidad del círculo indica que probablemente fue pintado con un trazo de pincel. El tigre de Shotokan es un diseño tradicional chino, que significa que el tigre nunca duerme. El tigre simboliza el estado de alerta agudo del vigilante y la serenidad de la mente pacífica. El Tigre de Shotokan, está pintado dentro de un círculo para mostrar que el poder del tigre, como el poder de Shotokan, está contenido. Eso indica que este poder nunca debe ser usado en un capricho.

Musha shugyō: la peregrinación del samurái

En esta ocasión os traemos un extracto del artículo de nuestro amigo el Doctor en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, el Dr. Sala Ivars, M. (2018). Musha shugyō: la peregrinación del guerrero. Una aproximación a la formación marcial del guerrero japonés a través de sus viajes, en Mirai. Estudios Japoneses 2(2018), 115-127 (artículo completo aquí).

Los samuráis completaban su entrenamiento marcial mediante un viaje a lo largo de la geografía japonesa para aprender de otras escuelas y en ocasiones, batirse con ellas poniendo a prueba sus aptitudes marciales. Sin embargo, estas peregrinaciones también comprendían otros aspectos como el religioso y el artístico en lo concerniente al sable japonés.

Las peregrinaciones en Japón y su relación con la clase samurái

Las peregrinaciones han existido en Japón desde los primeros tiempos de los que se conservan fuentes históricas. Al igual que en otros países, estos viajes estaban íntimamente relacionados con la religión, alcanzando a todos los estratos de la sociedad, entre los cuales se incluían los guerreros o bushi, que a partir del periodo Heian (algunos de ellos) empezarían a tomar el nombre de samurái. Las peregrinaciones religiosas comenzaron como un evento ligado a los monjes y sacerdotes que viajaban entre los diferentes templos de su orden, o al templo/santuario principal para conocer más sobre su fe y rendir culto a sus dioses. Sin embargo, pronto estos viajes se convirtieron en rutas tremendamente populares, movilizando a gran parte de la población en diferentes vías. Las peregrinaciones, no precisaban llegar a templos o santuarios para adquirir un carácter religioso, existiendo numerosas vías a montes y montañas sagradas de la geografía japonesa, entre los cuales destacamos: Fuji san, Kōya san y Tate san.

Los samuráis, como otros miembros de la sociedad, participaban en estas peregrinaciones religiosas, shintō o budistas, así como de los viajes a los montes sagrados, y los festejos que las reproducían en las grandes ciudades. Si algo definía a un samurái sobre otros aspectos era su carácter militar, en este sentido, los miembros de la nobleza guerrera japonesa cuentan con sus propias vías de peregrinación:

  • De una parte, estaban las peregrinaciones a las divinidades budistas o sintoístas que adorara su familia o clan.
  • En segunda instancia, se hallaban una serie de peregrinaciones focalizadas en lugares de culto para los antepasados de la familia, o bien de la escuela/escuelas marciales relacionadas con la formación del samurái (…).

Los samuráis no sólo se educaban en las artes marciales, su adiestramiento se componía del llamado bunbu ryōdō (la cultura/estrategia y marcialidad en uno). En este conglomerado de enseñanzas aprendían tácticas militares y filosofía, pero también caligrafía y diferentes artes tales como: adorno floral, artes del incienso o ceremonia del té. Por ejemplo, aquellos samuráis que se instruían en la escuela Ikenobō de adorno floral, era lógico que en algún momento peregrinaran al Rokkakudō de Kioto, edificio fundado por el mismísimo príncipe Shōtoku en el siglo VIII, y cuna de esta escuela de ikebana, la más antigua que se ha conservado (…).

A partir del periodo Edo, existió un motivo político por el cual se creaban a lo largo y ancho de Japón columnas de samuráis que cubrían la distancia entre su feudo y la ciudad de Edo. Este fenómeno se denominaba sankin kōtai, un edicto que promulgó el bakufu Tokugawa en 1635 para los tozama daimyō (señores feudales alejados de Edo), y en 1642 para los fudai daimyō (señores feudales cercanos a Edo) – shinpan daimyō (señores feudales familiares de los Tokugawa/Matsudaira). Este decreto obligaba a los daimyō a mantener una residencia en Edo, en la cual permanecerían en estancias alternas entre su feudo y la ciudad del bakufu. Las razones principales del gobierno para imponer este decreto eran: mantener un control sobre los daimyō, disponer de un gran contingente de samuráis en Edo, así como generar para los grandes señores un alto gasto que mermara sus arcas con los grandes costes de los traslados y de la doble residencia, y por tanto minimizara su amenaza.

A pesar de ello, los efectos colaterales del sankin kōtai sobrepasaron las expectativas del gobierno, favoreciendo la creación de caminos y vías, así como estimulando la economía de los pueblos de paso, posadas y paradas en el camino. A modo de ejemplo, cada vez que la familia Yamauchi de Tosa se trasladaba a su residencia de Edo, movilizaba entre 1500 y 3000 vasallos, de los cuales, más de la mitad eran samurái. En el trayecto hacia Edo muchos guerreros aprovechaban para observar las características de la vestimenta, la tipología y la decoración de los sables de las diferentes áreas por las que pasaban. Ya una vez en Edo, pese a que cada residencia era como un pequeño feudo del que era difícil escabullirse, aprovechaban las ocasiones de que disponían para comparar tanto sus conocimientos culturales, como habilidades marciales y vestimentas/complementos, con los samuráis llegados de otras partes del país, contribuyendo a una suerte de globalización de los feudos de Japón entorno a Edo.

Como hemos podido comprobar, los samuráis estaban muy acostumbrados a realizar viajes con todo tipo de fines: religiosos, de ocio, marciales, culturales y por obligaciones políticas. Si bien la mayor aspiración de un samurái era la vida sedentaria en un castillo o residencia sirviendo a su señor, no dejan de ser personas acostumbradas a una vida errante cubriendo grandes distancias a pie o caballo.

El musha shugyō, el viaje de adiestramiento del samurái

En la primera palabra no nos detendremos mucho en el análisis, pues musha [武者], significa “guerrero”, un oficio que cualquier samurái se suponía poder desarrollar. La segunda palabra, shugyō [修行], que significa estudio, es algo más de lo que significa al traducirlo al castellano. El término equivalente a la palabra estudio es benkyō [勉強]. Shugyō implica una profundización muy intensa en la materia en cuestión, hasta casi niveles de aprendizaje y ascetismo espiritual.

Durante el musha shugyō, el samurái toma parte de todas las connotaciones místicas y religiosas propias de un estudio sincero (shugyō) y las combina con ciertas prácticas de otros grupos tales como practicantes de shugendō (incorporación de prácticas relaciona-das con los elementos de la naturaleza) o yamabushi (monjes que peregrinan por las montañas mientras realizan prácticas similares al shugendō) en el sentido de un peregrinaje que muchas veces requería recorrer montañas y valles poco transitados con el fin de llegar a determinados destinos.

Un samurái se solía formar en las escuelas de su han (feudo), tanto en el aspecto cultural como en el marcial. Hablando de la práctica marcial, cada han contaba con varios centros de entrenamiento o dōjō. Cuando un samurái lograba completar el aprendizaje y la transmisión de su escuela, recibía un certificado que atestiguaba este hecho, el “menkyo kaiden”. Sin embargo, la recepción de este honor no significaba el fin de un camino, sino el principio de una vía. A partir de este momento la única forma de seguir mejorando en la práctica era partir en un viaje (musha shugyō) por diferentes provincias y dōjō, aprendiendo nuevas técnicas y poniendo en práctica las ya asimiladas. De esta forma un samurái podía comprobar la valía de su escuela y la suya misma, mejorando aquellos puntos débiles, reforzándolos en la experiencia de haber conocido a otros practicantes marciales. En ocasiones, el samurái recibía el menkyō y sólo tras completar su musha shugyō, recibía el sello final que convertía el documento en un menkyō kaiden. En el caso de los estudiantes más notables, o de aquellos que tenían un linaje familiar con el director de la escuela (sōke), podían llegar a recibir el legado de sucesión de la misma, acompañando al documento algún objeto relacionado con el fundador de la escuela como un sable o una tsuba.

Una vez el samurái estaba en posesión de un certificado oficial de transmisión marcial y una carta de recomendación de su maestro, podía solicitar a su señor feudal o daimyō un permiso para viajar por uno o varios feudos de Japón con el fin de completar su formación. Este documento no se otorgaba a la ligera, siendo negado en muchos casos, pues suponía un gran honor y una enorme responsabilidad, ya que ese individuo representaría (para bien o para mal) a su feudo en el resto de Japón. Las fronteras entre los diferentes han estaban muy controladas, y cualquier abandono del feudo propio era considerado un acto de alta traición (dappan roshi), castigado con penas de prisión, confiscación de los bienes, destierro, y en los casos más extremos, la muerte por seppuku (suicidio ritual) (…).

El musha shugyō era a fin de cuentas una especie de estancia de estudios becada. En compensación, una vez terminado su aprendizaje, los samuráis debían volver al feudo para servir como instructores o miembros útiles de la sociedad. En ocasiones, también se exigía que llevasen un diario detallado de las escuelas que visitaban y los logros que iban consiguiendo en su viaje.

El final del musha shugyō y el inicio de una nueva era

Hasta ahora hemos visto como los guerreros realizaban diferentes tipos de peregrinación para afianzar y comprobar sus aptitudes marciales. Repasando brevemente la historia, es fácil caer en la cuenta de que, a medida que trascurrían los años, estos peregrinajes iban perdiendo misticismo y ganando empirismo práctico. Debido a las prohibiciones de duelos con armas afiladas que impuso el bakufu Tokugawa, los musha shugyō estaban dominados por el uso de herramientas de entreno fabricadas en madera, o bien cubiertas en sus partes peligrosas.

A pesar de esto, se seguían produciendo muchas muertes en los enfrentamientos, y en ocasiones, estas muertes daban lugar a un espiral de venganzas sin fin. Es por esto que los daimyō empezaron a conceder cada vez menos licencias de musha shugyō y se prohibieron los dōjō yaburi, reto al dueño de una escuela donde el vencedor se podía quedar con la escuela y los alumnos. Para lograr salvar esta situación, varias escuelas de esgrima jugaron un papel fundamental:

  • La Yagyū Shinkage ryū kenjutsu, desarrolló un tipo de espada recubierta de cuero, de manera que se podían realizar combates minimizando los daños que ocasionaba un sable de madera.
  • La escuela Maniwa Nen, incorporaba en su práctica con sables de madera una serie de protecciones para la cabeza y las manos.
  • La escuela Ono-ha Ittō, también empezó a utilizar unas protecciones para las manos y antebrazos.
  • La escuela Kashima Shin Jikishinkage, incorpora en el siglo XVIII las ideas de las escuelas anteriores, desarrollando las protecciones definitivas para bra-zos (kote) y cabeza (men).
  • Por su parte, la escuela Nakanishi-ha Ittō, creará una protección para el cuerpo (dō).

El arma también evolucionará hacia una espada de cañas de bambú que, combinada con las protecciones, reducían en gran número las heridas en combate. La escuela Hokushin Ittō ryū hyōhō, fundada a principios del siglo XIX, fue una de las principales difusoras de este nuevo tipo de combate, popularizado hoy en día mediante el kendō.

Con todos estos avances se redujeron en mucho las muertes, por lo que, en el siglo XIX, hubo un nuevo auge de los musha shugyō. Los dōjō yaburi se sustituían por taryū jiai o competiciones entre escuelas e individuos. Esto favoreció la fundación de multitud de centros de esgrima, así como la aparición de dōjō independientes que no se ligaban a ninguna escuela de bujutsu tradicional, practicando únicamente el combate con protecciones (…).

Tras el final del periodo Edo (1868) con la abolición de la clase samurái y la prohibición de portar sables (edicto hai tō rei – 1876), muchas escuelas antiguas (koryū) desparecieron, especialmente aquellas más tradicionales y de trabajo basado en armas. Pese a que siguió existiendo el musha shugyō, el taryū jiai e incluso eldōjō yaburi de manera clandestina, especialmente en el caso de las escuelas de jujutsu, estas tradiciones iban camino de la extinción. La prohibición estadounidense de practicar artes marciales tradicionales al finalizar la Segunda Guerra Mundial, llevó a un nuevo decaimiento de estas escuelas. Estudios recientes han demostrado que desde mediados del siglo XX hasta hoy en día, se ha producido una ligera recuperación de este legado. Sin embargo, el tiempo ha hecho que las escuelas se vuelvan cada vez más herméticas y restrictivas, queriendo mantener sus tradiciones intactas a todo coste, por lo que prácticas como el musha shugyō o el taryū shiai no son vistas con buenos ojos actualmente (…).

La espiritualidad en Japón

El archipiélago del Sol naciente no es tan diferente del resto de territorios que componen el planeta tierra, pero sí que es cierto que lo recubre un aura de espiritualidad, misticismo y paz, características que se respiran en cada átomo que envuelve a la vida que realizan sus habitantes y que se plasma en las innumerables artes que desde el origen de los tiempos se llevan desarrollando en Japón, así como en el carácter de sus pobladores.

Esto se debe en gran medida a las dos grandes corrientes religioso-filosóficas que se dan en Japón: el Sintoísmo y el Budismo. Mientras que el Sintoísmo es la originaria, el budismo tuvo que recorrer un largo camino hasta llegar a Japón tal y como lo conocemos hoy.

El Sintoísmo o Shintoísmo, viene formado por el término “shinto” que significa “camino de los dioses”. Éste se denomina así debido a que hace más de un milenio en Japón la única lengua con escritura conocida antes de que lo fuera el japonés era el chino. Es un culto de carácter animista con veneración a los antepasados.

El sintoísmo cree en la existencia de seres y deidades sobrenaturales que viven en la naturaleza y en niveles superiores de la existencia llamados “Kami”. Los japoneses al considerarse descendientes de los “kami”, tratan de vivir en armonía con ellos mediante la realización de rituales y ofrendas en determinadas celebraciones y actos concurrentes a lo largo del año y de su vida.

Se consideran descendientes de los dioses porque el sintoísmo explica como Japón surgió de la unión de dos dioses: Izanagi e Izanami. Los cuales ordenaron y crearon el mundo con Japón en el centro como pilar con el cielo.

Las principales ramas del sintoísmo en función de los rituales o celebraciones son:

  • Koshitsu shinto : Shinto de la casa real.
  • Jinja shinto: Adoración en los templos a los kamis.
  • Minzoku shinto: Es el shinto de los rituales y festivales tradicionales japoneses.

De esta manera muy resumida, podemos decir que el sintoísmo infiere a los japoneses un código de conducta práctico frente a los diferentes actos de la vida.

Bueno, ahora nos pondremos con el budismo mayoritario en Japón y el que más ha influenciado el carácter del país del sol naciente. El budismo en Japón es tiene varias ramas, Shingon, Tendai y Zen:

  • El budismo Shingon: Es un tipo de budismo esotérico y tántrico muy practicado en Japón. Su creador fue Kobo Daishi tras viajar a china, estudiarlo y practicarlo, lo llevó a su regreso a Japón. Es un budismo más ritualista al utilizar mantras y mudras en las prácticas meditativas diarias.
  • El Budismo Tendai: Comparte origen en su refundación con el anterior, aunque es cierto que un monje llamado Saicho al igual que Kobo viajó a china por la misma época, nunca coincidieron y estudiaron un budismo diferente el uno del otro en china. El Tendai tiene ciertas ideas conciliadoras con el sintoísmo, es un budismo integrador de otras escuelas budistas y un budismo esotérico. Es conocido en ocasiones como “budismo de montaña”. De este budismo cabe destacar a los “sohei” casta de monjes guerreros.
  • El Budismo Zen: Pone énfasis en la compasión y se basa en el ideal del bodhisattva (persona que renuncia a la liberación final para ayudar al resto de seres sufrientes a realizarla). Se centra en el esfuerzo personal individual para alcanzar la iluminación repentina de manera intuitiva, a través de la disciplina física y mental poder obtener una consciencia de la realidad, el aquí y el ahora.

El budismo zen está compuesto principalmente por dos escuelas: La escuela Soto y la Rinzai:

  • La escuela Soto, promulga que la práctica de la meditación es la que provoca la iluminación. La iluminación no es buscada, la iluminación es algo que es  intrínseco a todos los seres, uno se despierta llegado el momento con práctica o sin ella. Las dos prácticas utilizadas por  esta escuela son la meditación (zazen) y el Dokushan (pregunta respuesta entre profesor y alumno)
  • La escuela Rinzai, intenta acelerar ese despertar, añadiendo un “koan” (Sentencia a la espera de ser resuelta mediante la meditación).

Por último, como apunte final al budismo japonés, hay que decir que no se originó por sí solo, sino que seguramente tuvo su origen en China y/o Corea y de ahí saltó a Japón y posteriormente viajó a China y Corea, para finalmente volver a Japón. Remarco esto porque como se suele decir no todo es blanco o negro, entre los dos extremos hay una variedad de colores. Japón, en sí mismo es original y propio, pero gracias a las influencias externas de los países limítrofes y como moldeo dichas influencias, es hoy lo que es.

Para finalizar esta entrada, ya lo apuntaba en el párrafo anterior, en Japón uno no es budista o sintoista de manera excluyente. Se dice que uno es sintoísta en el nacimiento y en las nupcias y budista en la muerte.

Por Felix Echeandia.

Origami para pequeños y grandes

En estos días de cuarentena, tanto grandes como pequeños buscamos maneras de entretenernos y pasar el rato de la forma más entretenida posible. Hoy os proponemos un acercamiento al Origami.

¿QUÉ ES EL ORIGAMI?

El origami (折り紙 el origen de la palabra procede de los vocablos japoneses “ori” (doblar) y “kami” (papel)) o papiroflexia (del latín papȳrus, ‘papel’ y flexus, ‘doblar’) es un arte que consiste en el plegado de papel sin usar tijeras ni pegamento para obtener figuras de formas variadas, muchas de las cuales podrían considerarse como esculturas de papel. En un sentido específico, el origami es un tipo de papiroflexia de origen japonés que incluye ciertas restricciones, (por ejemplo, no admite cortes en el papel y se parte desde ciertas bases) con lo que el origami es papiroflexia pero no toda la papiroflexia es origami.

La particularidad de esta técnica es la transformación del papel en formas de distintos tamaños partiendo de una base inicial cuadrada o rectangular que pueden ir desde sencillos modelos hasta plegados de gran complejidad. En el origami se modela el medio que nos rodea y en el cual vivimos: Fauna y flora de todos los continentes, la vida urbana, herramientas de nuestra cotidianidad, animales mitológicos y un sinfín de otras figuras.

HISTORIA DE ESTA TÉCNICA

El arte de doblar papel se originó en China alrededor del siglo I o II d. C., llegó a Japón en el s. VI y se integró en la tradición japonesa. En el periodo Heian, desde 794 hasta 1185, el origami formó parte importante en las ceremonias de la nobleza, pues doblar papel era un lujo que solo podían darse personas de posición económica acomodada. Entre 1338 y 1573 del periodo Muromachi, el papel se volvió lo suficientemente barato para todos, y el estilo de origami servía para distinguir un estrato social de otro, por ejemplo, entre un samurái aristócrata y un campesino. La total democratización del arte solo ocurre entre 1603 y 1867, periodo Tokugawa, en donde se documenta la base del pájaro y la base de la rana en el libro Senbazuru Orikata en el año 1797.

El origami llegó a occidente con los últimos comerciantes que hacían la Ruta de la Seda al Próximo Oriente. Posiblemente hizo su aparición cuando Marco Polo trajo el papel en el siglo XIII, que no fue bien recibido por los europeos. 

DIVERSIÓN PARA PEQUEÑOS Y GRANDES

Os vamos a porponer que intentéis alguno de estos ejercicios de Origami con estos vídeo tutoriales.

ESTRELLAS
CASCO SAMURÁI
ESPADA
PEZ
CONEJO
KIMONO
GEISHA

Historia del tatuaje japonés

¿Sabías que los tatuajes ya eran utilizados por pueblos muy antiguos? La gente creía que estos dibujos en la piel los protegerían de los espíritus malignos y otros peligros. Se aplicaban con agujas de hueso y tinturas obtenidas de plantas o tierras coloridas. Era seguramente un procedimiento doloroso, pero llevar un tatuaje era considerado una señal de valentía. Se sabe que se utilizaban tatuajes ya en la prehistoria porque se encontraron momias que conservaban la piel tatuada, como la de un hombre hallado congelado en los Alpes, que vivió hace más de 5,000 años: llevaba grabados 57 tatuajes en su espalda.

LOS ALBORES DEL TATUAJE EN JAPÓN

A juzgar por las estatuillas de barro dogū del período Jōmon (entre el 14.000-400 a.C. aproximadamente) y haniwa (figuras características del período Kofun, desde mediados del siglo III a mediados del siglo VII) que se han encontrado, en Japón la costumbre de tatuarse el cuerpo existía ya en los albores de la historia.

En el período Yayoi (300 a. C.-300 d. C.) los diseños de tatuajes fueron observados y comentados por visitantes procedentes de China, siendo utilizado en algunas partes de Japón para denotar el rango social

Los ainus, indígenas de Japón, son conocidos por haber utilizado tatuajes por motivos decorativos y sociales.

Durante el período Kofun (250-538 d. C.), los tatuajes comenzaron a tener una connotación negativa. En lugar se ser utilizados con fines rituales o relacionados con el estatus social, los tatuajes pasaron a realizarse en criminales como castigo por sus delitos. A los delincuentes se les castigaba más a menudo marcándolos con un círculo tatuado en sus brazos. También se empleaban los tatuajes para determinar las clases sociales (Hinin 非人, Burakumin 部落民).

LA EDAD DE ORO

Durante el período Edo (1600 – 1868 d.c) el sistema de tatuar a criminales evolucionó, y el tipo de tatuaje indicaba el crimen que la persona había cometido (este tipo de castigo estaba reservado para criminales violentos) de forma que su marca en la sociedad sería permanente. Por supuesto, las consecuencias de estas marcas eran de rechazo social. Las familias evitaban tener cerca a gente tatuada, y también eran expulsados de festividades y actividades recreativas. Estos tatuajes eran denominados Bokkei.

En el período Edo, también se dejó de ver el tatuaje no sólo reservado para los delitos graves, sino que se extendió a delitos menos graves. Esto también sirvió para excluir a los delincuentes menores de la sociedad, y empujarlos a los brazos de los grupos criminales que los tatuaban como símbolo de pertenencia. La popularidad en el último período de esta época de varios cuentos y relatos sobre héroes criminales, también aumentó el sentimiento de autoconciencia y del valor de los elementos criminales.

Fue en la época Edo cuando el tatuaje evolucionó hacia sectores de la sociedad que no tenían relación con el crimen, como las cortesanas. La razón de este cambio fue la publicación de unas xilografías de la novela Suikoden, considerada una de las grandes historias clásicas del país. Estos dibujos mostraban escenas de héroes con cuerpos decorados con dragones, flores, tigres e imágenes religiosas. Enseguida la moda del tatuaje inspirado por esta novela se propagó y los artistas de las xilografías comenzaron a tatuar. Para ello, utilizaban las mismas herramientas que tenían para dibujar sobre las planchas. La más característica es la tinta Nara ó Negro Nara que adquiría un tono verde-azulado bajo la piel, algo que ahora se relaciona con los tatuajes de baja calidad.

En la cultura popular las personas con tatuajes eran representadas en los grabados ukiyo-e a través del ideal heroico de “Ayudar a los débiles y plantar cara a los fuertes”. Pronto se convirtieron en objetos de admiración, y alcanzaron una enorme reputación a partir de la primera mitad del siglo XIX cuando el maestro de la xilografía ukiyo-e Utagawa Kuniyoshi creó una serie de grabados inspirados en la novela china Suikoden (Shuihu Zhuan en chino) en la que representó a los protagonistas con el cuerpo completamente tatuado. Los grabados de actores de kabuki tatuados de Utagawa Kunisada también alcanzaron una gran fama poco después. Esta moda se extendió al auténtico kabuki, por lo que en obras como Shiranami Gonin Otoko (Los cinco de Shiranami, 1862) los protagonistas comenzaron a vestir una prenda bajo el kimono que hacía que la piel pareciese tatuada. La influencia del ukiyo-e y del kabuki sirvió de estímulo para que los tatuajes, que ya habían aumentado su escala en el pasado, creciesen más y comenzasen a ser realizados sobre todo el cuerpo.

Esta evolución del tatuaje hace que aparezca una nueva figura, el Horishi, maestro tatuador, que llegó a ser venerado entre los miembros del gremio. Ellos usaban una técnica llamada Tebori, literalmente “tatuaje hecho a mano”, que consistía en perforar suavemente la piel con unas agujas en varas de bambú, dándole la fuerza necesaria con las manos.

EL TATUAJE EN EL JAPÓN MODERNO

En los comienzos del período Meiji, el gobierno japonés, procurando proteger su imagen y dar una buena impresión a Occidente, marginó los tatuajes, y el irezumi pasó a tener connotaciones criminales. Sin embargo, los fascinados extranjeros iban a Japón en busca de las habilidades de los artistas del tatuaje, y el tradicional arte continuó en la clandestinidad. El Gobierno Meiji consideró problemático que en Occidente estas prácticas pudiesen interpretarse como un aspecto primitivo de Japón, y por esto en 1872 decidió establecer una ley que regulara tanto el oficio de tatuador como a las personas que decidían llevar tatuajes. Con el comienzo del siglo XX se impuso entre la sociedad la norma de ir siempre vestidos, por lo que los tatuajes pasaron a ser algo que se escondía debajo de la ropa.

En esta época el tatuaje era discriminado, pero la Yakuza lo usaba como símbolo de lealtad hacia sus jefes y marcaba la posición y estatus dentro del grupo.

El tatuaje fue legalizado por las fuerzas de ocupación en 1945, pero ha mantenido su imagen de criminalidad. Durante muchos años, los tatuajes tradicionales japoneses fueron asociados a la Yakuza y muchos negocios en Japón (baños públicos, gimnasios, etc.) todavía tienen prohibida la entrada a clientes tatuados.

Karate en el cine mainstream

Dentro del cine convencional o “mainstream”, las artes marciales siempre ha sido uno de los más populares entre el público. Dentro de las películas de acción, el subgénero de este tipo de cine ha atraído las miradas de grandes y pequeños llenando las salas desde hace años. Cualquier escuela de artes marciales en Barcelona tiene algún alumno que ha entrado por la puerta del Dojo por primera vez gracias a las películas de este género.

ATRAPA LA MOSCA CON LOS PALILLOS

El mundo del Karate ha tenido un antes y un después a raíz de la llegada a la gran pantalla de la película Karate Kid en 1984, película estadounidense dirigida por John G. Avildsen (ganador del Óscar a la mejor dirección en 1976 por Rocky). Muchos recordaremos esta primera película de la serie cinematográfica con el joven Daniel Larusso (Ralph Macchio) que se muda a California con su madre y tiene como vecino al Sr. Miyagi (Pat Morita) que le enseñará el noble arte del Karate debido a unos conflictos con unos karatekas de una academia llamada Cobra Kai. El sensei de esta escuela es John Kreese (Martin Kove), un violento excapitán del ejército que enseña a sus alumnos bajo el lema <<Golpear primero, golpear fuerte, sin piedad>>. El alumno aventajado de Cobra Kai es Johny Lawrence (William Zabka), quien además es el exnovio de la actual novia de Daniel San. La película llega a su clímax en el apoteósico final en el torneo de Karate donde Daniel nos mostrará todo lo aprendido con su maestro, la famosa “técnica de la grulla”.

Como nota curiosa, el actor Toshiro Mifune (7 samuráis) se presentó al papel de Sr. Miyagi para esta primera película, pero su interpretación fue tan aterradora y severa que se le descartó para ese papel.

Esta película dio origen a una saga que continuó con Karate Kid II, Karate Kid III y El nuevo Karate Kid y posteriormente una nueva versión en 2010, The Karate Kid, pero donde el karate dejaba paso al Fung Fu.

Todos (los más viejos) tendremos siempre en la cabeza la frase “dar cera, pulir cera” que se convirtió casi en un mantra de la cultura pop de los ochenta, o al pequeño gran maestro intentando atrapar una mosca con los palillos. Tal vez por este motivo, Jon Hurwitz, Hayden Schlossberg y Josh Heald han desempolvado esta gran obra creando una serie web de drama basada en la franquicia de Karate Kid. Esta nueva serie se estrenó el 2 de mayo de 2018 en la plataforma YouTube Red con los protagonistas William Zabka y Ralph. La trama se sitúa treinta y cuatro años después de la película original y sigue la historia del perdedor Johnny Lawrence que busca la redención reabriendo el infame dojo Cobra Kai y reavivando su rivalidad con ahora exitoso Daniel Larusso.

ACTORES EXPERTOS KARATEKAS

Algunas estrellas de Hollywood también han usado sus habilidades como artistas marciales para actuar en sus películas de acción. Algunos de estos, entre otras artes marciales, también han practicado Karate:

Chuck Norris, uno de los más famosos karatekas del panorama televisivo, es practicante de karate, campeón de kickboxing y “actor” (entre comillas), fundador de una asociación de karate. Bromas y memes de Chuck aparte, debemos al Sr. Norris que pusiera en la gran pantalla al Karate en luchas tan famosas como la que protagonizó contra Bruce Lee, en Fist of Fury o El Furor del Dragón.

Jean-Claude Van Damme, apodado “los músculos de Bruselas” debido a su lugar de origen y a su envidiable torso, llegando a ser “Mister Bélgica” en 1979, ha sido otro referente en el mundo del séptimo arte de puñetazos y patadas. Jean-Claude es actor, director y productor que ha practicado karate, full contact y kickboxing.

Steven Seagal obtuvo el grado de 7º Dan en Aikido, y además de practicar Kenjutsu, tiene amplios conocimientos también en Karate según pone en su página web (stevenseagal.com).

Muchos otros actores han sido expertos o practicantes también de este arte marcial japonés, como Wesley Snipes (Blade), Jason Statham (Transporter), Dolph Lungren (Los mercenarios), Taylor Lautner (Crepúsculo), Keanu Reeves (John Wick), Michael Jai White (Blood and Bone).

Otro de los grandes actores que sobresale es Sonny Chiba. Éste japonés nacido en Fukuoka, fue uno de los primeros actores de cine de artes marciales en alcanzar la fama, primero en Japón y más tarde internacionalmente. Le recordamos por papeles como Hattori Hanzo en Kill Bill Vol. 1 (2003), Bullet Train (1975) o Doberman Cop (1977). Chiba ostenta 4 Dan Bujinkan, 2 Dan Goju Ryu, 4 Dan Kyokushinkai, Shodan de Shorinji Kempo, Shodan de Kendo y 2 Dan en Judo. También fue fundador de la Japan Action Club, que tiene como objetivo desarrollar y elevar el nivel de las técnicas de artes marciales y las secuencias utilizadas en el cine y la televisión japonesa.

KURO OBI WORLD

Cinturón negro” o “Kuro Obi” es una película japonesa de 2007 dirigida por Shunichi Nagasaki que se centra principalmente en las interpretaciones por verdaderos expertos karatekas sin usar efectos especiales ni exageraciones típicas del género.

La película se ambienta en la Manchuria de 1932 ocupada por los japoneses donde un líder corrupto del Ejército Imperial Japonés está tratando de hacerse cargo de todos los dojos de karate. Los protagonistas expertos karatekas en la vida real son Tatsuya Naka del estilo Shotokan JKA (Taikan), Akihito Yagi de Goju Ryu (Giryu) y Yuji Suzuki de Kyokushinkai (Choei). Estos tres alumnos del maestro Eiken emprenden caminos diferentes tanto en la vida como en la comprensión de las artes marciales y finalmente se reúnen para combatir contra la corrupción y defender la tradición.

LA MEJOR DEFENSA ES UN ATAQUE

La película originalmente denominada “The art of self-defense” y traducida en España como “La mejor defensa es un ataque” narra la historia de un hombre, Casey (Jesse Eisenberg), que encarna a un muchacho de 36 años, solitario, aquejado de una timidez excesiva, con miedos e inseguridades y que es atacado mientras camina solo por la calle. A partir de esa mala experiencia, decide combatir sus temores con algún medio de autodefensa. Casi por casualidad llama su atención un gimnasio donde un variopinto grupo de personajes practica karate y decide apuntarse. En este dojo hay peculiar y carismático maestro (Alessandro Nivola) que le enseña mucho más que a defenderse a sí mismo. 

EL MUNDO FRIKI

Existe otro submundo de películas de bajo presupuesto. Algunos las llaman clásicos intemporales de serie B, otros simplemente basura, pero también han tenido un espacio en las estanterías de los videoclubs de antaño y algunas en nuestros corazones.

“Karate Kill”, película donde un misterioso y solitario maestro de Karate pierde a su hermana pequeña. Quien se interponga en el camino para encontrarla se enfrentará a la ira de Karate Kill.

Un adolescente se infiltra en un equipo rival de karate para descubrir la verdad tras la muerte de su hemano mayor en “Un lugar peligroso”.

“Robin Hood, Arrows, Beans and Karate” donde éste se enfrenta al malvado sheriff de Nottingham con su amigo Moi Kato en una película medieval italo-western.

“Karate Kids USA” trata de un grupo de pequeños karatekas que van al rescate de una chica raptada.

Y cómo no, en España también apareció el fenómeno, en este caso se llamó “Karate a muerte en Torremolinos”. Esta película dirigida por Pedro Temboury nos narra como en esta población en el año 2000 está a punto de sumergirse en una ola de terror cuando el Dr. Malvedades llega a la ciudad para resucitar a cuatro karatekas que murieron ahogados en la bahía de Málaga cuando ejercían como asesinos a sueldo durante la Segunda Guerra Mundial.

¿Y cuál es tu película favorita de artes marciales?

Por Dídac Arcas (codirector Ranai Dojo)

Aproximación a la cocina japonesa

Tal y como dice Carme Ruscalleda en el prólogo de <<Cocinas del mundo: Japón>>, “(…) la cocina es un sólido exponente socio-cultural y artístico de un país: por lo tanto, degustar, observar o estudiar la cocina de una cultura lejana proporciona un cúmulo de sorpresas cargadas de exotismo, capaces de generar enamoramiento, incomprensión o rechazo”.

Uno de los aspectos de Japón que más fascina a todo occidente es sin duda la cocina: su variedad de ingredientes, su sofisticación, su sobriedad y sencillez, la manera que se presenta la comida, la forma de comer, el proceso… Ante la mirada de un foráneo, la cocina japonesa parece un ritual exquisito en todos los aspectos que la componen.

En la preparación del plato, expertos cocineros tienen sus cuchillos especiales, uno para cada menester, perfectamente afilados y relucientes, listos para la acción.

LOS CUCHILLOS JAPONESES

La fabricación de cuchillos japoneses data del siglo XIV, si bien existe un componente vital que hace que la calidad de los mismos sea reconocida a nivel mundial: el saber hacer con el acero.

Ya desde tiempos inmemoriales, los antepasados forjaban el acero para la elaboración de espadas para los samuráis y este conocimiento ha ido transfiriendo a lo largo de las generaciones.

Uno de los aspectos más curiosos de los cuchillos japoneses y que más llama la atención es que el filo sólo se encuentra en una de las caras del cuchillo. Para formar los cuchillos se unen capas de distintos aceros a golpe de martillo y se funden al calor de las brasas.

MAESTRÍA CULINARIA

Un itamae 板前 es un cocinero de cocina japonesa. El término se puede traducir literalmente como “delante de la tabla”, refiriéndose a la tabla de cortar. En Japón para poder ser considerado un itamae de sushi se requieren años de aprendizaje y trabajo. Luego de cinco años de trabajar con un maestro, el aprendiz está listo para tomar su primera tarea importante relacionada a hacer sushi: la preparación del arroz. El arroz debe ser preparado según las instrucciones estrictas del maestro.

La preparación del Fugu (pez globo) a nivel de restaurante está estrictamente controlada por la ley en Japón y en otros países, y sólo chefs que han calificado a través de un riguroso entrenamiento se les permite cocinar al pez. El fugu contiene cantidades letales de tetradotoxina en los órganos, especialmente la región del hígado y los ovarios, y también en la piel. Desde 1958 solo los cocineros con licencia especial pueden preparar y vender fugu al público. El aprendiz necesita de dos a tres años de práctica antes de poder someterse al examen oficial. Éste consiste en una prueba escrita, un test de identificación de peces y una prueba práctica consistente en preparar fugu y comerlo. Solo un 35% de los candidatos supera el examen.

LA DESPENSA

En la despensa no puede faltar Azuki, las alubias rojas, pequeñas, dulces y rojas que se emplean en la elaboración de postres; la ciruela macerada o Umeboshi que se utiliza como ingrediente para el onigiri (triángulos de arroz relleno de pescado y algas); los fideos de trigo Udon, los Soba con harina de trigo sarraceno o los de Ramen, de origen chino con una masa más suave y estirada para conseguir mayor finura.

Algunos condimentos como el Jengibre o Shoga que suele acompañar el sushi para refrescar el paladar entre plato y plato; la soja Daizu fundamental en la cocina japonesa; el rábano blanco Daikon, rallado para ensaladas o sushi; el wasabi, raíz de rábano verde con un sabor extremadamente picante que desaparece a los pocos segundos de ser ingerido.

Muchos otros productos hay que añadir a esta lista, pero uno de los más esenciales es el arroz, Kome, que a diferencia de otros países del Sudeste asiático, es arroz de grano corto y cultivado en campos inundados. La variedad koshihikari es la ideal para el sushi.

EL ARTE EN LA PRESENTACIÓN

La disposición en el plato es la puesta en escena de todo lo que ha acontecido anteriormente. La elección de la combinación de elementos, materiales y colores del plato, todo ello con el fin de conseguir un sublime placer visual, olfativo y gustoso. Existen combinaciones de ingredientes y condimentos con determinadas comidas, o decoraciones que nos recuerden a las estaciones del año.

¿SABES DISTINGUIR LAS DISTINTAS PIEZAS DE “SUSHI”?

La palabra sushi se usa para denominar el conjunto genérico de platos compuestos por arroz, pescado crudo, crustáceos, algas y verduras. Sushi, viene de abreviar dos palabras japonesas, Su, que significa vinagre y Meshi, que significa arroz, por lo que sushi, es todo plato elaborado con arroz avinagrado al estilo japonés.

El sushi es uno de los platos de moda, pero la mayoría de las personas no distingue entre las distintas variedades. Aquí te daremos unas claves para que los distingas cuando los veas:

Makien japonés significa ‘envuelto’, por lo que, como su nombre indica, es arroz envuelto en alga nori.

Uramaki: ‘Ura’ en japonés significa ‘al revés’. Por lo que esta pieza es un maki realizado de dentro hacia fuera.

Temaki: “Te” quiere decir “a mano”. Los temaki son conos de alga nori rellenos de arroz y otros ingredientes. Como burritos mejicanos pero en versión japonesa.

Nigiri: El niguiri es el sushi que no lleva alga nori (como mucho una cinta decorativa). Son piezas de arroz “amasadas” y cubiertas de pescado crudo u otros ingredientes.

Gunkan:”Acorazado” o arroz envuelto en una tira gruesa de alga nori hasta formar una especie de cuenco, normalmente relleno por encima de huevas de pescado.

Inari: Es como una especie de rollito de primavera de tofu frito (“inari” en japonés) con arroz aromatizado y/o verduras.

ALGUNAS BEBIDAS ALCOHÓLICAS PARA HACER “KANPAI”

Si viajas a Japón y tienes algo que celebrar, recuerda que debes evitar a toda costa el clásico “Chin Chin” tan típico en España. Así evitarás una situación más que incómoda. En el idioma nipón, la fonética del “chinchín” es similar a la utilizada para designar al órgano reproductor masculino. La fórmula japonesa para brindar es “kanpai”.

El Sake es una palabra japonesa que significa «bebida alcohólica». Sin embargo, en los países occidentales se refiere a un tipo de bebida alcohólica japonesa preparada de una infusión hecha a partir del arroz y conocida en Japón como Nihonshu (日本酒 «alcohol japonés»). En Occidente, el sake es comúnmente referido como «vino de arroz». Pero esta designación no es apropiada, puesto que «vino» es exclusivamente la bebida obtenida por fermentación alcohólica del mosto de la uva. El Shochu es una bebida alcohólica de Japón, comúnmente destilada de cebada, camote o arroz. Típicamente posee una graduación alcohólica del 25%. El Umeshu es un licor japonés que se elabora macerando el fruto del  albaricoque japonés cuando aún están verdes en alcohol y azúcar. 

Ya que todo no va a ser practicar artes marciales en el Dojo, en este artículo nos hemos aproximado un poco a la cocina japonesa para que abras los ojos al delicioso mundo de la comida nipona, con la que no solamente disfrutamos de un placer para el estómago, sino que también suele serlo para la vista. En Barcelona hay numerosos restaurantes de gran calidad para probar alguno de los platos que te ofrecen y, además, recomendarnos cuáles son tus preferidos.

¡A disfrutar de la comida japonesa!

Por Dídac Arcas (codirector RANAI DOJO)