Musha shugyō: la peregrinación del samurái

En esta ocasión os traemos un extracto del artículo de nuestro amigo el Doctor en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, el Dr. Sala Ivars, M. (2018). Musha shugyō: la peregrinación del guerrero. Una aproximación a la formación marcial del guerrero japonés a través de sus viajes, en Mirai. Estudios Japoneses 2(2018), 115-127 (artículo completo aquí).

Los samuráis completaban su entrenamiento marcial mediante un viaje a lo largo de la geografía japonesa para aprender de otras escuelas y en ocasiones, batirse con ellas poniendo a prueba sus aptitudes marciales. Sin embargo, estas peregrinaciones también comprendían otros aspectos como el religioso y el artístico en lo concerniente al sable japonés.

Las peregrinaciones en Japón y su relación con la clase samurái

Las peregrinaciones han existido en Japón desde los primeros tiempos de los que se conservan fuentes históricas. Al igual que en otros países, estos viajes estaban íntimamente relacionados con la religión, alcanzando a todos los estratos de la sociedad, entre los cuales se incluían los guerreros o bushi, que a partir del periodo Heian (algunos de ellos) empezarían a tomar el nombre de samurái. Las peregrinaciones religiosas comenzaron como un evento ligado a los monjes y sacerdotes que viajaban entre los diferentes templos de su orden, o al templo/santuario principal para conocer más sobre su fe y rendir culto a sus dioses. Sin embargo, pronto estos viajes se convirtieron en rutas tremendamente populares, movilizando a gran parte de la población en diferentes vías. Las peregrinaciones, no precisaban llegar a templos o santuarios para adquirir un carácter religioso, existiendo numerosas vías a montes y montañas sagradas de la geografía japonesa, entre los cuales destacamos: Fuji san, Kōya san y Tate san.

Los samuráis, como otros miembros de la sociedad, participaban en estas peregrinaciones religiosas, shintō o budistas, así como de los viajes a los montes sagrados, y los festejos que las reproducían en las grandes ciudades. Si algo definía a un samurái sobre otros aspectos era su carácter militar, en este sentido, los miembros de la nobleza guerrera japonesa cuentan con sus propias vías de peregrinación:

  • De una parte, estaban las peregrinaciones a las divinidades budistas o sintoístas que adorara su familia o clan.
  • En segunda instancia, se hallaban una serie de peregrinaciones focalizadas en lugares de culto para los antepasados de la familia, o bien de la escuela/escuelas marciales relacionadas con la formación del samurái (…).

Los samuráis no sólo se educaban en las artes marciales, su adiestramiento se componía del llamado bunbu ryōdō (la cultura/estrategia y marcialidad en uno). En este conglomerado de enseñanzas aprendían tácticas militares y filosofía, pero también caligrafía y diferentes artes tales como: adorno floral, artes del incienso o ceremonia del té. Por ejemplo, aquellos samuráis que se instruían en la escuela Ikenobō de adorno floral, era lógico que en algún momento peregrinaran al Rokkakudō de Kioto, edificio fundado por el mismísimo príncipe Shōtoku en el siglo VIII, y cuna de esta escuela de ikebana, la más antigua que se ha conservado (…).

A partir del periodo Edo, existió un motivo político por el cual se creaban a lo largo y ancho de Japón columnas de samuráis que cubrían la distancia entre su feudo y la ciudad de Edo. Este fenómeno se denominaba sankin kōtai, un edicto que promulgó el bakufu Tokugawa en 1635 para los tozama daimyō (señores feudales alejados de Edo), y en 1642 para los fudai daimyō (señores feudales cercanos a Edo) – shinpan daimyō (señores feudales familiares de los Tokugawa/Matsudaira). Este decreto obligaba a los daimyō a mantener una residencia en Edo, en la cual permanecerían en estancias alternas entre su feudo y la ciudad del bakufu. Las razones principales del gobierno para imponer este decreto eran: mantener un control sobre los daimyō, disponer de un gran contingente de samuráis en Edo, así como generar para los grandes señores un alto gasto que mermara sus arcas con los grandes costes de los traslados y de la doble residencia, y por tanto minimizara su amenaza.

A pesar de ello, los efectos colaterales del sankin kōtai sobrepasaron las expectativas del gobierno, favoreciendo la creación de caminos y vías, así como estimulando la economía de los pueblos de paso, posadas y paradas en el camino. A modo de ejemplo, cada vez que la familia Yamauchi de Tosa se trasladaba a su residencia de Edo, movilizaba entre 1500 y 3000 vasallos, de los cuales, más de la mitad eran samurái. En el trayecto hacia Edo muchos guerreros aprovechaban para observar las características de la vestimenta, la tipología y la decoración de los sables de las diferentes áreas por las que pasaban. Ya una vez en Edo, pese a que cada residencia era como un pequeño feudo del que era difícil escabullirse, aprovechaban las ocasiones de que disponían para comparar tanto sus conocimientos culturales, como habilidades marciales y vestimentas/complementos, con los samuráis llegados de otras partes del país, contribuyendo a una suerte de globalización de los feudos de Japón entorno a Edo.

Como hemos podido comprobar, los samuráis estaban muy acostumbrados a realizar viajes con todo tipo de fines: religiosos, de ocio, marciales, culturales y por obligaciones políticas. Si bien la mayor aspiración de un samurái era la vida sedentaria en un castillo o residencia sirviendo a su señor, no dejan de ser personas acostumbradas a una vida errante cubriendo grandes distancias a pie o caballo.

El musha shugyō, el viaje de adiestramiento del samurái

En la primera palabra no nos detendremos mucho en el análisis, pues musha [武者], significa “guerrero”, un oficio que cualquier samurái se suponía poder desarrollar. La segunda palabra, shugyō [修行], que significa estudio, es algo más de lo que significa al traducirlo al castellano. El término equivalente a la palabra estudio es benkyō [勉強]. Shugyō implica una profundización muy intensa en la materia en cuestión, hasta casi niveles de aprendizaje y ascetismo espiritual.

Durante el musha shugyō, el samurái toma parte de todas las connotaciones místicas y religiosas propias de un estudio sincero (shugyō) y las combina con ciertas prácticas de otros grupos tales como practicantes de shugendō (incorporación de prácticas relaciona-das con los elementos de la naturaleza) o yamabushi (monjes que peregrinan por las montañas mientras realizan prácticas similares al shugendō) en el sentido de un peregrinaje que muchas veces requería recorrer montañas y valles poco transitados con el fin de llegar a determinados destinos.

Un samurái se solía formar en las escuelas de su han (feudo), tanto en el aspecto cultural como en el marcial. Hablando de la práctica marcial, cada han contaba con varios centros de entrenamiento o dōjō. Cuando un samurái lograba completar el aprendizaje y la transmisión de su escuela, recibía un certificado que atestiguaba este hecho, el “menkyo kaiden”. Sin embargo, la recepción de este honor no significaba el fin de un camino, sino el principio de una vía. A partir de este momento la única forma de seguir mejorando en la práctica era partir en un viaje (musha shugyō) por diferentes provincias y dōjō, aprendiendo nuevas técnicas y poniendo en práctica las ya asimiladas. De esta forma un samurái podía comprobar la valía de su escuela y la suya misma, mejorando aquellos puntos débiles, reforzándolos en la experiencia de haber conocido a otros practicantes marciales. En ocasiones, el samurái recibía el menkyō y sólo tras completar su musha shugyō, recibía el sello final que convertía el documento en un menkyō kaiden. En el caso de los estudiantes más notables, o de aquellos que tenían un linaje familiar con el director de la escuela (sōke), podían llegar a recibir el legado de sucesión de la misma, acompañando al documento algún objeto relacionado con el fundador de la escuela como un sable o una tsuba.

Una vez el samurái estaba en posesión de un certificado oficial de transmisión marcial y una carta de recomendación de su maestro, podía solicitar a su señor feudal o daimyō un permiso para viajar por uno o varios feudos de Japón con el fin de completar su formación. Este documento no se otorgaba a la ligera, siendo negado en muchos casos, pues suponía un gran honor y una enorme responsabilidad, ya que ese individuo representaría (para bien o para mal) a su feudo en el resto de Japón. Las fronteras entre los diferentes han estaban muy controladas, y cualquier abandono del feudo propio era considerado un acto de alta traición (dappan roshi), castigado con penas de prisión, confiscación de los bienes, destierro, y en los casos más extremos, la muerte por seppuku (suicidio ritual) (…).

El musha shugyō era a fin de cuentas una especie de estancia de estudios becada. En compensación, una vez terminado su aprendizaje, los samuráis debían volver al feudo para servir como instructores o miembros útiles de la sociedad. En ocasiones, también se exigía que llevasen un diario detallado de las escuelas que visitaban y los logros que iban consiguiendo en su viaje.

El final del musha shugyō y el inicio de una nueva era

Hasta ahora hemos visto como los guerreros realizaban diferentes tipos de peregrinación para afianzar y comprobar sus aptitudes marciales. Repasando brevemente la historia, es fácil caer en la cuenta de que, a medida que trascurrían los años, estos peregrinajes iban perdiendo misticismo y ganando empirismo práctico. Debido a las prohibiciones de duelos con armas afiladas que impuso el bakufu Tokugawa, los musha shugyō estaban dominados por el uso de herramientas de entreno fabricadas en madera, o bien cubiertas en sus partes peligrosas.

A pesar de esto, se seguían produciendo muchas muertes en los enfrentamientos, y en ocasiones, estas muertes daban lugar a un espiral de venganzas sin fin. Es por esto que los daimyō empezaron a conceder cada vez menos licencias de musha shugyō y se prohibieron los dōjō yaburi, reto al dueño de una escuela donde el vencedor se podía quedar con la escuela y los alumnos. Para lograr salvar esta situación, varias escuelas de esgrima jugaron un papel fundamental:

  • La Yagyū Shinkage ryū kenjutsu, desarrolló un tipo de espada recubierta de cuero, de manera que se podían realizar combates minimizando los daños que ocasionaba un sable de madera.
  • La escuela Maniwa Nen, incorporaba en su práctica con sables de madera una serie de protecciones para la cabeza y las manos.
  • La escuela Ono-ha Ittō, también empezó a utilizar unas protecciones para las manos y antebrazos.
  • La escuela Kashima Shin Jikishinkage, incorpora en el siglo XVIII las ideas de las escuelas anteriores, desarrollando las protecciones definitivas para bra-zos (kote) y cabeza (men).
  • Por su parte, la escuela Nakanishi-ha Ittō, creará una protección para el cuerpo (dō).

El arma también evolucionará hacia una espada de cañas de bambú que, combinada con las protecciones, reducían en gran número las heridas en combate. La escuela Hokushin Ittō ryū hyōhō, fundada a principios del siglo XIX, fue una de las principales difusoras de este nuevo tipo de combate, popularizado hoy en día mediante el kendō.

Con todos estos avances se redujeron en mucho las muertes, por lo que, en el siglo XIX, hubo un nuevo auge de los musha shugyō. Los dōjō yaburi se sustituían por taryū jiai o competiciones entre escuelas e individuos. Esto favoreció la fundación de multitud de centros de esgrima, así como la aparición de dōjō independientes que no se ligaban a ninguna escuela de bujutsu tradicional, practicando únicamente el combate con protecciones (…).

Tras el final del periodo Edo (1868) con la abolición de la clase samurái y la prohibición de portar sables (edicto hai tō rei – 1876), muchas escuelas antiguas (koryū) desparecieron, especialmente aquellas más tradicionales y de trabajo basado en armas. Pese a que siguió existiendo el musha shugyō, el taryū jiai e incluso eldōjō yaburi de manera clandestina, especialmente en el caso de las escuelas de jujutsu, estas tradiciones iban camino de la extinción. La prohibición estadounidense de practicar artes marciales tradicionales al finalizar la Segunda Guerra Mundial, llevó a un nuevo decaimiento de estas escuelas. Estudios recientes han demostrado que desde mediados del siglo XX hasta hoy en día, se ha producido una ligera recuperación de este legado. Sin embargo, el tiempo ha hecho que las escuelas se vuelvan cada vez más herméticas y restrictivas, queriendo mantener sus tradiciones intactas a todo coste, por lo que prácticas como el musha shugyō o el taryū shiai no son vistas con buenos ojos actualmente (…).

Entrenamientos “outdoors”

Ante la situación sobrevenida en nuestro planeta, se nos han planteado muchas dudas acerca de cuándo y cómo vamos a empezar con nuestras clases y seminarios. El COVID-19 ha producido un shock sistémico en varios aspectos que nos ha obligado a replantearnos a cada uno de nosotros unos cambios de hábitos para adaptarnos a la nueva situación.

A medida que el final del confinamiento se ve más cerca, la preocupación por la salud y el colapso sanitario da paso a la inquietud por el futuro a corto y medio plazo. ¿Y después del confinamiento qué? ¿Cuánto durarán los efectos y qué impacto tendrá en la economía, en el empleo, en mi situación personal? En el mapa de emociones junto con la genérica palabra preocupación, empiezan a aparecer los términos incertidumbre y también expectación (fruto del deseo de pasar ya a otra etapa y dejar atrás la cuarentena).

Hay una tendencia hacia más preocupación por el cuidado de la salud y para hacer más ejercicio físico, lo que ha demostrado ser eficaz contra el COVID-19: Una única sesión de ejercicio aumenta la liberación de superóxido dismutasa extracelular, una enzima antioxidante que es producida endógenamente por nuestros músculos y que reduce el estrés oxidativo, protegiendo a nuestros tejidos y ayudando a prevenir enfermedades. Precisamente el estrés oxidativo en el tejido pulmonar está implicado en la patogénesis de varias enfermedades pulmonares, entre otras el SDRA, por lo que el Dr. Yan (Unversidad Virginia) argumenta que es razonable pensar que el ejercicio podría ser efectivo para prevenir el SDRA secundario al covid-19.

Por todos estos motivos, y como alternativa al entrenamiento clásico dentro de una instalación deportiva o dojo, hemos decidido iniciar un nuevo proyecto de Karate OUTDOORS.

RANAI DOJO OUTDOORS o entrenamientos al aire libre, son entrenamientos en los que se combinan sistemas deportivos del Karate y ejercicios dirigidos:

  • Entrenamiento de Karate: un entrenamiento que se centra en ejercicios específicos de este arte marcial realizados en la calle/parque y que se trabaja la fuerza, la agilidad y la flexibilidad usan herramientas del Karate como son: Kihon (ejercicios básicos en solitario), Kata (formas), Kumite (técnicas de combate) y Autodefensa (Defensa Personal).
  • Entrenamiento funcional: un entrenamiento con movimientos que activan diferentes grupos de músculos y que consiste en una rutina de ejercicios útiles para cualquier persona.

Aunque pienses que pueda ser ridículo hacer ejercicio al aire libre, la verdad es que no estarás solo, porque decenas de deportistas pensarán en la misma opción para ejercitarse y además, este tipo de entrenamientos tiene numerosas ventajas:

  • Rompe con la rutina.
  • Mejora el estado de ánimo. Menos estrés.
  • Gran variedad de entrenamientos que se pueden hacer outdoors.
  • Mayor acercamiento a la naturaleza.
  • Aire fresco, luz solar, espacio, seguridad ante COVID-19.

Puedes participar de nuestras clases de Karate al aire libre en Barcelona aquí. Estos entrenamientos se realizarán en el Parc del Nen de la Rutlla (Guinardó) los martes y jueves de 20:30 a 21:30.

Si estás interesado en nuestras nuevas clases de Karate al aire libre, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Te esperamos.

Aproximación a la cocina japonesa

Tal y como dice Carme Ruscalleda en el prólogo de <<Cocinas del mundo: Japón>>, “(…) la cocina es un sólido exponente socio-cultural y artístico de un país: por lo tanto, degustar, observar o estudiar la cocina de una cultura lejana proporciona un cúmulo de sorpresas cargadas de exotismo, capaces de generar enamoramiento, incomprensión o rechazo”.

Uno de los aspectos de Japón que más fascina a todo occidente es sin duda la cocina: su variedad de ingredientes, su sofisticación, su sobriedad y sencillez, la manera que se presenta la comida, la forma de comer, el proceso… Ante la mirada de un foráneo, la cocina japonesa parece un ritual exquisito en todos los aspectos que la componen.

En la preparación del plato, expertos cocineros tienen sus cuchillos especiales, uno para cada menester, perfectamente afilados y relucientes, listos para la acción.

LOS CUCHILLOS JAPONESES

La fabricación de cuchillos japoneses data del siglo XIV, si bien existe un componente vital que hace que la calidad de los mismos sea reconocida a nivel mundial: el saber hacer con el acero.

Ya desde tiempos inmemoriales, los antepasados forjaban el acero para la elaboración de espadas para los samuráis y este conocimiento ha ido transfiriendo a lo largo de las generaciones.

Uno de los aspectos más curiosos de los cuchillos japoneses y que más llama la atención es que el filo sólo se encuentra en una de las caras del cuchillo. Para formar los cuchillos se unen capas de distintos aceros a golpe de martillo y se funden al calor de las brasas.

MAESTRÍA CULINARIA

Un itamae 板前 es un cocinero de cocina japonesa. El término se puede traducir literalmente como “delante de la tabla”, refiriéndose a la tabla de cortar. En Japón para poder ser considerado un itamae de sushi se requieren años de aprendizaje y trabajo. Luego de cinco años de trabajar con un maestro, el aprendiz está listo para tomar su primera tarea importante relacionada a hacer sushi: la preparación del arroz. El arroz debe ser preparado según las instrucciones estrictas del maestro.

La preparación del Fugu (pez globo) a nivel de restaurante está estrictamente controlada por la ley en Japón y en otros países, y sólo chefs que han calificado a través de un riguroso entrenamiento se les permite cocinar al pez. El fugu contiene cantidades letales de tetradotoxina en los órganos, especialmente la región del hígado y los ovarios, y también en la piel. Desde 1958 solo los cocineros con licencia especial pueden preparar y vender fugu al público. El aprendiz necesita de dos a tres años de práctica antes de poder someterse al examen oficial. Éste consiste en una prueba escrita, un test de identificación de peces y una prueba práctica consistente en preparar fugu y comerlo. Solo un 35% de los candidatos supera el examen.

LA DESPENSA

En la despensa no puede faltar Azuki, las alubias rojas, pequeñas, dulces y rojas que se emplean en la elaboración de postres; la ciruela macerada o Umeboshi que se utiliza como ingrediente para el onigiri (triángulos de arroz relleno de pescado y algas); los fideos de trigo Udon, los Soba con harina de trigo sarraceno o los de Ramen, de origen chino con una masa más suave y estirada para conseguir mayor finura.

Algunos condimentos como el Jengibre o Shoga que suele acompañar el sushi para refrescar el paladar entre plato y plato; la soja Daizu fundamental en la cocina japonesa; el rábano blanco Daikon, rallado para ensaladas o sushi; el wasabi, raíz de rábano verde con un sabor extremadamente picante que desaparece a los pocos segundos de ser ingerido.

Muchos otros productos hay que añadir a esta lista, pero uno de los más esenciales es el arroz, Kome, que a diferencia de otros países del Sudeste asiático, es arroz de grano corto y cultivado en campos inundados. La variedad koshihikari es la ideal para el sushi.

EL ARTE EN LA PRESENTACIÓN

La disposición en el plato es la puesta en escena de todo lo que ha acontecido anteriormente. La elección de la combinación de elementos, materiales y colores del plato, todo ello con el fin de conseguir un sublime placer visual, olfativo y gustoso. Existen combinaciones de ingredientes y condimentos con determinadas comidas, o decoraciones que nos recuerden a las estaciones del año.

¿SABES DISTINGUIR LAS DISTINTAS PIEZAS DE “SUSHI”?

La palabra sushi se usa para denominar el conjunto genérico de platos compuestos por arroz, pescado crudo, crustáceos, algas y verduras. Sushi, viene de abreviar dos palabras japonesas, Su, que significa vinagre y Meshi, que significa arroz, por lo que sushi, es todo plato elaborado con arroz avinagrado al estilo japonés.

El sushi es uno de los platos de moda, pero la mayoría de las personas no distingue entre las distintas variedades. Aquí te daremos unas claves para que los distingas cuando los veas:

Makien japonés significa ‘envuelto’, por lo que, como su nombre indica, es arroz envuelto en alga nori.

Uramaki: ‘Ura’ en japonés significa ‘al revés’. Por lo que esta pieza es un maki realizado de dentro hacia fuera.

Temaki: “Te” quiere decir “a mano”. Los temaki son conos de alga nori rellenos de arroz y otros ingredientes. Como burritos mejicanos pero en versión japonesa.

Nigiri: El niguiri es el sushi que no lleva alga nori (como mucho una cinta decorativa). Son piezas de arroz “amasadas” y cubiertas de pescado crudo u otros ingredientes.

Gunkan:”Acorazado” o arroz envuelto en una tira gruesa de alga nori hasta formar una especie de cuenco, normalmente relleno por encima de huevas de pescado.

Inari: Es como una especie de rollito de primavera de tofu frito (“inari” en japonés) con arroz aromatizado y/o verduras.

ALGUNAS BEBIDAS ALCOHÓLICAS PARA HACER “KANPAI”

Si viajas a Japón y tienes algo que celebrar, recuerda que debes evitar a toda costa el clásico “Chin Chin” tan típico en España. Así evitarás una situación más que incómoda. En el idioma nipón, la fonética del “chinchín” es similar a la utilizada para designar al órgano reproductor masculino. La fórmula japonesa para brindar es “kanpai”.

El Sake es una palabra japonesa que significa «bebida alcohólica». Sin embargo, en los países occidentales se refiere a un tipo de bebida alcohólica japonesa preparada de una infusión hecha a partir del arroz y conocida en Japón como Nihonshu (日本酒 «alcohol japonés»). En Occidente, el sake es comúnmente referido como «vino de arroz». Pero esta designación no es apropiada, puesto que «vino» es exclusivamente la bebida obtenida por fermentación alcohólica del mosto de la uva. El Shochu es una bebida alcohólica de Japón, comúnmente destilada de cebada, camote o arroz. Típicamente posee una graduación alcohólica del 25%. El Umeshu es un licor japonés que se elabora macerando el fruto del  albaricoque japonés cuando aún están verdes en alcohol y azúcar. 

Ya que todo no va a ser practicar artes marciales en el Dojo, en este artículo nos hemos aproximado un poco a la cocina japonesa para que abras los ojos al delicioso mundo de la comida nipona, con la que no solamente disfrutamos de un placer para el estómago, sino que también suele serlo para la vista. En Barcelona hay numerosos restaurantes de gran calidad para probar alguno de los platos que te ofrecen y, además, recomendarnos cuáles son tus preferidos.

¡A disfrutar de la comida japonesa!

Por Dídac Arcas (codirector RANAI DOJO)

Artículo: Talleres defensa personal

En conmemoración del Día de la Mujer, RANAI DOJO ha podido colaborar en algunos talleres de defensa personal femenina en colaboración con Associació de dones Ca l’Aurelia y diversos centros deportivos de Barcelona.

El viernes 6 de marzo de 2020 nos trasladamos a Fit Balmes Femení.

También en Esportiu Rocafort el sábado 7 de marzo 2020 de 10:00 a 12:00.

Dídac propuso diferentes ejercicios y herramientas de autodefensa para las participantes que salieron muy motivadas después de los talleres.

Artículo: Curso de SMR Jojutsu en Barcelona 2020

El fin de semana del 15 y 16 de febrero de 2020 tuvo lugar en Barcelona, como cada año acostumbra a organizar el RANAI Dojo, el curso anual de Shinto Muso Ryu Jojutsu impartido por Vicente Borondo, Menkyo Kaiden de nuestra disciplina.

A este curso asistimos con ilusión, compañeros practicantes de Shinto Muso Ryu Jojutsu provenientes de los dojos MUSHIN de Valencia, TAIITSUKAN de Madrid, compañeros de Guadarrama y Catalunya y, por supuesto, los organizadores de RANAI dojo de Barcelona.

El sábado a las diez de la mañana con una temperatura agradable, dio comienzo la primera de las tres jornadas del curso que finalizaría el domingo al mediodía. Allí estábamos presentes con nuestra indumentaria de color índigo compuesta por el keikogi y la hakama y el que casi es un apéndice de nuestro cuerpo en Jojutsu, el Jo. La jornada comenzó con ligero calentamiento para desentumecer los cuerpos y proseguir con el trabajo de los kihon Honte uchi, Gyakute uchi con una y dos manos, hiki otoshi también con una y dos manos y una variante de kaeshi tsuki que permite variar el avance hacia adelante o hacia atrás según requiera la ocasión.

Sensei Vicente nos hizo poner la atención en la continuidad y fluidez que deben tener las técnicas, al tiempo que vamos progresando en la Vía (DO) e ir dejando de lado las pausas técnicas con las que nos desenvolvemos cuando somos practicantes noveles y por costumbre las incorporamos en la práctica como si la técnica fuera de esa manera. Al igual que aprendemos a leer juntado las letras para formar silabas y después palabras, cuando adquirimos soltura, no leemos las palabras haciendo pausas según las silabas que tienen las mismas. De la misma manera, destacó que la fluidez y la continuidad de movimiento deben de ir acompañadas de una gestión eficiente de la respiración.

Tras la práctica inicial, asistimos a un embu de las series Omote y Chudan realizadas por sensei Vicente y Dídac. En ellas pudimos ver los puntos que trabajamos en las técnicas básicas mencionadas anteriormente: fluidez y continuidad de los movimientos en las diferentes katas y el componente no visible, la gestión de la respiración en el desarrollo de las katas. La serie Chudan es más continua, fluida y con un punto de velocidad superior respecto a Omote.

Tras los embu, comenzó la práctica de las katas por parejas entre kohais y sempais, según el nivel de cada uno de los participantes bajo la supervisión de Sensei Vicente. Tras aliviar cierto vacío estomacal degustando unas viandas que nos hicieron reparar fuerzas, continuamos con la jornada vespertina del primer día del curso con la práctica de los kihon en tandoku Gyakute tsuki, Kuri tsuke, kuri hanashi, tai atari, maki otoshi y tsuki hazushi uchi. Al igual que durante la mañana, debíamos poner atención en los aspectos citados anteriormente durante la práctica y por ello realizábamos las técnicas con cierta lentitud pero con fluidez dotando a las técnicas de una continuidad de movimientos que se trasladarán posteriormente en la consecución de las katas.

Posteriormente Sensei Vicente junto a Dídac nos mostraron las series Ran Ai, Samidare y Gohon no midare. En ellas se puede ver como la velocidad de consecución aumenta, la cercanía entre uchidachi y shidachi es mayor y requiere una concentración superior para su
consecución. Se observa como a medida que se progresa en nuestra disciplina, ésta muestra cada vez de manera más evidente su carácter de “jutsu”.Del mismo modo, nuestras aptitudes se van perfeccionando, tanto externa como internamente, en el desarrollo de las katas de jojutsu y por añadidura en la kata de la vida, casi sin ser conscientes de como dicho proceso se va produciendo en nuestro interior, se produce la vía también conocida como “DO”.

Tras el embu, nos dispusimos a practicar las katas según nuestro nivel, enfatizando los aspectos que Sensei Vicente con su supervisión nos iba corrigiendo a cada uno de los asistentes. Finalizada la jornada, tras un día de intenso keiko, nos dispusimos a ir a cenar a un restaurante Sirio. En él compartimos charlas, risas y pudimos compartir experiencias entre los asistentes.

La segunda y última jornada del curso comenzó con los uchikomis de rigor. Esto nos sirvió para desperezarnos a nivel físico y mental y así ponernos manos a la obra de la práctica de los kihon Tai hazushi uchi y Do barai uchi. Nuevamente Sensei Vicente, tal y como nos propuso en la jornada sabatina, nos indicó realizarlos de manera consciente y fluida.

Una vez finalizada la práctica de kihon, pudimos ver un embu de Kasumi Shinto Ryu Kenjutsu. Dentro de nuestro currículo, en Shinto Muso Ryu Jojutsu, realizamos la práctica de otras armas como el Ken, el Tanjo, la Kusarigama y el Jutte.

Posteriormente al embu de kenjutsu, nos dispusimos a practicar según nuestro nivel las katas de las diferentes armas mencionadas anteriormente. Durante la práctica algunos tuvieron la oportunidad de ser instruidos por parte de Sensei Vicente en Katas nuevas según el arma que estuvieran practicando. Como suele ser habitual, los cursos nos dejan mucho material para mejorar la práctica en nuestros dojos.

Por último me dispongo a dar las gracias a los asistentes y en especial a Sensei Vicente Borondo, Menkyo Kaiden de Shinto Musho Ryu Jojutsu, transmisor directo de la línea de Nishioka Sensei, por la práctica y sabias directrices que nos ha brindado durante este curso.

Por Felix Echeandia

Introducción al Karate

Atractivo para hombres, mujeres y niños, el karate proporciona un medio seguro y saludable para aprender a protegerse. Se muestra que mejora el estado físico, la flexibilidad, la agilidad, la confianza y la autoconciencia. El karate es una combinación de técnicas de patadas, puñetazos, golpes y bloqueos. El Karate es universalmente reconocido como una de las artes marciales más completas y es ideal para combatir el estrés de la vida moderna.

Originario de Okinawa, el Karate se ha desarrollado durante más de 400 años para ser reconocido como una de las mejores formas de defensa personal del mundo. Practicado con las manos desnudas, sin armas (kara=mano te=vacía), las distintas partes del cuerpo se utilizan para parar, bloquear, golpear, agarrar, proyectar, etc.. 

El Karate Tradicional no es un deporte, sino un Arte Marcial. En sus aspectos físicos, se basa en un eficaz sistema de defensa personal, en una preparación física integral y en la obtención del mejor estado de salud posible.

RANAI DOJO es la asociación de Artes Marciales en Barcelona que ofrece lo mejor del karate japonés tradicional a través de métodos de entrenamiento modernos y un enfoque de aprendizaje de mente abierta.

HISTORIA DEL KARATE

A finales del siglo XIX, las Islas Ryūkyū se convirtieron en la Prefectura de Okinawa. Ankō Itosu desarrolló una síntesis de los tres estilos de Karate que se introdujo como parte del programa de educación física en los colegios. Por ello, Itosu es considerado como “el Abuelo del Karate Moderno”.

Muchos de sus alumnos se convirtieron a su vez en maestros y ayudaron a introducir el Karate en las islas principales de Japón. Los más destacados fueron Kenwa Mabuni, Chōjun Miyagi, Motobu Chōki, Kanken Tōyama y Kanbun Uechi. Uno de los más conocidos, sino el más reconocido de todos, fue Gichin Funakoshi (1868-1957) considerado “Padre del Karate Moderno”.

Funakoshi se desplazó a Tokio para hacer una demostración de su arte marcial, invitado por Jigorō Kanō, fundador del Judo. Ésta tuvo mucha aceptación. Funakoshi tenía previsto volver a Okinawa después de dicha exhibición, pero se quedó en Japón por las múltiples peticiones que tuvo para enseñar Karate.

El Maestro Gichin Funakoshi se considera el padre del Karate moderno y es ciertamente el padre del Karate japonés, pero el nacimiento de su hijo Yoshitaka Funakoshi (1906-1945) fue fundamental en la historia del Shotokan ya que éste incorporó las patadas altas, el predominio de las posiciones bajas, el combate de aprendizaje o kihon kumite (5, 3, 1 paso) y el kumite.

En 1935 se decidió que se necesitaba un Dojo central (Hombu Dojo) por lo que se creó un comité nacional de practicantes de karate para construir el mayor dojo de karate del mundo. Con 69 años de edad, el maestro Funakoshi inaguró el dojo en Tokio el 29 de enero de 1936. En la entrada del dojo había un letrero que decía Shotokan (la casa de Shoto). Sus alumnos decidieron colocar ese letrero porque Shoto (viento entre los pinos) era el seudónimo que utilizaba el Maestro cuando era joven para firmar sus poemas.

ESTILO SHOTOKAN

En términos generales, el estilo Shotokan se caracteriza por: golpes rectilíneos penetrantes, y bloqueos angulares, en mantener posiciones bajas durante gran parte de su ejecución, y por movimientos preparatorios largos (más no lentos) en sus acciones, destinados a potenciar los ataques y las defensas.​ Asimismo, se enfatizan los movimientos de cadera y la larga distancia, incluyendo las patadas altas, a diferencia de los estilos clásicos del karate de Okinawa.

Se considera al Shotokan como el primer estilo de karate japonés, además de ser considerado como una de las primeras escuelas de karate más reconocidas a nivel internacional. El Shotokan permanece hoy día como el estilo de Karate más practicado del mundo.

DOJO KUN

El Dojo Kun son una serie de preceptos escritos por Funakoshi Sensei que se encuentran colgados en los Dojos de Karate-Do Shotokan Tradicional.


Dojo Kun en japonés
¡Hitotsu! 
Jinkaku kansei ni tsutomuru koto. 
Perfeccionar el carácter.

¡Hitotsu! 
Makoto no michi o mamoru koto. 
Ser leal y sincero.

¡Hitotsu! 
Doryoku no seichin o yashinau koto. 
Tratar de superarse.

¡Hitotsu! 
Reigi o omonzuru koto. 
Respetar a los demás.

¡Hitotsu! 
Kekki no yu o imashimuru koto. 
Cultival el autocontrol.

OSS

¿QUIÉN PUEDE PRACTICARLO?

El Karate-Do puede ser practicado por todo el mundo y a cualquier edad, no habiendo discriminación alguna por edad, sexo, religión, estatus social o condición política.

<<Una de las particularidades más destacables del Karate es que todos pueden practicarlo, jóvenes y viejos, fuertes y débiles, hombres y mujeres>>
FUNAKOSHI, Gichin. Karate-Do, my way of life. Autobiografía

¿BENEFICIOS DE SU PRÁCTICA?

Físicos : fuerza, velocidad, resistencia, capacidad cardiovascular, etc.

Cognitivos: bilateralidad, memoria, concentración, coordinación, etc.

Psíquicos: autoestima, seguridad en uno mismo, autocontrol, anti-estrés, etc.

El Karate favorece el desarrollo del ser humano de forma integral y proporciona herramientas para la vida cotidiana, mejorando nuestra calidad de vida y la relación con los demás

¿QUÉ NECESITO PARA EMPEZAR?

Simplemente con un chándal o con ropa para practicar deporte es suficiente para empezar las clases de Karate.  Posteriormente, ud. vestirá un karate-gi, un vestido tradicional ancho, compuesto por un pantalón y una chaqueta de algodón blanco y un cinturón o obi anudado en la cintura.

EL KARATE Y LA DEFENSA ANTE UNA AGRESIÓN

La defensa personal es cualquier conjunto de técnicas destinadas a repeler o detener una acción ofensiva llevada a cabo por una persona. La defensa personal se basa en los fundamentos de las artes marciales, es por eso que técnicas básicas de Karate son las más eficaces ante un ataque fortuito en la calle.

El Karate-Do está diseñado, desde sus orígenes, a la defensa del individuo frente a la agresión, con el uso del propio cuerpo y de las armas naturales que dispone (palmas de las manos, codos, rodillas, etc.). Es imprescindible distinguir entre la formalidad que nos exige un entrenamiento en un Dojo con nuestros compañeros, y la aplicación real en la calle de las mismas técnicas.

Mujeres y hombres, practicando Karate Tradicional de forma seria y científica, estarán aprendiendo las técnicas de defensa personal que les podrán ser útiles en alguna situación embarazosa, cada día más habitual en nuestra sociedad.

Artículo: I Trobada d’Arts Marcials Adaptades 2019

Este sábado 1 de junio de 2019 hemos podido participar como ukes, en la Primera Trobada d’Arts Marcials Adaptades de l’Escala. Una experiencia fantástica de la que hemos podido aprender mucho y compartir tatami con profesionales y alumnos de diferentes artes marciales. Un evento inclusivo y festivo excelentemente organizado por Yamaha Arashi Dojo.

Canal 10 EmpordàLa primera trobada estatal d’arts marcials adaptades ha estat tot un èxit.