Musha shugyō: la peregrinación del samurái

En esta ocasión os traemos un extracto del artículo de nuestro amigo el Doctor en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, el Dr. Sala Ivars, M. (2018). Musha shugyō: la peregrinación del guerrero. Una aproximación a la formación marcial del guerrero japonés a través de sus viajes, en Mirai. Estudios Japoneses 2(2018), 115-127 (artículo completo aquí).

Los samuráis completaban su entrenamiento marcial mediante un viaje a lo largo de la geografía japonesa para aprender de otras escuelas y en ocasiones, batirse con ellas poniendo a prueba sus aptitudes marciales. Sin embargo, estas peregrinaciones también comprendían otros aspectos como el religioso y el artístico en lo concerniente al sable japonés.

Las peregrinaciones en Japón y su relación con la clase samurái

Las peregrinaciones han existido en Japón desde los primeros tiempos de los que se conservan fuentes históricas. Al igual que en otros países, estos viajes estaban íntimamente relacionados con la religión, alcanzando a todos los estratos de la sociedad, entre los cuales se incluían los guerreros o bushi, que a partir del periodo Heian (algunos de ellos) empezarían a tomar el nombre de samurái. Las peregrinaciones religiosas comenzaron como un evento ligado a los monjes y sacerdotes que viajaban entre los diferentes templos de su orden, o al templo/santuario principal para conocer más sobre su fe y rendir culto a sus dioses. Sin embargo, pronto estos viajes se convirtieron en rutas tremendamente populares, movilizando a gran parte de la población en diferentes vías. Las peregrinaciones, no precisaban llegar a templos o santuarios para adquirir un carácter religioso, existiendo numerosas vías a montes y montañas sagradas de la geografía japonesa, entre los cuales destacamos: Fuji san, Kōya san y Tate san.

Los samuráis, como otros miembros de la sociedad, participaban en estas peregrinaciones religiosas, shintō o budistas, así como de los viajes a los montes sagrados, y los festejos que las reproducían en las grandes ciudades. Si algo definía a un samurái sobre otros aspectos era su carácter militar, en este sentido, los miembros de la nobleza guerrera japonesa cuentan con sus propias vías de peregrinación:

  • De una parte, estaban las peregrinaciones a las divinidades budistas o sintoístas que adorara su familia o clan.
  • En segunda instancia, se hallaban una serie de peregrinaciones focalizadas en lugares de culto para los antepasados de la familia, o bien de la escuela/escuelas marciales relacionadas con la formación del samurái (…).

Los samuráis no sólo se educaban en las artes marciales, su adiestramiento se componía del llamado bunbu ryōdō (la cultura/estrategia y marcialidad en uno). En este conglomerado de enseñanzas aprendían tácticas militares y filosofía, pero también caligrafía y diferentes artes tales como: adorno floral, artes del incienso o ceremonia del té. Por ejemplo, aquellos samuráis que se instruían en la escuela Ikenobō de adorno floral, era lógico que en algún momento peregrinaran al Rokkakudō de Kioto, edificio fundado por el mismísimo príncipe Shōtoku en el siglo VIII, y cuna de esta escuela de ikebana, la más antigua que se ha conservado (…).

A partir del periodo Edo, existió un motivo político por el cual se creaban a lo largo y ancho de Japón columnas de samuráis que cubrían la distancia entre su feudo y la ciudad de Edo. Este fenómeno se denominaba sankin kōtai, un edicto que promulgó el bakufu Tokugawa en 1635 para los tozama daimyō (señores feudales alejados de Edo), y en 1642 para los fudai daimyō (señores feudales cercanos a Edo) – shinpan daimyō (señores feudales familiares de los Tokugawa/Matsudaira). Este decreto obligaba a los daimyō a mantener una residencia en Edo, en la cual permanecerían en estancias alternas entre su feudo y la ciudad del bakufu. Las razones principales del gobierno para imponer este decreto eran: mantener un control sobre los daimyō, disponer de un gran contingente de samuráis en Edo, así como generar para los grandes señores un alto gasto que mermara sus arcas con los grandes costes de los traslados y de la doble residencia, y por tanto minimizara su amenaza.

A pesar de ello, los efectos colaterales del sankin kōtai sobrepasaron las expectativas del gobierno, favoreciendo la creación de caminos y vías, así como estimulando la economía de los pueblos de paso, posadas y paradas en el camino. A modo de ejemplo, cada vez que la familia Yamauchi de Tosa se trasladaba a su residencia de Edo, movilizaba entre 1500 y 3000 vasallos, de los cuales, más de la mitad eran samurái. En el trayecto hacia Edo muchos guerreros aprovechaban para observar las características de la vestimenta, la tipología y la decoración de los sables de las diferentes áreas por las que pasaban. Ya una vez en Edo, pese a que cada residencia era como un pequeño feudo del que era difícil escabullirse, aprovechaban las ocasiones de que disponían para comparar tanto sus conocimientos culturales, como habilidades marciales y vestimentas/complementos, con los samuráis llegados de otras partes del país, contribuyendo a una suerte de globalización de los feudos de Japón entorno a Edo.

Como hemos podido comprobar, los samuráis estaban muy acostumbrados a realizar viajes con todo tipo de fines: religiosos, de ocio, marciales, culturales y por obligaciones políticas. Si bien la mayor aspiración de un samurái era la vida sedentaria en un castillo o residencia sirviendo a su señor, no dejan de ser personas acostumbradas a una vida errante cubriendo grandes distancias a pie o caballo.

El musha shugyō, el viaje de adiestramiento del samurái

En la primera palabra no nos detendremos mucho en el análisis, pues musha [武者], significa “guerrero”, un oficio que cualquier samurái se suponía poder desarrollar. La segunda palabra, shugyō [修行], que significa estudio, es algo más de lo que significa al traducirlo al castellano. El término equivalente a la palabra estudio es benkyō [勉強]. Shugyō implica una profundización muy intensa en la materia en cuestión, hasta casi niveles de aprendizaje y ascetismo espiritual.

Durante el musha shugyō, el samurái toma parte de todas las connotaciones místicas y religiosas propias de un estudio sincero (shugyō) y las combina con ciertas prácticas de otros grupos tales como practicantes de shugendō (incorporación de prácticas relaciona-das con los elementos de la naturaleza) o yamabushi (monjes que peregrinan por las montañas mientras realizan prácticas similares al shugendō) en el sentido de un peregrinaje que muchas veces requería recorrer montañas y valles poco transitados con el fin de llegar a determinados destinos.

Un samurái se solía formar en las escuelas de su han (feudo), tanto en el aspecto cultural como en el marcial. Hablando de la práctica marcial, cada han contaba con varios centros de entrenamiento o dōjō. Cuando un samurái lograba completar el aprendizaje y la transmisión de su escuela, recibía un certificado que atestiguaba este hecho, el “menkyo kaiden”. Sin embargo, la recepción de este honor no significaba el fin de un camino, sino el principio de una vía. A partir de este momento la única forma de seguir mejorando en la práctica era partir en un viaje (musha shugyō) por diferentes provincias y dōjō, aprendiendo nuevas técnicas y poniendo en práctica las ya asimiladas. De esta forma un samurái podía comprobar la valía de su escuela y la suya misma, mejorando aquellos puntos débiles, reforzándolos en la experiencia de haber conocido a otros practicantes marciales. En ocasiones, el samurái recibía el menkyō y sólo tras completar su musha shugyō, recibía el sello final que convertía el documento en un menkyō kaiden. En el caso de los estudiantes más notables, o de aquellos que tenían un linaje familiar con el director de la escuela (sōke), podían llegar a recibir el legado de sucesión de la misma, acompañando al documento algún objeto relacionado con el fundador de la escuela como un sable o una tsuba.

Una vez el samurái estaba en posesión de un certificado oficial de transmisión marcial y una carta de recomendación de su maestro, podía solicitar a su señor feudal o daimyō un permiso para viajar por uno o varios feudos de Japón con el fin de completar su formación. Este documento no se otorgaba a la ligera, siendo negado en muchos casos, pues suponía un gran honor y una enorme responsabilidad, ya que ese individuo representaría (para bien o para mal) a su feudo en el resto de Japón. Las fronteras entre los diferentes han estaban muy controladas, y cualquier abandono del feudo propio era considerado un acto de alta traición (dappan roshi), castigado con penas de prisión, confiscación de los bienes, destierro, y en los casos más extremos, la muerte por seppuku (suicidio ritual) (…).

El musha shugyō era a fin de cuentas una especie de estancia de estudios becada. En compensación, una vez terminado su aprendizaje, los samuráis debían volver al feudo para servir como instructores o miembros útiles de la sociedad. En ocasiones, también se exigía que llevasen un diario detallado de las escuelas que visitaban y los logros que iban consiguiendo en su viaje.

El final del musha shugyō y el inicio de una nueva era

Hasta ahora hemos visto como los guerreros realizaban diferentes tipos de peregrinación para afianzar y comprobar sus aptitudes marciales. Repasando brevemente la historia, es fácil caer en la cuenta de que, a medida que trascurrían los años, estos peregrinajes iban perdiendo misticismo y ganando empirismo práctico. Debido a las prohibiciones de duelos con armas afiladas que impuso el bakufu Tokugawa, los musha shugyō estaban dominados por el uso de herramientas de entreno fabricadas en madera, o bien cubiertas en sus partes peligrosas.

A pesar de esto, se seguían produciendo muchas muertes en los enfrentamientos, y en ocasiones, estas muertes daban lugar a un espiral de venganzas sin fin. Es por esto que los daimyō empezaron a conceder cada vez menos licencias de musha shugyō y se prohibieron los dōjō yaburi, reto al dueño de una escuela donde el vencedor se podía quedar con la escuela y los alumnos. Para lograr salvar esta situación, varias escuelas de esgrima jugaron un papel fundamental:

  • La Yagyū Shinkage ryū kenjutsu, desarrolló un tipo de espada recubierta de cuero, de manera que se podían realizar combates minimizando los daños que ocasionaba un sable de madera.
  • La escuela Maniwa Nen, incorporaba en su práctica con sables de madera una serie de protecciones para la cabeza y las manos.
  • La escuela Ono-ha Ittō, también empezó a utilizar unas protecciones para las manos y antebrazos.
  • La escuela Kashima Shin Jikishinkage, incorpora en el siglo XVIII las ideas de las escuelas anteriores, desarrollando las protecciones definitivas para bra-zos (kote) y cabeza (men).
  • Por su parte, la escuela Nakanishi-ha Ittō, creará una protección para el cuerpo (dō).

El arma también evolucionará hacia una espada de cañas de bambú que, combinada con las protecciones, reducían en gran número las heridas en combate. La escuela Hokushin Ittō ryū hyōhō, fundada a principios del siglo XIX, fue una de las principales difusoras de este nuevo tipo de combate, popularizado hoy en día mediante el kendō.

Con todos estos avances se redujeron en mucho las muertes, por lo que, en el siglo XIX, hubo un nuevo auge de los musha shugyō. Los dōjō yaburi se sustituían por taryū jiai o competiciones entre escuelas e individuos. Esto favoreció la fundación de multitud de centros de esgrima, así como la aparición de dōjō independientes que no se ligaban a ninguna escuela de bujutsu tradicional, practicando únicamente el combate con protecciones (…).

Tras el final del periodo Edo (1868) con la abolición de la clase samurái y la prohibición de portar sables (edicto hai tō rei – 1876), muchas escuelas antiguas (koryū) desparecieron, especialmente aquellas más tradicionales y de trabajo basado en armas. Pese a que siguió existiendo el musha shugyō, el taryū jiai e incluso eldōjō yaburi de manera clandestina, especialmente en el caso de las escuelas de jujutsu, estas tradiciones iban camino de la extinción. La prohibición estadounidense de practicar artes marciales tradicionales al finalizar la Segunda Guerra Mundial, llevó a un nuevo decaimiento de estas escuelas. Estudios recientes han demostrado que desde mediados del siglo XX hasta hoy en día, se ha producido una ligera recuperación de este legado. Sin embargo, el tiempo ha hecho que las escuelas se vuelvan cada vez más herméticas y restrictivas, queriendo mantener sus tradiciones intactas a todo coste, por lo que prácticas como el musha shugyō o el taryū shiai no son vistas con buenos ojos actualmente (…).

Desescalada: Fase 1

La totalidad de España se encuentra a partir del lunes 25 de mayo en, al menos, la Fase 1, de forma que se podrá beneficiar de los alivios del confinamiento que se introducen en la etapa inicial de la transición hacia la “nueva normalidad” que el Ejecutivo ha diseñado en el marco de la crisis sanitaria del coronavirus SARS-CoV-2. 

Para RANAI DOJO esto significa el inicio de las actividades al aire libre (entrenamientos OUTDOORS) manteniendo todas las medidas de seguridad establecidas por el gobierno. Los deportistas no profesionales también podemos disfrutar de la práctica de deportes en instalaciones deportivas al aire libre (como pistas de atletismo o tenis), aunque con cita previa, sin público y siempre que sean actividades que no impliquen contacto físico y que no sean piscinas. Además, se reanudan las “actividades deportivas individuales con previa cita en centros deportivos que no impliquen contacto físico ni uso de vestuarios”, es decir, que se puede asistir a clases con entrenador personal. Será a partir de la Fase 2 que iniciaremos los entrenamientos en Esportiu Rocafort.

La espiritualidad en Japón

El archipiélago del Sol naciente no es tan diferente del resto de territorios que componen el planeta tierra, pero sí que es cierto que lo recubre un aura de espiritualidad, misticismo y paz, características que se respiran en cada átomo que envuelve a la vida que realizan sus habitantes y que se plasma en las innumerables artes que desde el origen de los tiempos se llevan desarrollando en Japón, así como en el carácter de sus pobladores.

Esto se debe en gran medida a las dos grandes corrientes religioso-filosóficas que se dan en Japón: el Sintoísmo y el Budismo. Mientras que el Sintoísmo es la originaria, el budismo tuvo que recorrer un largo camino hasta llegar a Japón tal y como lo conocemos hoy.

El Sintoísmo o Shintoísmo, viene formado por el término “shinto” que significa “camino de los dioses”. Éste se denomina así debido a que hace más de un milenio en Japón la única lengua con escritura conocida antes de que lo fuera el japonés era el chino. Es un culto de carácter animista con veneración a los antepasados.

El sintoísmo cree en la existencia de seres y deidades sobrenaturales que viven en la naturaleza y en niveles superiores de la existencia llamados “Kami”. Los japoneses al considerarse descendientes de los “kami”, tratan de vivir en armonía con ellos mediante la realización de rituales y ofrendas en determinadas celebraciones y actos concurrentes a lo largo del año y de su vida.

Se consideran descendientes de los dioses porque el sintoísmo explica como Japón surgió de la unión de dos dioses: Izanagi e Izanami. Los cuales ordenaron y crearon el mundo con Japón en el centro como pilar con el cielo.

Las principales ramas del sintoísmo en función de los rituales o celebraciones son:

  • Koshitsu shinto : Shinto de la casa real.
  • Jinja shinto: Adoración en los templos a los kamis.
  • Minzoku shinto: Es el shinto de los rituales y festivales tradicionales japoneses.

De esta manera muy resumida, podemos decir que el sintoísmo infiere a los japoneses un código de conducta práctico frente a los diferentes actos de la vida.

Bueno, ahora nos pondremos con el budismo mayoritario en Japón y el que más ha influenciado el carácter del país del sol naciente. El budismo en Japón es tiene varias ramas, Shingon, Tendai y Zen:

  • El budismo Shingon: Es un tipo de budismo esotérico y tántrico muy practicado en Japón. Su creador fue Kobo Daishi tras viajar a china, estudiarlo y practicarlo, lo llevó a su regreso a Japón. Es un budismo más ritualista al utilizar mantras y mudras en las prácticas meditativas diarias.
  • El Budismo Tendai: Comparte origen en su refundación con el anterior, aunque es cierto que un monje llamado Saicho al igual que Kobo viajó a china por la misma época, nunca coincidieron y estudiaron un budismo diferente el uno del otro en china. El Tendai tiene ciertas ideas conciliadoras con el sintoísmo, es un budismo integrador de otras escuelas budistas y un budismo esotérico. Es conocido en ocasiones como “budismo de montaña”. De este budismo cabe destacar a los “sohei” casta de monjes guerreros.
  • El Budismo Zen: Pone énfasis en la compasión y se basa en el ideal del bodhisattva (persona que renuncia a la liberación final para ayudar al resto de seres sufrientes a realizarla). Se centra en el esfuerzo personal individual para alcanzar la iluminación repentina de manera intuitiva, a través de la disciplina física y mental poder obtener una consciencia de la realidad, el aquí y el ahora.

El budismo zen está compuesto principalmente por dos escuelas: La escuela Soto y la Rinzai:

  • La escuela Soto, promulga que la práctica de la meditación es la que provoca la iluminación. La iluminación no es buscada, la iluminación es algo que es  intrínseco a todos los seres, uno se despierta llegado el momento con práctica o sin ella. Las dos prácticas utilizadas por  esta escuela son la meditación (zazen) y el Dokushan (pregunta respuesta entre profesor y alumno)
  • La escuela Rinzai, intenta acelerar ese despertar, añadiendo un “koan” (Sentencia a la espera de ser resuelta mediante la meditación).

Por último, como apunte final al budismo japonés, hay que decir que no se originó por sí solo, sino que seguramente tuvo su origen en China y/o Corea y de ahí saltó a Japón y posteriormente viajó a China y Corea, para finalmente volver a Japón. Remarco esto porque como se suele decir no todo es blanco o negro, entre los dos extremos hay una variedad de colores. Japón, en sí mismo es original y propio, pero gracias a las influencias externas de los países limítrofes y como moldeo dichas influencias, es hoy lo que es.

Para finalizar esta entrada, ya lo apuntaba en el párrafo anterior, en Japón uno no es budista o sintoista de manera excluyente. Se dice que uno es sintoísta en el nacimiento y en las nupcias y budista en la muerte.

Por Felix Echeandia.

Entrenamientos “outdoors”

Ante la situación sobrevenida en nuestro planeta, se nos han planteado muchas dudas acerca de cuándo y cómo vamos a empezar con nuestras clases y seminarios. El COVID-19 ha producido un shock sistémico en varios aspectos que nos ha obligado a replantearnos a cada uno de nosotros unos cambios de hábitos para adaptarnos a la nueva situación.

A medida que el final del confinamiento se ve más cerca, la preocupación por la salud y el colapso sanitario da paso a la inquietud por el futuro a corto y medio plazo. ¿Y después del confinamiento qué? ¿Cuánto durarán los efectos y qué impacto tendrá en la economía, en el empleo, en mi situación personal? En el mapa de emociones junto con la genérica palabra preocupación, empiezan a aparecer los términos incertidumbre y también expectación (fruto del deseo de pasar ya a otra etapa y dejar atrás la cuarentena).

Hay una tendencia hacia más preocupación por el cuidado de la salud y para hacer más ejercicio físico, lo que ha demostrado ser eficaz contra el COVID-19: Una única sesión de ejercicio aumenta la liberación de superóxido dismutasa extracelular, una enzima antioxidante que es producida endógenamente por nuestros músculos y que reduce el estrés oxidativo, protegiendo a nuestros tejidos y ayudando a prevenir enfermedades. Precisamente el estrés oxidativo en el tejido pulmonar está implicado en la patogénesis de varias enfermedades pulmonares, entre otras el SDRA, por lo que el Dr. Yan (Unversidad Virginia) argumenta que es razonable pensar que el ejercicio podría ser efectivo para prevenir el SDRA secundario al covid-19.

Por todos estos motivos, y como alternativa al entrenamiento clásico dentro de una instalación deportiva o dojo, hemos decidido iniciar un nuevo proyecto de Karate OUTDOORS.

RANAI DOJO OUTDOORS o entrenamientos al aire libre, son entrenamientos en los que se combinan sistemas deportivos del Karate y ejercicios dirigidos:

  • Entrenamiento de Karate: un entrenamiento que se centra en ejercicios específicos de este arte marcial realizados en la calle/parque y que se trabaja la fuerza, la agilidad y la flexibilidad usan herramientas del Karate como son: Kihon (ejercicios básicos en solitario), Kata (formas), Kumite (técnicas de combate) y Autodefensa (Defensa Personal).
  • Entrenamiento funcional: un entrenamiento con movimientos que activan diferentes grupos de músculos y que consiste en una rutina de ejercicios útiles para cualquier persona.

Aunque pienses que pueda ser ridículo hacer ejercicio al aire libre, la verdad es que no estarás solo, porque decenas de deportistas pensarán en la misma opción para ejercitarse y además, este tipo de entrenamientos tiene numerosas ventajas:

  • Rompe con la rutina.
  • Mejora el estado de ánimo. Menos estrés.
  • Gran variedad de entrenamientos que se pueden hacer outdoors.
  • Mayor acercamiento a la naturaleza.
  • Aire fresco, luz solar, espacio, seguridad ante COVID-19.

Puedes participar de nuestras clases de Karate al aire libre en Barcelona aquí. Estos entrenamientos se realizarán en el Parc del Nen de la Rutlla (Guinardó) los martes y jueves de 20:30 a 21:30.

Si estás interesado en nuestras nuevas clases de Karate al aire libre, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Te esperamos.

Origami para pequeños y grandes

En estos días de cuarentena, tanto grandes como pequeños buscamos maneras de entretenernos y pasar el rato de la forma más entretenida posible. Hoy os proponemos un acercamiento al Origami.

¿QUÉ ES EL ORIGAMI?

El origami (折り紙 el origen de la palabra procede de los vocablos japoneses “ori” (doblar) y “kami” (papel)) o papiroflexia (del latín papȳrus, ‘papel’ y flexus, ‘doblar’) es un arte que consiste en el plegado de papel sin usar tijeras ni pegamento para obtener figuras de formas variadas, muchas de las cuales podrían considerarse como esculturas de papel. En un sentido específico, el origami es un tipo de papiroflexia de origen japonés que incluye ciertas restricciones, (por ejemplo, no admite cortes en el papel y se parte desde ciertas bases) con lo que el origami es papiroflexia pero no toda la papiroflexia es origami.

La particularidad de esta técnica es la transformación del papel en formas de distintos tamaños partiendo de una base inicial cuadrada o rectangular que pueden ir desde sencillos modelos hasta plegados de gran complejidad. En el origami se modela el medio que nos rodea y en el cual vivimos: Fauna y flora de todos los continentes, la vida urbana, herramientas de nuestra cotidianidad, animales mitológicos y un sinfín de otras figuras.

HISTORIA DE ESTA TÉCNICA

El arte de doblar papel se originó en China alrededor del siglo I o II d. C., llegó a Japón en el s. VI y se integró en la tradición japonesa. En el periodo Heian, desde 794 hasta 1185, el origami formó parte importante en las ceremonias de la nobleza, pues doblar papel era un lujo que solo podían darse personas de posición económica acomodada. Entre 1338 y 1573 del periodo Muromachi, el papel se volvió lo suficientemente barato para todos, y el estilo de origami servía para distinguir un estrato social de otro, por ejemplo, entre un samurái aristócrata y un campesino. La total democratización del arte solo ocurre entre 1603 y 1867, periodo Tokugawa, en donde se documenta la base del pájaro y la base de la rana en el libro Senbazuru Orikata en el año 1797.

El origami llegó a occidente con los últimos comerciantes que hacían la Ruta de la Seda al Próximo Oriente. Posiblemente hizo su aparición cuando Marco Polo trajo el papel en el siglo XIII, que no fue bien recibido por los europeos. 

DIVERSIÓN PARA PEQUEÑOS Y GRANDES

Os vamos a porponer que intentéis alguno de estos ejercicios de Origami con estos vídeo tutoriales.

ESTRELLAS
CASCO SAMURÁI
ESPADA
PEZ
CONEJO
KIMONO
GEISHA

Historia del tatuaje japonés

¿Sabías que los tatuajes ya eran utilizados por pueblos muy antiguos? La gente creía que estos dibujos en la piel los protegerían de los espíritus malignos y otros peligros. Se aplicaban con agujas de hueso y tinturas obtenidas de plantas o tierras coloridas. Era seguramente un procedimiento doloroso, pero llevar un tatuaje era considerado una señal de valentía. Se sabe que se utilizaban tatuajes ya en la prehistoria porque se encontraron momias que conservaban la piel tatuada, como la de un hombre hallado congelado en los Alpes, que vivió hace más de 5,000 años: llevaba grabados 57 tatuajes en su espalda.

LOS ALBORES DEL TATUAJE EN JAPÓN

A juzgar por las estatuillas de barro dogū del período Jōmon (entre el 14.000-400 a.C. aproximadamente) y haniwa (figuras características del período Kofun, desde mediados del siglo III a mediados del siglo VII) que se han encontrado, en Japón la costumbre de tatuarse el cuerpo existía ya en los albores de la historia.

En el período Yayoi (300 a. C.-300 d. C.) los diseños de tatuajes fueron observados y comentados por visitantes procedentes de China, siendo utilizado en algunas partes de Japón para denotar el rango social

Los ainus, indígenas de Japón, son conocidos por haber utilizado tatuajes por motivos decorativos y sociales.

Durante el período Kofun (250-538 d. C.), los tatuajes comenzaron a tener una connotación negativa. En lugar se ser utilizados con fines rituales o relacionados con el estatus social, los tatuajes pasaron a realizarse en criminales como castigo por sus delitos. A los delincuentes se les castigaba más a menudo marcándolos con un círculo tatuado en sus brazos. También se empleaban los tatuajes para determinar las clases sociales (Hinin 非人, Burakumin 部落民).

LA EDAD DE ORO

Durante el período Edo (1600 – 1868 d.c) el sistema de tatuar a criminales evolucionó, y el tipo de tatuaje indicaba el crimen que la persona había cometido (este tipo de castigo estaba reservado para criminales violentos) de forma que su marca en la sociedad sería permanente. Por supuesto, las consecuencias de estas marcas eran de rechazo social. Las familias evitaban tener cerca a gente tatuada, y también eran expulsados de festividades y actividades recreativas. Estos tatuajes eran denominados Bokkei.

En el período Edo, también se dejó de ver el tatuaje no sólo reservado para los delitos graves, sino que se extendió a delitos menos graves. Esto también sirvió para excluir a los delincuentes menores de la sociedad, y empujarlos a los brazos de los grupos criminales que los tatuaban como símbolo de pertenencia. La popularidad en el último período de esta época de varios cuentos y relatos sobre héroes criminales, también aumentó el sentimiento de autoconciencia y del valor de los elementos criminales.

Fue en la época Edo cuando el tatuaje evolucionó hacia sectores de la sociedad que no tenían relación con el crimen, como las cortesanas. La razón de este cambio fue la publicación de unas xilografías de la novela Suikoden, considerada una de las grandes historias clásicas del país. Estos dibujos mostraban escenas de héroes con cuerpos decorados con dragones, flores, tigres e imágenes religiosas. Enseguida la moda del tatuaje inspirado por esta novela se propagó y los artistas de las xilografías comenzaron a tatuar. Para ello, utilizaban las mismas herramientas que tenían para dibujar sobre las planchas. La más característica es la tinta Nara ó Negro Nara que adquiría un tono verde-azulado bajo la piel, algo que ahora se relaciona con los tatuajes de baja calidad.

En la cultura popular las personas con tatuajes eran representadas en los grabados ukiyo-e a través del ideal heroico de “Ayudar a los débiles y plantar cara a los fuertes”. Pronto se convirtieron en objetos de admiración, y alcanzaron una enorme reputación a partir de la primera mitad del siglo XIX cuando el maestro de la xilografía ukiyo-e Utagawa Kuniyoshi creó una serie de grabados inspirados en la novela china Suikoden (Shuihu Zhuan en chino) en la que representó a los protagonistas con el cuerpo completamente tatuado. Los grabados de actores de kabuki tatuados de Utagawa Kunisada también alcanzaron una gran fama poco después. Esta moda se extendió al auténtico kabuki, por lo que en obras como Shiranami Gonin Otoko (Los cinco de Shiranami, 1862) los protagonistas comenzaron a vestir una prenda bajo el kimono que hacía que la piel pareciese tatuada. La influencia del ukiyo-e y del kabuki sirvió de estímulo para que los tatuajes, que ya habían aumentado su escala en el pasado, creciesen más y comenzasen a ser realizados sobre todo el cuerpo.

Esta evolución del tatuaje hace que aparezca una nueva figura, el Horishi, maestro tatuador, que llegó a ser venerado entre los miembros del gremio. Ellos usaban una técnica llamada Tebori, literalmente “tatuaje hecho a mano”, que consistía en perforar suavemente la piel con unas agujas en varas de bambú, dándole la fuerza necesaria con las manos.

EL TATUAJE EN EL JAPÓN MODERNO

En los comienzos del período Meiji, el gobierno japonés, procurando proteger su imagen y dar una buena impresión a Occidente, marginó los tatuajes, y el irezumi pasó a tener connotaciones criminales. Sin embargo, los fascinados extranjeros iban a Japón en busca de las habilidades de los artistas del tatuaje, y el tradicional arte continuó en la clandestinidad. El Gobierno Meiji consideró problemático que en Occidente estas prácticas pudiesen interpretarse como un aspecto primitivo de Japón, y por esto en 1872 decidió establecer una ley que regulara tanto el oficio de tatuador como a las personas que decidían llevar tatuajes. Con el comienzo del siglo XX se impuso entre la sociedad la norma de ir siempre vestidos, por lo que los tatuajes pasaron a ser algo que se escondía debajo de la ropa.

En esta época el tatuaje era discriminado, pero la Yakuza lo usaba como símbolo de lealtad hacia sus jefes y marcaba la posición y estatus dentro del grupo.

El tatuaje fue legalizado por las fuerzas de ocupación en 1945, pero ha mantenido su imagen de criminalidad. Durante muchos años, los tatuajes tradicionales japoneses fueron asociados a la Yakuza y muchos negocios en Japón (baños públicos, gimnasios, etc.) todavía tienen prohibida la entrada a clientes tatuados.

Karate en el cine mainstream

Dentro del cine convencional o “mainstream”, las artes marciales siempre ha sido uno de los más populares entre el público. Dentro de las películas de acción, el subgénero de este tipo de cine ha atraído las miradas de grandes y pequeños llenando las salas desde hace años. Cualquier escuela de artes marciales en Barcelona tiene algún alumno que ha entrado por la puerta del Dojo por primera vez gracias a las películas de este género.

ATRAPA LA MOSCA CON LOS PALILLOS

El mundo del Karate ha tenido un antes y un después a raíz de la llegada a la gran pantalla de la película Karate Kid en 1984, película estadounidense dirigida por John G. Avildsen (ganador del Óscar a la mejor dirección en 1976 por Rocky). Muchos recordaremos esta primera película de la serie cinematográfica con el joven Daniel Larusso (Ralph Macchio) que se muda a California con su madre y tiene como vecino al Sr. Miyagi (Pat Morita) que le enseñará el noble arte del Karate debido a unos conflictos con unos karatekas de una academia llamada Cobra Kai. El sensei de esta escuela es John Kreese (Martin Kove), un violento excapitán del ejército que enseña a sus alumnos bajo el lema <<Golpear primero, golpear fuerte, sin piedad>>. El alumno aventajado de Cobra Kai es Johny Lawrence (William Zabka), quien además es el exnovio de la actual novia de Daniel San. La película llega a su clímax en el apoteósico final en el torneo de Karate donde Daniel nos mostrará todo lo aprendido con su maestro, la famosa “técnica de la grulla”.

Como nota curiosa, el actor Toshiro Mifune (7 samuráis) se presentó al papel de Sr. Miyagi para esta primera película, pero su interpretación fue tan aterradora y severa que se le descartó para ese papel.

Esta película dio origen a una saga que continuó con Karate Kid II, Karate Kid III y El nuevo Karate Kid y posteriormente una nueva versión en 2010, The Karate Kid, pero donde el karate dejaba paso al Fung Fu.

Todos (los más viejos) tendremos siempre en la cabeza la frase “dar cera, pulir cera” que se convirtió casi en un mantra de la cultura pop de los ochenta, o al pequeño gran maestro intentando atrapar una mosca con los palillos. Tal vez por este motivo, Jon Hurwitz, Hayden Schlossberg y Josh Heald han desempolvado esta gran obra creando una serie web de drama basada en la franquicia de Karate Kid. Esta nueva serie se estrenó el 2 de mayo de 2018 en la plataforma YouTube Red con los protagonistas William Zabka y Ralph. La trama se sitúa treinta y cuatro años después de la película original y sigue la historia del perdedor Johnny Lawrence que busca la redención reabriendo el infame dojo Cobra Kai y reavivando su rivalidad con ahora exitoso Daniel Larusso.

ACTORES EXPERTOS KARATEKAS

Algunas estrellas de Hollywood también han usado sus habilidades como artistas marciales para actuar en sus películas de acción. Algunos de estos, entre otras artes marciales, también han practicado Karate:

Chuck Norris, uno de los más famosos karatekas del panorama televisivo, es practicante de karate, campeón de kickboxing y “actor” (entre comillas), fundador de una asociación de karate. Bromas y memes de Chuck aparte, debemos al Sr. Norris que pusiera en la gran pantalla al Karate en luchas tan famosas como la que protagonizó contra Bruce Lee, en Fist of Fury o El Furor del Dragón.

Jean-Claude Van Damme, apodado “los músculos de Bruselas” debido a su lugar de origen y a su envidiable torso, llegando a ser “Mister Bélgica” en 1979, ha sido otro referente en el mundo del séptimo arte de puñetazos y patadas. Jean-Claude es actor, director y productor que ha practicado karate, full contact y kickboxing.

Steven Seagal obtuvo el grado de 7º Dan en Aikido, y además de practicar Kenjutsu, tiene amplios conocimientos también en Karate según pone en su página web (stevenseagal.com).

Muchos otros actores han sido expertos o practicantes también de este arte marcial japonés, como Wesley Snipes (Blade), Jason Statham (Transporter), Dolph Lungren (Los mercenarios), Taylor Lautner (Crepúsculo), Keanu Reeves (John Wick), Michael Jai White (Blood and Bone).

Otro de los grandes actores que sobresale es Sonny Chiba. Éste japonés nacido en Fukuoka, fue uno de los primeros actores de cine de artes marciales en alcanzar la fama, primero en Japón y más tarde internacionalmente. Le recordamos por papeles como Hattori Hanzo en Kill Bill Vol. 1 (2003), Bullet Train (1975) o Doberman Cop (1977). Chiba ostenta 4 Dan Bujinkan, 2 Dan Goju Ryu, 4 Dan Kyokushinkai, Shodan de Shorinji Kempo, Shodan de Kendo y 2 Dan en Judo. También fue fundador de la Japan Action Club, que tiene como objetivo desarrollar y elevar el nivel de las técnicas de artes marciales y las secuencias utilizadas en el cine y la televisión japonesa.

KURO OBI WORLD

Cinturón negro” o “Kuro Obi” es una película japonesa de 2007 dirigida por Shunichi Nagasaki que se centra principalmente en las interpretaciones por verdaderos expertos karatekas sin usar efectos especiales ni exageraciones típicas del género.

La película se ambienta en la Manchuria de 1932 ocupada por los japoneses donde un líder corrupto del Ejército Imperial Japonés está tratando de hacerse cargo de todos los dojos de karate. Los protagonistas expertos karatekas en la vida real son Tatsuya Naka del estilo Shotokan JKA (Taikan), Akihito Yagi de Goju Ryu (Giryu) y Yuji Suzuki de Kyokushinkai (Choei). Estos tres alumnos del maestro Eiken emprenden caminos diferentes tanto en la vida como en la comprensión de las artes marciales y finalmente se reúnen para combatir contra la corrupción y defender la tradición.

LA MEJOR DEFENSA ES UN ATAQUE

La película originalmente denominada “The art of self-defense” y traducida en España como “La mejor defensa es un ataque” narra la historia de un hombre, Casey (Jesse Eisenberg), que encarna a un muchacho de 36 años, solitario, aquejado de una timidez excesiva, con miedos e inseguridades y que es atacado mientras camina solo por la calle. A partir de esa mala experiencia, decide combatir sus temores con algún medio de autodefensa. Casi por casualidad llama su atención un gimnasio donde un variopinto grupo de personajes practica karate y decide apuntarse. En este dojo hay peculiar y carismático maestro (Alessandro Nivola) que le enseña mucho más que a defenderse a sí mismo. 

EL MUNDO FRIKI

Existe otro submundo de películas de bajo presupuesto. Algunos las llaman clásicos intemporales de serie B, otros simplemente basura, pero también han tenido un espacio en las estanterías de los videoclubs de antaño y algunas en nuestros corazones.

“Karate Kill”, película donde un misterioso y solitario maestro de Karate pierde a su hermana pequeña. Quien se interponga en el camino para encontrarla se enfrentará a la ira de Karate Kill.

Un adolescente se infiltra en un equipo rival de karate para descubrir la verdad tras la muerte de su hemano mayor en “Un lugar peligroso”.

“Robin Hood, Arrows, Beans and Karate” donde éste se enfrenta al malvado sheriff de Nottingham con su amigo Moi Kato en una película medieval italo-western.

“Karate Kids USA” trata de un grupo de pequeños karatekas que van al rescate de una chica raptada.

Y cómo no, en España también apareció el fenómeno, en este caso se llamó “Karate a muerte en Torremolinos”. Esta película dirigida por Pedro Temboury nos narra como en esta población en el año 2000 está a punto de sumergirse en una ola de terror cuando el Dr. Malvedades llega a la ciudad para resucitar a cuatro karatekas que murieron ahogados en la bahía de Málaga cuando ejercían como asesinos a sueldo durante la Segunda Guerra Mundial.

¿Y cuál es tu película favorita de artes marciales?

Por Dídac Arcas (codirector Ranai Dojo)

Aproximación a la cocina japonesa

Tal y como dice Carme Ruscalleda en el prólogo de <<Cocinas del mundo: Japón>>, “(…) la cocina es un sólido exponente socio-cultural y artístico de un país: por lo tanto, degustar, observar o estudiar la cocina de una cultura lejana proporciona un cúmulo de sorpresas cargadas de exotismo, capaces de generar enamoramiento, incomprensión o rechazo”.

Uno de los aspectos de Japón que más fascina a todo occidente es sin duda la cocina: su variedad de ingredientes, su sofisticación, su sobriedad y sencillez, la manera que se presenta la comida, la forma de comer, el proceso… Ante la mirada de un foráneo, la cocina japonesa parece un ritual exquisito en todos los aspectos que la componen.

En la preparación del plato, expertos cocineros tienen sus cuchillos especiales, uno para cada menester, perfectamente afilados y relucientes, listos para la acción.

LOS CUCHILLOS JAPONESES

La fabricación de cuchillos japoneses data del siglo XIV, si bien existe un componente vital que hace que la calidad de los mismos sea reconocida a nivel mundial: el saber hacer con el acero.

Ya desde tiempos inmemoriales, los antepasados forjaban el acero para la elaboración de espadas para los samuráis y este conocimiento ha ido transfiriendo a lo largo de las generaciones.

Uno de los aspectos más curiosos de los cuchillos japoneses y que más llama la atención es que el filo sólo se encuentra en una de las caras del cuchillo. Para formar los cuchillos se unen capas de distintos aceros a golpe de martillo y se funden al calor de las brasas.

MAESTRÍA CULINARIA

Un itamae 板前 es un cocinero de cocina japonesa. El término se puede traducir literalmente como “delante de la tabla”, refiriéndose a la tabla de cortar. En Japón para poder ser considerado un itamae de sushi se requieren años de aprendizaje y trabajo. Luego de cinco años de trabajar con un maestro, el aprendiz está listo para tomar su primera tarea importante relacionada a hacer sushi: la preparación del arroz. El arroz debe ser preparado según las instrucciones estrictas del maestro.

La preparación del Fugu (pez globo) a nivel de restaurante está estrictamente controlada por la ley en Japón y en otros países, y sólo chefs que han calificado a través de un riguroso entrenamiento se les permite cocinar al pez. El fugu contiene cantidades letales de tetradotoxina en los órganos, especialmente la región del hígado y los ovarios, y también en la piel. Desde 1958 solo los cocineros con licencia especial pueden preparar y vender fugu al público. El aprendiz necesita de dos a tres años de práctica antes de poder someterse al examen oficial. Éste consiste en una prueba escrita, un test de identificación de peces y una prueba práctica consistente en preparar fugu y comerlo. Solo un 35% de los candidatos supera el examen.

LA DESPENSA

En la despensa no puede faltar Azuki, las alubias rojas, pequeñas, dulces y rojas que se emplean en la elaboración de postres; la ciruela macerada o Umeboshi que se utiliza como ingrediente para el onigiri (triángulos de arroz relleno de pescado y algas); los fideos de trigo Udon, los Soba con harina de trigo sarraceno o los de Ramen, de origen chino con una masa más suave y estirada para conseguir mayor finura.

Algunos condimentos como el Jengibre o Shoga que suele acompañar el sushi para refrescar el paladar entre plato y plato; la soja Daizu fundamental en la cocina japonesa; el rábano blanco Daikon, rallado para ensaladas o sushi; el wasabi, raíz de rábano verde con un sabor extremadamente picante que desaparece a los pocos segundos de ser ingerido.

Muchos otros productos hay que añadir a esta lista, pero uno de los más esenciales es el arroz, Kome, que a diferencia de otros países del Sudeste asiático, es arroz de grano corto y cultivado en campos inundados. La variedad koshihikari es la ideal para el sushi.

EL ARTE EN LA PRESENTACIÓN

La disposición en el plato es la puesta en escena de todo lo que ha acontecido anteriormente. La elección de la combinación de elementos, materiales y colores del plato, todo ello con el fin de conseguir un sublime placer visual, olfativo y gustoso. Existen combinaciones de ingredientes y condimentos con determinadas comidas, o decoraciones que nos recuerden a las estaciones del año.

¿SABES DISTINGUIR LAS DISTINTAS PIEZAS DE “SUSHI”?

La palabra sushi se usa para denominar el conjunto genérico de platos compuestos por arroz, pescado crudo, crustáceos, algas y verduras. Sushi, viene de abreviar dos palabras japonesas, Su, que significa vinagre y Meshi, que significa arroz, por lo que sushi, es todo plato elaborado con arroz avinagrado al estilo japonés.

El sushi es uno de los platos de moda, pero la mayoría de las personas no distingue entre las distintas variedades. Aquí te daremos unas claves para que los distingas cuando los veas:

Makien japonés significa ‘envuelto’, por lo que, como su nombre indica, es arroz envuelto en alga nori.

Uramaki: ‘Ura’ en japonés significa ‘al revés’. Por lo que esta pieza es un maki realizado de dentro hacia fuera.

Temaki: “Te” quiere decir “a mano”. Los temaki son conos de alga nori rellenos de arroz y otros ingredientes. Como burritos mejicanos pero en versión japonesa.

Nigiri: El niguiri es el sushi que no lleva alga nori (como mucho una cinta decorativa). Son piezas de arroz “amasadas” y cubiertas de pescado crudo u otros ingredientes.

Gunkan:”Acorazado” o arroz envuelto en una tira gruesa de alga nori hasta formar una especie de cuenco, normalmente relleno por encima de huevas de pescado.

Inari: Es como una especie de rollito de primavera de tofu frito (“inari” en japonés) con arroz aromatizado y/o verduras.

ALGUNAS BEBIDAS ALCOHÓLICAS PARA HACER “KANPAI”

Si viajas a Japón y tienes algo que celebrar, recuerda que debes evitar a toda costa el clásico “Chin Chin” tan típico en España. Así evitarás una situación más que incómoda. En el idioma nipón, la fonética del “chinchín” es similar a la utilizada para designar al órgano reproductor masculino. La fórmula japonesa para brindar es “kanpai”.

El Sake es una palabra japonesa que significa «bebida alcohólica». Sin embargo, en los países occidentales se refiere a un tipo de bebida alcohólica japonesa preparada de una infusión hecha a partir del arroz y conocida en Japón como Nihonshu (日本酒 «alcohol japonés»). En Occidente, el sake es comúnmente referido como «vino de arroz». Pero esta designación no es apropiada, puesto que «vino» es exclusivamente la bebida obtenida por fermentación alcohólica del mosto de la uva. El Shochu es una bebida alcohólica de Japón, comúnmente destilada de cebada, camote o arroz. Típicamente posee una graduación alcohólica del 25%. El Umeshu es un licor japonés que se elabora macerando el fruto del  albaricoque japonés cuando aún están verdes en alcohol y azúcar. 

Ya que todo no va a ser practicar artes marciales en el Dojo, en este artículo nos hemos aproximado un poco a la cocina japonesa para que abras los ojos al delicioso mundo de la comida nipona, con la que no solamente disfrutamos de un placer para el estómago, sino que también suele serlo para la vista. En Barcelona hay numerosos restaurantes de gran calidad para probar alguno de los platos que te ofrecen y, además, recomendarnos cuáles son tus preferidos.

¡A disfrutar de la comida japonesa!

Por Dídac Arcas (codirector RANAI DOJO)

El cerebro de un Budoka

Ya sabemos que la práctica del deporte, en general, proporciona numerosos beneficios, por ejemplo, una investigación publicada en Current Biology concluyó, en 2016, que hacer ejercicio con intensidad media cuatro horas después del estudio favorece la memoria asociativa, que es la que tiene que ver con la segregación de dopamina y noradrenalina, hormonas que contribuyen al proceso de fijación de recuerdos.

Muchos de los alumnos del RANAI DOJO nos comentan que se notan mucho mejor (desestresados, tonificados, recargados de energía…) después de venir a practicar cualquier arte marcial o actividad física que realizan en el Dojo. También nos comentan que cuando están unos días sin venir, se notan más fatigados, con menos energía y más irritables. Parece que ante esas afirmaciones, hay constataciones científicas que corroboran que la actividad física y las artes marciales proporcionan beneficios a corto, medio y largo plazo en nuestro cuerpo.

EL CEREBRO EN LAS ARTES MARCIALES

Según numerosos estudios, las artes marciales no promueven la agresión (Woodward, 2009), de hecho, han sido utilizadas como una modalidad de tratamiento para personas que portan conductas violentas (Twemlow & Sacco, 1998; Vertonghen & Theeboom, 2010) y en pacientes con demencias (Wayne et al., 2014). 

Numerosos estudios sobre las artes marciales se centran en la importancia que tienen en el bienestar general de los seres humanos. Entre sus múltiples beneficios se encuentran: la práctica de la actividad física, el desarrollo de la auto-defensa, el conocimiento y prácticas de habilidades de combate, la auto-cultivación, la disciplina mental, el desarrollo de carácter, la mejoría de la capacidad aeróbica, balance, fuerza, flexibilidad y su uso como alternativa para alguna condición médica que requiera una salida alternativa a su tratamiento, como la obesidad, el cáncer o algunas condiciones psiquiátricas o de la edad adulta (Reid-Arndt, Matsuda & Cox, 2012; Sharpe et al., 2007; Woodward, 2009).

FUNCIONES Y VOLUMEN CEREBRAL

Según Gabriela Orozco Calderón, especialista en Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, el cerebro es el centro de comando de todo el cuerpo. Es el responsable no solo de que se tenga la capacidad de realizar funciones cognitivamente elevadas, tales como la toma de decisiones, la planeación a futuro en función de metas y la autoconciencia, sino también funciones básicas (como percibir el entorno) e importantes para la supervivencia, como aproximarnos a estímulos potenciales de recompensa (como buscar pareja, comer, beber) o alejarnos de estímulos aversivos que pongan en peligro real o ficticio la vida.

Las diferencias en el volumen cerebral encontradas en practicantes de artes marciales, comparados con personas sedentarias, reflejan un cambio neuroplástico que implica regiones cerebrales que responden al entrenamiento motor; y posiblemente a las demandas que implican estas tareas al usar movimientos complejos, planeación, control y ejecución de un acto que tiene una meta establecida. El incremento observado se debe, según algunos autores, a cambios del flujo cerebral, a la neurogénesis, sinaptogénesis, angiogénsis, a la expresión de proteínas, de genes y a la liberación de factores tróficos inducidos por el ejercicio físico (Lista & Sorrentino, 2010; Van Praag, 2008).

Realizar un ejercicio físico por medio de alguna actividad deportiva permite que el sistema nervioso se vaya moldeando. Jacini y colaboradores (2009) describen en practicantes de judo un aumento significativo del volumen de substancia gris en el lóbulo frontal relacionado con planeación y ejecución motora, en corteza prefrontal dorsolateral (implicada en la memoria de trabajo y el procesamiento cognitivo), giro temporal medial e inferior del lóbulo temporal, áreas paralímbicas relacionadas con los procesos de memoria y de aprendizaje motor; además, se observan cambios en los lóbulos occipital y parietal comprometidos con los procesos visuales asociativos y en la corteza del cerebelo vinculada con el aprendizaje motor. En practicantes de judo, karate, kickboxing y tang-soodoka se encuentra un aumento del volumen de substancia gris en área motora suplementaria, corteza premotora dorsal y en volumen de lóbulo temporal medial; estas áreas están relacionadas con habilidades motoras y con metabolismo aeróbico (Schlaffke et al., 2014).

El hecho de realizar actividades deportivas requiere de una flexibilidad constante en la conducta adaptativa ya que el medio ambiente del arte marcialista es variable y cambiante. Estas adaptaciones reclutan áreas cerebrales responsables de actividades neurales complejas como la percepción, la discriminación de estímulos, la toma de decisiones, la integración multimodal, el proceso de atención, la preparación y ejecución de movimiento (Nakata et al., 2010) y en muchos casos se ha descrito que de estas diferentes áreas cerebrales se tiene distinta actividad dependiendo de si el arte marcialista es experto o no.

BENEFICIOS NEUROPSICOLÓGICOS

Los beneficios neuropsicológicos incluyen mejoras en atención, memoria, habilidades motoras, visoespaciales y resolución de problemas, además de prevención del declive cognitivo (Del Percio et al., 2009; Vargas, Umaña & Rojas, 2002; Muiños & Ballesteros, 2013). Y por sus efectos positivo en variables cognitivas existen propuestas para que las artes marciales formen parte de los programas de estudio en escuelas públicas en norteamerica (Lakes et al., 2013). Estas disciplinas pueden ser practicadas desde la infancia y hasta la tercera edad. Algunas de estas propuestas han descrito que el practicar taekwondo, una hora a la semana durante un año, produjo un aumento en el balance postural, balance estático y la habilidad de orientación motora en adultos mayores y esto se atribuye a mejoras en los sistemas cerebrales responsables de la propiocepción, sistema vestibular y somatosensorial (Van Dijk, Huijts & Lodder, 2013.

Cabe mencionar que realizar artes marciales es gratificante para las personas y esto es un reflejo también de lo que ocurre en el cerebro ya que contamos con un sistema de recompensa cerebral que se activa cuando hacemos lo que nos hace sentir bien (Kalivas & Volkov, 2005). El ejercicio físico en especies infrahumanas libera neurotransmisores, afectando la síntesis y metabolismo de los sistemas centrales  dopaminérgico, noradrenérgico y serotonérgico cerebrales en diferentes zonas cerebrales responsables de la locomoción (striatum, hipocampo, núcleo accumbens, corteza frontal, médula espinal) y recompensa (hipotálamo, hipocampo, corteza cerebral) (Meeusen & De Meirleir, 1995; Meeusen, Piacentini & De Meirleir, 2001). 

Existen evidencias que vinculan la práctica de artes marciales y el deporte, en general, con sensaciones de bienestar o activación de áreas cerebrales implicadas con la recompensa. Szabo y Parkin (2001) indican que cuando se priva de realizar el entrenamiento habitual en karatekas expertos de ambos sexos se pueden observar alteraciones psicológicas del estado de ánimo (depresión, ansiedad,  entre otras) y emociones (irritabilidad, culpa, etc.). Bothe y colaboradores (2013) demuestran que la actividad física activa regiones y sistemas neuroquímicos asociados al sistema cerebral de la recompensa (dopamina, estriado ventral).

MEJORAS EN LA ATENCIÓN Y EL AUTOCONTROL

Las artes marciales consiguen mejorar la capacidad de atención y el estado de alerta de las personas que las practican. De acuerdo a los resultados de la investigación publicada en la revista Frontiers of Psichology, los investigadores determinaron que los resultados se incrementaban en cuanto a la capacidad para mantenerse alerta, la orientación (cambio de atención) y la atención ejecutiva.

El objetivo del estudio era evaluar el control mental de los participantes y poder determinar si las artes marciales en estudio podían conseguir beneficios sobre la atención, ya que son una actividad física que incluye aspectos de la meditación y el mindfulness. Para ello se estudiaron a un total de 48 deportistas adultos, de los cuales 21 solamente practicaban este tipo de deportes, mientras que los 27 restantes no habían tenido nunca un acercamiento. En el experimento no se consideró la modalidad de combate o especialidad que practicaban los participantes, teniendo en cuenta que algunas son más activas y otras más de meditación. El estudio determinó que los artistas marciales que llevaban más de 9 años practicando tenían un control mental más poderoso y una mayor aptitud para hacer frente a situaciones impredecibles al tener respuestas más adecuadas.

Tras una serie de ejercicios de motricidad, reflejos y respuesta, los investigadores comprobaron que quienes tenían mejores puntuaciones eran los que practicaban artes marciales, siendo los que llevaban más de nueve años los más sobresalientes.

EL CEREBRO DE UN CINTURÓN NEGRO

Victoria Gonzales, en el artículo de la revista Muy Interesante expone que un estudio que se publicó en la revista Cerebral Cortex reveló que la materia blanca del cerebro de los “cinturónes negros” se estructura de forma diferente a la del resto de los mortales.

Los investigadores, del Imperial College London, reclutaron dos grupos de voluntarios: los primeros eran expertos en karate con más de diez años de experiencia, mientras que el segundo equipo estaba formado por personas que hacían ejercicio regularmente, pero sin experiencia en artes marciales. Los científicos obtuvieron escáneres de sus cerebros, y midieron tanto la fuerza desplegada como la velocidad del movimiento al golpear. Los resultados revelaron que los karatekas experimentados golpeaban con más fuerza, sus movimientos estaban más sincronizados y mostraban diferencias acusadas en la estructura de la materia blanca del cerebro, en concreto en el cerebelo y en la corteza motora primaria, ambas zonas relacionadas con el control del movimiento.

“Los “cinturones negros” de karate son capaces de coordinar sus movimientos en un nivel muy superior al del resto”, ha explicado Ed Roberts, unos de los autores. “Esta capacidad parece estar relacionada con un ajuste fino de las conexiones neuronales en el cerebro, lo que les permite sincronizar los movimientos de brazos y tronco con mucha precisión”. 

Los científicos afirman que aún es necesario estudiar cuáles son las características de la materia blanca que determinan esta mayor habilidad. “Apenas estamos empezando a comprender la relación entre la estructura del cerebro y el comportamiento, pero nuestros resultados son consistentes con investigaciones anteriores que muestran que el cerebelo desempeña un papel fundamental en nuestra capacidad para producir movimientos complejos y coordinados”.

UNA MEJORA GLOBAL

El ejercicio físico contribuye a mantener una buena salud y a prevenir diversas enfermedades. Incluso, practicarlo de forma regular es una excelente vía para despejar la mente, tomar decisiones y alcanzar el bienestar emocional.

Según Francisco Aboitiz, Ph. D. Profesor Asociado de Facultad de Medicina de la Universidad de Chile “El entrenamiento del karate no debe ser considerado un mero ejercicio físico, sino que involucra además el desarrollo de regiones del cerebro que participan en elementos tan fundamentales como son la memoria, la atención y el balance emocional”. Los investigadores han descubierto que sin importar la edad o la condición, el ejercicio físico tiene efectos magníficos sobre las capacidades de aprendizaje y el bienestar emocional.

Muchos problemas emocionales se regulan y se pueden tratar mejor mediante el deporte y la actividad física:

Incrementa la autoestima porque al realizar actividades para el cuidado del cuerpo y ampliar los límites de exigencia física, también aumenta la percepción positiva que uno tiene de sí mismo.

Incrementa la felicidad por la activación de la producción de endorfinas. Unas sustancias químicas que actúan como neurotransmisores. Su función es la de reducir el dolor físico, y a la vez, crear una sensación de felicidad.

La actividad física es una excelente vía para disminuir la tensión muscular, lo cual incide significativamente en los estados de estrés. El ejercicio físico y el deporte contribuyen en el proceso de reabsorción del “cortisol”, también conocido como “la hormona del estrés”. 

Si se realizan actividades físicas con frecuencia, aumentan varias sustancias químicas en el cerebro que evitan la degeneración de algunas neuronas en una zona llamada “hipocampo”. Dicho de otra manera, el ejercicio físico contribuye a que nuestro cerebro se mantenga funcionando bien día a día y con el paso de los años. 

Autocontrol y mejora en conductas adictivas: por un lado, incrementa la sensación de control sobre el propio comportamiento y por otro, ayuda a construir hábitos de vida saludables y reduce los síntomas del síndrome de abstinencia.

Como hemos comprobado, el estrés diario de una ciudad como Barcelona puede suponer una agresión a nuestro cuerpo y mente. Una de las mejores maneras de solucionarlo es practicando deporte de forma regular. Desde nuestra experiencia, la práctica de un arte marcial te proporciona todos los elementos que cualquier persona necesita para mantener su equilibrio, su centro, su bienestar.

Por Dídac Arcas (codirector RANAI DOJO)

Vacía tu vaso: haciendo espacio para el nuevo conocimiento

Hoy os compartimos una reflexión publicada el 10 abril de 2017 en el blog de KARATE CREOLE de Juan, codirector de RANAI DOJO.

No se si a ustedes también les pasa, pero cuando voy a seminarios de Karate veo recurrentemente un tipo de karateka, por suerte no de manera mayoritaria, que va al seminario a hacer el mismo karate que hace en el dojo, casi-casi ignora las indicaciones del instructor y sigue ejecutando las técnicas como él ya sabe hacerlo, es decir, un entrenamiento más para el que no tendría que haber viajado y pagado la cuota que conlleva un seminario.

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Yo me pregunto ¿por qué? Hace poco oía al Sensei Scott Langley (en mi opinión de los mejores exponentes del Shotokan) donde hablaba de emular el karate de otros , y lo retador que esto era, es más fácil hacer lo que uno sabe que intentar hacer algo en lo que otros son buenos, primera respuesta, nuestros egos no quiere que seamos “malos” en karate. mucho se ha hablado de lo genial que es ser cinturón blanco porque no estás contaminado con información de ningún tipo, viejos hábitos, etc. y puedes aprender de manera “limpia” lo que te enseñan. Estas dispuesto a ser “malo” en karate porque no sabes karate, tu ego en el karate aún o existe (en el mejor de los casos).

Por supuesto los cinturones negros no son los únicos en asumir esta postura, les cuento mi historia brevemente: cuando comencé a entrenar con Dídac Sensei, yo tenía ya un pasado en karate, venia  Venezuela con la SKIF (Cristina Reyes Sensei, Alejandro Castro Sensei, Ishikawa Sensei, Kanazawa Sensei, FVK, Selección de Miranda, etc.) tenía ya el 3er kyu que había obtenido en un examen donde prácticamente me desmayé del calor y la exigencia física. Por suerte para mi, habían pasado unos cuantos años desde mi último entrenamiento y me había olvidado de muchas cosas, pero sin duda estaba ahí el pensamiento “esto yo lo sé hacer” o peor aún “esto se hace así, yo sé cómo se hace”, así que me costó entender que algunas cosas las había aprendido mal, libro de toda responsabilidad a mis antiguos instructores por que evidentemente no soy capaz de acordarme de cómo me lo enseñaron, pero lo que si era evidente es que en mi karate acumulaba mucha tensión, y por alguna extraña razón creía que esto era bueno, era fuerte, era Shotokan. Llego el momento donde fui capaz de desprenderme de “mi vaso lleno de mi Shotokan” y entonces comencé a aprender otros conceptos, de relajación, latigazo, contracción expansión, etc. Sólo cuando decidí vaciar mi vaso pude llenarlo con cosas nuevas.

Lo más fuerte del asunto es que lo he llegado a ver en cinturones blancos, algunos que según mis propias conclusiones provenientes de McDojos y de haber practicado MMA  -alguna clase puntual seguramente- (sin saber que los peleadores de MMA no hacen una disciplina llamada MMA si no varias artes marciales, cada uno las suyas) se les hizo imposible aprender algo nuevo, y a las pocas semanas de entrar se fueron con su ego intacto de vuelta a sus casas donde se jactarán de haber aprendido karate con sus amigos.

Pero independientemente de si lo que sabes de antes te parece “bueno o malo”, no se trata de eso, se trata de que el nuevo conocimiento necesita que le dejes entrar, es un estado mental, Mushin según entiendo. Conciencia de lo que estas aprendiendo sin importar lo que ya sabes, como una esponja seca que absorbe todo el agua que se acaba de derramar. Se trata de darle una oportunidad justa a las nuevas aproximaciones, no segadas por lo que creemos que está bien.

Con esto dicho, he hecho un pacto conmigo mismo, no dudo que a momentos lo romperé consciente o inconscientemente, pero cuando vaya a donde sea a aprender (mis entrenamientos regulares o entrenamientos especiales o cualquier otra situación) me iré con un vaso vació y con una esponja seca para exprimirla en otro vaso cuando llegue a casa.