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Ranai Dojo en japón (parte 2)

Kioto: templos, callejones y una inmersión en la vida japonesa

El viaje continuó hacia Kioto a bordo de otro Shinkansen, con aquella sensación de estar dentro de un Shambala controlado de los años noventa. Como ya nos había sucedido en otros trayectos, llegué con ganas de permanecer un poco más en el tren, de seguir observando cómo cambiaba el paisaje y cómo se sucedían las casas mientras, dentro del vagón, reinaba una calma extraordinaria.

Al llegar, volví a tener la misma impresión que en otras estaciones: más que un intercambiador de transporte, parecía que habíamos entrado en un centro comercial subterráneo. Era un fenómeno que se repetía constantemente en Japón: numerosos comercios, con precios similares a los de cualquier zona comercial convencional, se organizaban alrededor de las estaciones y de los incesantes flujos de personas. A pesar de la aglomeración, no transmitían la sensación de una multitud apresurada, sino la de miles de personas desenvolviéndose con absoluta normalidad en sus desplazamientos cotidianos.

Como Kioto iba a ser la ciudad en la que pasaríamos más noches, tenía muchas ganas de llegar al hotel y establecer nuestro pequeño campamento base. Necesitábamos un lugar desde el que movernos con libertad, sin tener que hacer y deshacer las maletas constantemente.

De todos los días que pasamos allí, el primero es probablemente el que recuerdo con mayor intensidad, quizá porque quedó grabado en mi memoria como una experiencia especialmente sensorial. La primera parada fue un restaurante especializado en pescado a la brasa, donde descubrí que separar las espinas del jurel con los palillos podía convertirse, por sí solo, en todo un reto culinario. Una actividad tan entretenida como saciante.

Al salir y empezar a perdernos por las calles, encontramos una tienda de kimonos de segunda mano con precios sorprendentemente bajos. Había yukatas y haoris, así que todos empezamos a probarnos prendas y a pensar en los primeros regalos del viaje.

La ruta continuó por el mercado de Nishiki, una especie de versión japonesa de la Boquería, repleta de puestos, colores y productos. Sin embargo, el ambiente olfativo resultaba algo más occidentalizado de lo que esperaba. Desde allí nos dirigimos hacia el barrio de Gion, donde empecé a notar con más intensidad los efectos de la masificación turística.

Otro compañero y yo decidimos desviarnos por una ruta secundaria para escapar de la multitud que ocupaba la avenida principal. Había oído que Kioto era una ciudad especialmente agradable para recorrer a pie, gracias a la combinación de sus zonas urbanas con pequeños callejones silenciosos. No tardamos en comprobarlo: la sensación de recuperar la calma y recargar las pilas fue prácticamente instantánea.

La jornada continuó con la puesta de sol en el templo de Yasaka, cuyos farolillos comenzaban a reflejar tonos dorados y rosados. Muchos de ellos llevan los nombres de empresas y negocios locales que contribuyen a su financiación, una presencia habitual en templos y cementerios japoneses que también forma parte del paisaje cultural del país.

La noche terminó con una versión nipona del mar y montaña: unos noodles acompañados de una salsa de carne y marisco de sabor intenso. Fue uno de esos descubrimientos gastronómicos que dejan huella, hasta el punto de que parte del grupo volvería a aquel establecimiento al final de la estancia.

Los días siguientes comenzaron con desayunos abundantes, poco occidentales, y largas caminatas hacia templos budistas. Todo ello sin olvidar la experiencia, casi iniciática, de viajar en un autobús urbano de Kioto en pleno verano.

Kioto se nos reveló como una ciudad profundamente turística y comercial, pero también como un lugar con una importante tradición textil. Nos interesó especialmente descubrir comercios dedicados al diseño y la producción japonesa, así como propuestas locales de moda rápida inspiradas en prendas tradicionales, como el hakama. Sus siluetas amplias y sus patrones ofrecen formas a las que muchos europeos no estamos acostumbrados, y permiten apreciar cómo la indumentaria tradicional sigue influyendo en la moda contemporánea.

Además de visitar lugares conocidos, como Nara y sus famosos ciervos, y de vivir la experiencia sensorial de recorrer por la noche los miles de torii del santuario Fushimi Inari, también encontramos tiempo para realizar excursiones menos turísticas. Algunas de ellas, cerca del bosque de bambú, nos transportaron a esos veranos que muchos llevamos grabados en la memoria a través de las escenas de nuestros animes favoritos.

Las seis noches en Kioto nos permitieron, además, reorganizar el grupo y explorar la ciudad con distintas combinaciones, adaptándonos a las energías cambiantes y a los gustos particulares de cada uno. Hubo tiempo para probar izakayas de todo tipo, diferentes cortes de wagyu, casquería de pollo, lengua de vaca, karaokes locales, bares de aspecto bastante sórdido y, por supuesto, una cantidad considerable de templos.

Porque viajar en grupo también consiste en eso: compartir experiencias, descubrir afinidades inesperadas y aceptar que no todos vivimos un mismo lugar de la misma manera.

Koyasan: una noche en el corazón del budismo Shingon

El viaje continuó hacia Koyasan, una parada de una sola noche en un entorno mucho más rural, en las montañas donde se encuentra uno de los centros espirituales más importantes del budismo Shingon, una de las principales escuelas budistas de Japón.

Nuestra estancia incluía una cena y un desayuno vegetarianos, en consonancia con los principios de respeto a la vida que caracterizan la tradición culinaria budista, además de la posibilidad de asistir a una ceremonia a la mañana siguiente.

Después de disfrutar del onsen del alojamiento, decidimos realizar una pequeña práctica colectiva de atención plena, más conocida como mindfulness. Nos reunimos todos para dedicar unos minutos a la experiencia y, posteriormente, compartir las sensaciones que había despertado en cada uno. Fue una manera sencilla de detener el ritmo del viaje y prestar atención a algo que a menudo queda relegado cuando pasamos los días visitando lugares y acumulando experiencias.

El grupo también decidió madrugar para asistir a la ceremonia de las seis de la mañana. Poder presenciarla y participar, aunque fuera de manera periférica, resultó una experiencia profundamente inspiradora.

El budismo es una tradición espiritual que puede despertar una enorme fascinación entre los europeos, aunque no siempre resulte fácil comprenderla desde nuestras propias categorías culturales. En Japón, su presencia transita entre la filosofía, la práctica cotidiana, los rituales y la religión, sin que estas dimensiones encajen necesariamente en las divisiones a las que estamos acostumbrados.

Quizá por eso, la experiencia de Koyasan nos invitó también a reflexionar sobre nuestra posición como visitantes. ¿Cómo acercarse a una tradición espiritual ajena con curiosidad y respeto, sin convertirla en un simple decorado exótico para nuestras vacaciones? ¿Cómo participar de una experiencia de este tipo sin caer en una especie de versión turística de The White Lotus?

No encontramos respuestas definitivas, pero sí la oportunidad de detenernos, observar y compartir una experiencia diferente a las que habían marcado el resto del viaje.

Osaka: últimas compras y la promesa de volver

La recta final del viaje nos llevó a Osaka, una ciudad vibrante, caótica y llena de vida. A esas alturas, nuestras reservas de energía empezaban a disminuir. Algunos notábamos cefaleas y molestias articulares, mientras que otros comenzábamos a sentir esa anticipación melancólica que aparece cuando sabes que una aventura está llegando a su fin.

Osaka es una ciudad especialmente activa por la noche, pero nuestros ánimos se concentraron en los últimos objetivos pendientes: las compras finales, gastar los yenes que todavía nos quedaban y aprovechar hasta el último momento los drugstores y convenience stores que habían acompañado prácticamente todo el recorrido.

Porque, seamos sinceros, ¿qué mejor momento para comprar un sérum facial que las once de la noche, después de una buena cena y con la sensación de que todavía queda alguna compra imprescindible por hacer?

Mención especial merecen los takoyaki de los puestos callejeros y los restaurantes de sushi con cintas transportadoras y sistemas robotizados, que nos permitieron completar esa lista mental de experiencias gastronómicas pendientes antes de abandonar Japón.

Osaka fue, en cierto modo, el epílogo de una aventura que había combinado entrenamiento, cultura, gastronomía, descubrimientos y convivencia. Llegamos al final cansados, con el cuerpo reclamando descanso y la maleta bastante más llena que al comienzo. Sin embargo, junto al agotamiento quedó una sensación difícil de explicar: una mezcla de satisfacción, nostalgia y cierta adicción.

Como si algo hubiera quedado incompleto. Como si, a pesar de haber recorrido tantos lugares y vivido tantas experiencias, todavía quedara algo por descubrir.

Quizá esa sea una de las huellas que deja Japón en quienes lo visitan: la intuición de que, aunque no sepas exactamente cómo ni cuándo, acabarás encontrando la manera de regresar y reencontrarte con aquel lugar que, por algún motivo, ya sientes un poco tuyo.

Y así terminó el viaje. O, al menos, esta primera parte de nuestra historia con Japón.

Más allá de los lugares visitados, los entrenamientos y las experiencias vividas, este viaje a Japón ha sido también una oportunidad para crecer como grupo, compartir aprendizajes y acercarnos a una cultura que tiene mucho que enseñarnos dentro y fuera del tatami. Pero, sobre todo, ha sido una experiencia de convivencia. Compartir tantos días, descubrir lugares nuevos, superar el cansancio, improvisar planes, reírnos de las pequeñas anécdotas y afrontar juntos los imprevistos nos ha permitido conocernos de otra manera. Porque es precisamente en esos momentos, lejos de la rutina y fuera del tatami, donde los compañeros de práctica dejan de ser únicamente compañeros y empiezan a convertirse en amigos.

Desde Ranai Dojo entendemos que el Karate-Do no se limita a lo que sucede durante el entrenamiento. También se construye viajando, observando, conviviendo y compartiendo experiencias que nos acompañan mucho después de regresar a casa. Volvemos con nuevos conocimientos, recuerdos que ya forman parte de nuestra historia común y vínculos que, sin duda, seguirán creciendo con el tiempo.

El viaje termina, pero el camino continúa. Y lo mejor es poder seguir recorriéndolo juntos.

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Cultura Karate

Ranai Dojo en Japón (parte 1)

Un viaje a Japón, tres días de Karate-Do Shotokan, nuevos aprendizajes y una experiencia inolvidable para el equipo de Ranai Dojo

Así comenzó nuestra aventura en el 3rd HDKI International Seminar and Cup, un encuentro internacional que reunió en Gotemba a practicantes de Karate-Do de diferentes partes del mundo bajo el paraguas de la HDKI.

Más allá de los entrenamientos, los exámenes y la competición, este viaje nos permitió compartir el camino con compañeros de otros países, poner a prueba nuestro Karate y vivir de primera mano la dimensión internacional de nuestra comunidad.

De Barcelona a Gotemba: un encuentro internacional de Karate-Do

Aterrizamos en Tokio el día 11 de septiembre y, después de pasar el control de inmigración, nuestro chófer ya nos estaba esperando para llevarnos al hotel. Lo habíamos elegido estratégicamente para que, un día y medio después, pudiéramos llegar andando al punto de encuentro con el resto de compañeros de HDKI que habían viajado hasta Japón desde distintos rincones del planeta.

A las siete de la mañana, con la puntualidad japonesa que cabía esperar, nos reunimos unas 150 personas y nos repartimos en varios autobuses rumbo a Gotemba, una ciudad situada cerca del emblemático monte Fuji, conocido en Japón como Fuji-san.

Nuestro objetivo era participar en el 3rd HDKI International Seminar and Cup, un encuentro internacional de Karate-Do que prometía unos días intensos de práctica, aprendizaje y convivencia. Algunos de nosotros aprovecharíamos la ocasión para presentarnos a examen de grado, mientras que otros participarían en la competición de kata prevista para el último día.

Tres días de Karate-Do Shotokan: aprendizaje dentro y fuera del tatami

El seminario fue una experiencia muy enriquecedora, tanto desde el punto de vista técnico como personal. Nos permitió profundizar en nuestro Karate, conocer mejor a los compañeros de nuestro propio dojo y estrechar lazos con la comunidad internacional de HDKI.

La actividad comenzó el mismo día de nuestra llegada a Gotemba. Mientras algunos autobuses nos dejaban primero en el hotel, otros compañeros se dirigían directamente al pabellón deportivo de la localidad, donde se había organizado el evento.

Los participantes estábamos distribuidos en cuatro grupos según nuestro nivel. Durante dos días, cada grupo realizó dos entrenamientos diarios, dirigidos cada vez por un sensei diferente.

Cada sesión fue única. Los entrenamientos se adaptaban al nivel de los participantes y ofrecían enfoques distintos sobre el Karate-Do Shotokan. Cada instructor compartía su manera de entender, interpretar y transmitir este arte marcial, ofreciéndonos nuevas perspectivas sobre nuestra práctica.

Algunas enseñanzas nos resultaron novedosas; otras nos recordaron principios que ya conocíamos, pero que siempre conviene revisar y volver a trabajar. Porque entrenar no consiste únicamente en aprender cosas nuevas: también significa profundizar en lo que ya sabemos y descubrir cuánto nos queda todavía por comprender.

Una sesión sorpresa con los jóvenes karatekas de Gotemba

Como si el programa del seminario no nos hubiera deparado ya suficientes sorpresas, también tuvimos la oportunidad de participar en una sesión especial junto a los miembros del instituto de Gotemba. Nos encontramos con un grupo de jóvenes karatekas de entre 16 y 17 años, competidores de alto nivel que nos demostraron desde el primer momento que la juventud no está reñida con la disciplina, la exigencia y un Karate-Do de gran calidad. Durante una hora compartimos tatami en un entrenamiento centrado en el kihon y el kumite, trabajando intensamente y tratando de seguir el ritmo de unos compañeros que entrenaban con una energía y una determinación admirables. Fue una sesión exigente, de esas que te obligan a dar un poco más de ti mismo en cada repetición, a mantener la concentración y a salir de tu zona de confort. Pero lo que hizo realmente especial aquella hora fue el ambiente que se creó entre todos. Más allá de las diferencias de edad, idioma o experiencia competitiva, nos entendimos a través del Karate: el esfuerzo compartido, el respeto mutuo y las ganas de entrenar juntos. Al terminar, salimos con una mezcla extraordinaria de cansancio, satisfacción, energía y alegría. Quizá podríamos definirlo como happy karate: entrenar duro, dar lo mejor de uno mismo y, al mismo tiempo, disfrutar de cada instante sobre el tatami. Sin duda, fue uno de esos momentos que no aparecen necesariamente en el programa oficial, pero que terminan convirtiéndose en algunos de los recuerdos más especiales de un viaje. Una experiencia inolvidable que nos recordó que el Karate-Do Shotokan no solo se construye a través de la técnica y la competición, sino también mediante las personas con las que compartimos el camino. ¡Una auténtica inyección de energía para todo el equipo de Ranai Dojo!

Tres grandes referentes del Karate-Do Shotokan

El seminario contó con la participación de tres grandes referentes del Karate-Do Shotokan: Scott Langley Sensei (7.º Dan), fundador y director técnico de la HDKI (Hombu Dojo Karate International); Guy Brodeur Sensei (7.º Dan), reconocido instructor canadiense, fundador de Shotokan Canada y responsable técnico de HDKI Canada; y Shinichiro Takenoshita Sensei, maestro japonés con una estrecha vinculación con la formación y evaluación de karatekas de la organización y responsable técnico de HDKI Japón.

Tener la oportunidad de entrenar con instructores de trayectorias y perspectivas tan diferentes fue uno de los grandes privilegios de este encuentro internacional. Sus enseñanzas nos permitieron profundizar en nuestra práctica del Karate-Do Shotokan y seguir aprendiendo dentro de una comunidad que comparte la pasión por este arte marcial.

Exámenes de grado: nervios, jet lag y tres nuevos grados para Ranai Dojo

El segundo día, después de los entrenamientos, llegó el momento de los exámenes de grado.

Hablando desde la experiencia propia, el examen acabó pasando en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, mientras lo estábamos haciendo, cada espera parecía eterna. Y si hubo un momento especialmente largo, fue el tiempo que los sensei examinadores dedicaron a deliberar antes de comunicar los resultados.

En esos instantes, no podíamos evitar preguntarnos si el jet lag, que nos habíamos llevado de regalo por llegar a Japón prácticamente justo antes del comienzo del seminario, acabaría pasándonos factura.

Y sí, para sorpresa de nadie, ¡el jet lag hizo de las suyas! Aunque a unos nos afectó más que a otros, ya fuera por nuestro cronotipo —búhos, alondras o colibríes— o por cualquier otra razón.

Aun así, el balance para nuestro dojo fue muy positivo. Ranai Dojo regresó a Barcelona con tres nuevos grados, fruto del trabajo realizado antes del viaje y del esfuerzo de nuestros compañeros durante el examen.

De los cuatro integrantes del dojo que nos presentamos, uno superó dos de las tres partes del examen, pero tendrá que repetir la parte pendiente. Las pruebas se estructuran en tres apartados: kihon (técnica fundamental), kata (formas) y kumite (combate). Para completar el grado, será necesario volver a examinarse de la parte no superada, respetando el periodo mínimo de tres meses de entrenamiento antes de la siguiente convocatoria.

Así que ya lo sabéis: ¡a ponerse las pilas, que el próximo examen llega sí o sí!

Los exámenes forman parte del camino del Karate-Do, pero no lo son todo. Cada resultado nos ofrece información sobre nuestro nivel actual y sobre aquello que debemos seguir trabajando. Aprobar es una alegría; identificar lo que necesitamos mejorar también es una oportunidad para avanzar.

HDKI International Cup: el valor de competir y seguir aprendiendo

El tercer día estuvo dedicado íntegramente al torneo. En esta ocasión, solo dos valientes de nuestro grupo se animaron a participar en la competición de kata, así que el resto nos quedamos con las ganas de demostrar lo aprendido sobre el tatami competitivo.

¡Podemos decir que hemos reservado fuerzas para brillar todavía más en el próximo torneo! 😉

Esta vez no volvimos a casa con ningún trofeo, pero sí con algo que nadie nos puede quitar: la experiencia.

Participar en una competición internacional permite poner en práctica lo entrenado, gestionar los nervios y observar cómo trabajan otros karatekas. También ayuda a entender que competir no consiste únicamente en ganar medallas, sino en aprender, compartir y encontrar nuevos retos que nos impulsen a mejorar.

Desde Ranai Dojo, creemos que tanto los seminarios como los exámenes y las competiciones forman parte de una misma experiencia de crecimiento en el Karate-Do Shotokan.

El día terminó con la Sayonara Party en un restaurante de la zona y de vuelta al hotel para tomar las últimas cervezas y charlar con los viejos y nuevos amigos de HDKI.

A la mañana siguiente llegó el momento de despedirnos de nuestros compañeros de HDKI. El seminario había terminado y cada uno debía continuar su camino.

Nosotros nos dirigimos a la estación de Gotemba y, desde allí, comenzamos nuestra propia ruta turística por Japón. El Karate había sido el motivo principal del viaje, pero todavía nos quedaban muchos kilómetros, templos y experiencias por delante.

De Gotemba a Hakone: descanso merecido después del Karate

Nuestra siguiente parada fue Gora, en la región de Hakone y, por tanto, todavía cerca del monte Fuji.

Nos alojamos en un ryokan tradicional japonés que disponía de onsen privados y compartidos. Después de varios días de entrenamiento intenso, nos pareció una excelente manera de recuperar fuerzas y disfrutar de una faceta diferente de la cultura japonesa.

Habíamos optado por la alternativa más económica para llegar desde Gotemba: varios autobuses, maletas incluidas. Que fuera la mejor decisión logística es algo que todavía podríamos debatir, pero lo importante es que llegamos a nuestro destino.

Como nos ocurrió prácticamente en cada cambio de ciudad, aún faltaban unas horas para poder hacer el check-in. Dejamos las maletas en el alojamiento y aprovechamos el tiempo para seguir explorando la zona.

Esta vez, nuestro plan incluía varios autobuses más, aunque al menos ya viajábamos sin equipaje. ¿Y cuál era nuestra actividad favorita del viaje? Visitar un templo.

También vimos un torii, el característico pórtico que marca la entrada a un espacio sagrado sintoísta. El santuario se encontraba en un entorno especialmente atractivo y, aunque aquel día nos acompañó la lluvia, disfrutamos igualmente de la visita.

Por si todavía no había quedado claro, lo de que visitar templos era nuestra actividad favorita del viaje contenía cierta dosis de ironía. Japón tiene mucho que ofrecer y nosotros estábamos decididos a descubrirlo, aunque eso implicara sumar unos cuantos santuarios más a nuestra colección.

Por la tarde, después de hacer por fin el check-in, llegó el momento que todos esperábamos: relajarnos en el onsen y disfrutar de una cena tradicional japonesa. Una recompensa más que merecida después de tantos entrenamientos.

Hiroshima: historia, cultura y memoria

La siguiente gran parada de nuestro viaje fue Hiroshima, al sur de Japón.

Es una ciudad marcada por uno de los episodios más devastadores de la historia contemporánea: el lanzamiento de la bomba atómica por parte de Estados Unidos el 6 de agosto de 1945, durante la Segunda Guerra Mundial. Visitar Hiroshima permite acercarse a esa historia desde un lugar real, donde la memoria de las víctimas sigue muy presente.

Llegamos en shinkansen, el famoso tren de alta velocidad japonés, conocido popularmente como bullet train. El trayecto nos llevó unas cinco horas, con una distancia recorrida de aproximadamente 750 kilómetros.

Para comer durante el viaje, compramos unos bento en la estación de Odawara, desde donde salía nuestro tren. Estas cajas de comida preparada son una opción muy práctica para viajar por Japón y, además, permiten probar distintas especialidades de su gastronomía.

Una vez en Hiroshima, aprovechamos para dar un paseo y cenar en dos grupos de cuatro personas en unas tabernas tradicionales conocidas como izakaya. La mayoría nos decantamos por uno de los platos más representativos de la ciudad: el Hiroshima-style okonomiyaki, una especie de tortilla o crepe salado preparado con diferentes ingredientes y capas, entre ellos col, fideos, huevo y salsa.

Al día siguiente nos desplazamos en tren y ferry hasta Miyajima, una isla situada cerca de Hiroshima. El erudito confuciano Hayashi Gahō la incluyó entre los tres paisajes más célebres de Japón, conocidos como Nihon Sankei.

No somos expertos en paisajes japoneses —todavía—, pero entendimos perfectamente por qué ocupa ese lugar. Miyajima tiene un encanto especial, con sus santuarios, su entorno natural y el célebre torii de Itsukushima, que parece flotar sobre el agua cuando sube la marea. No sorprende que la isla conserve un carácter sagrado para muchas personas.

En nuestro segundo día completo en Hiroshima visitamos un parque con jardín japonés, nos acercamos al castillo de Hiroshima —del que hoy se conserva una reconstrucción parcial— y pasamos por un Oktoberfest. ¡Que no falte una buena cerveza alemana en septiembre, incluso estando en Japón!

Pero había una visita imprescindible, tanto por su importancia histórica como por lo que representa: el Monumento de la Paz de Hiroshima y el Parque Memorial de la Paz.

La visita adquiría, además, un significado especial en un momento en que vemos cómo algunas sociedades que parecían haber dejado atrás el fascismo vuelven a abrirle las puertas. Recordar Hiroshima no es solo mirar al pasado; también es reflexionar sobre el presente y sobre la responsabilidad colectiva de evitar que tragedias semejantes vuelvan a repetirse.

A medida que nos acercábamos al recinto, y tratando de ser conscientes de lo que aquel lugar representa, se intensificaban las sensaciones: la angustia, el duelo y la necesidad de recordar.

No es una visita que pueda reducirse a hacer fotografías o marcar un punto más en el itinerario turístico. Es una experiencia que invita al silencio, a la reflexión y a llevarse algo de allí que permanezca con nosotros mucho después de marcharnos.

Algunos compañeros consiguieron visitar también el museo; otros necesitaron tomarse una pausa antes de continuar. Cada persona vive estos espacios de una manera distinta, y creemos que todas ellas merecen el mismo respeto.

Después de tantas emociones, tocaba recuperar fuerzas. Eso sí, también habíamos llegado al límite de nuestra capacidad para comer okonomiyaki. Estaba muy rico, pero, después de probarlo tantas veces, algunos ya necesitábamos cambiar de menú.

Encontramos algo diferente para cenar y nos fuimos a dormir. Era nuestra última noche en Hiroshima.

A la mañana siguiente nos despedimos de la ciudad y subimos de nuevo a un tren, esta vez con destino a Kioto.

La aventura japonesa continuaba y todavía nos quedaban muchas experiencias por compartir.

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Artículos Jojutsu

Gasshuku Europeo de Verano 2026: una semana de SMR Jojutsu en la Selva Negra

El gasshuku estival anual de la Federación Europea de Jo-Do (FEJ) se celebró este año en Feldberg (Alemania), organizado por el grupo de los Países Bajos. El encuentro reunió a 123 budokas procedentes de una quincena de países europeos y de Estados Unidos, consolidándose una vez más como una de las citas más importantes del calendario internacional de Shinto Muso Ryu Jojutsu.

Un entorno excepcional en el corazón de la Selva Negra

En 2026 hemos regresado a una localización ya conocida por muchos de los participantes: Herzogenhorn, en Feldberg, un enclave privilegiado situado prácticamente en la cima de una montaña de la Selva Negra alemana. El lugar ofrece un entorno espectacular para la práctica del budo, rodeado de bosques, montañas y naturaleza en estado puro. Durante el invierno, además, se encuentra muy próximo a algunas de las estaciones de esquí más importantes de la región.

Como es habitual, el día 24 estaba reservado para la llegada de los profesores oficiales y de los practicantes con el grado tradicional de Shomokuroku o superior. Entre ellos se encontraba Sensei Dídac Arcas, de Ranai Dojo, quien, como poseedor de dicha titulación, debía incorporarse desde el primer día de actividades.

Aprovechando la ocasión, Dídac realizó el viaje hasta Alemania en motocicleta, disfrutando durante varios días de las carreteras alpinas y de los paisajes de Suiza y del sur de Alemania antes de llegar al lugar de concentración. Fue el primero de la expedición de Ranai Dojo en llegar a Feldberg. Posteriormente se incorporarían Lluís y Félix, completando la representación del dojo.

Ese mismo día también llegaron otros practicantes españoles con grados avanzados procedentes de Madrid, Las Rozas, Guadalajara y Valencia.

Los días previos: entrenamiento intensivo para avanzados

El 25 de julio comenzaron los entrenamientos específicos para el grupo avanzado, con un total de seis horas diarias de práctica, distribuidas en sesiones de mañana y tarde. Al día siguiente se incorporaron los responsables de los distintos grupos nacionales europeos.

Durante estos días tuvimos el privilegio de aprender directamente de varios Menkyo Kaiden de la Federación Europea de Jo-Do, encargados de dirigir las sesiones técnicas bajo la supervisión y atenta mirada de Pascal Krieger Sensei, figura clave en la difusión del Jo-Do tradicional en Europa.

La tarde del domingo llegaron los últimos miembros de la delegación española procedentes de Barcelona y Madrid, dejando todo preparado para el inicio oficial del curso.

Comienza el Gasshuku Europeo de Verano

El lunes 27 dio comienzo oficialmente el Gasshuku Europeo de Verano 2026. Como marca la tradición, la jornada se inició con un entrenamiento a las 6:30 de la mañana, seguido del saludo formal frente al kamiza.

A partir de ese momento se organizaron los diferentes grupos de trabajo. La primera sesión del día se dividía entre los practicantes avanzados, que estudiaban Kusarigamajutsu y Juttejutsu, y el resto de participantes, centrados en el trabajo de kihon, las bases fundamentales de la escuela.

En las siguientes sesiones, los asistentes se distribuían en cuatro niveles según su grado y experiencia dentro del ryū. El ritmo de trabajo fue intenso durante toda la semana, alcanzando aproximadamente siete horas de entrenamiento diario, una inmersión total en la práctica del Jo-Do.

Actividades especiales y convivencia internacional

Además de los entrenamientos, las noches estuvieron repletas de actividades destinadas a mejorar la convivencia y profundizar en distintos aspectos del budo tradicional japonés.

El programa incluyó:

  • Domingo: sesión especial de Hojojutsu.
  • Lunes: presentación oficial de los grupos nacionales participantes.
  • Martes: sesión de mondō, dedicada al sistema de grados y al funcionamiento de la federación y de la escuela.
  • Miércoles: taller de Shodō (caligrafía japonesa) impartido por Pascal Krieger Sensei.
  • Jueves: sesión avanzada de Hojojutsu reservada a practicantes seleccionados.
  • Viernes: tradicional Sayonara Party con barbacoa y actividades de despedida.

Estas actividades constituyen una parte esencial del espíritu del gasshuku, ya que permiten fortalecer los lazos entre practicantes de diferentes países y compartir experiencias más allá del tatami.

Jornada cultural en St. Blasien y el lago Schluchsee

El miércoles se reservó como jornada de descanso. Los organizadores prepararon una visita cultural por la región, comenzando con la impresionante Catedral de St. Blasien, una histórica construcción benedictina que cuenta con más de mil años de historia y que destaca por su enorme cúpula y su singular arquitectura.

Tras la visita, el grupo se desplazó al cercano lago Schluchsee, donde disfrutó de un recorrido en barco por sus aguas. La excursión continuó con una comida junto al lago y, para muchos participantes, un refrescante baño aprovechando el buen tiempo.

Exámenes, embu y clausura del curso

Después de la jornada de descanso aún quedaba un día completo de entrenamiento y la última jornada oficial del gasshuku. El viernes por la mañana se celebraron las últimas sesiones de práctica, mientras que por la tarde tuvieron lugar los exámenes y demostraciones (embu).

Durante estas exhibiciones fueron invitados varios profesores para mostrar disciplinas avanzadas de la escuela. Entre ellos destacaron:

  • Sensei José Luis, con una demostración de Hojojutsu.
  • Sensei Dídac Arcas, representando a Ranai Dojo con una exhibición de Kusarigamajutsu.

Las demostraciones pusieron de manifiesto el alto nivel técnico alcanzado por los practicantes y sirvieron como brillante cierre a una intensa semana de aprendizaje.

Mucho más que entrenamiento

La tradicional Sayonara Party puso el punto final al Gasshuku Europeo de Verano 2026. Como cada año, este momento simboliza algo más que el final de un curso: representa la amistad, el respeto mutuo y el espíritu de familia que caracteriza a la Federación Europea de Jo-Do.

Tras numerosas horas acumuladas de práctica, convivencia y aprendizaje, los participantes regresamos a casa con nuevos conocimientos, nuevos amigos y una motivación renovada para seguir profundizando en el estudio del Shinto Muso Ryu Jojutsu.

Desde Ranai Dojo volvemos con excelentes recuerdos, valiosas enseñanzas y, por supuesto, con muchas ganas de reencontrarnos el próximo año en una nueva edición del gasshuku europeo.

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Ensayos Karate

HDKI Karate Internship: una experiencia personal

Este artículo está escrito por sempai Marc, que ha estado todo el mes de julio de 2026 realizando el Internship en el Hombu Dojo de HDKI en Dublín, Irlanda.

Aviso para navegantes

Querido compañero, compañera, compañere karateca, la entrada que estás a punto de leer pretende ser un aviso para navegantes, para aquellas personas que hayan decidido, no sepan si decidirse o quieran inspiración acerca de cómo mejorar su práctica en el arte del karate.

Este mes de julio he realizado el «internship» en Hombu Dojo, una estadía residencial, una inmersión a las profundidades del karate. Este mes ha estado marcado por varias sacudidas y mucho karate.

El origen: noviembre

El pasado mes de noviembre, después de varias conversaciones y una buena dosis de realismo, decidí embarcarme en una de las aventuras más intensas que he realizado en torno al karate. Hasta entonces, mi plan era aprobar los dos últimos exámenes de kyu antes de marzo para así tener seis meses para prepararme para el examen de Shodan y realizarlo en Japón durante el campeonato de septiembre.

A esto, mi sensei y Ross Stewart sensei me comentaron que esto suponía someterme a mucha presión, más de la que el propio examen de Shodan iba a generar, ya que en el campeonato habría muchísimos senseis señalándome los errores. En cambio, hacer el internship suponía someterme a un entorno en el que dichos errores se podrían corregir, no solo señalar.

Tras tomar esta decisión, acepté que los siguientes meses los dedicaría a practicar y mejorar mi práctica en el karate. O eso es lo que me pareció.

La cuenta atrás

Julio se iba acercando y con ello la necesidad de estar físicamente preparado para la intensidad del internship, con la particularidad de que también tenía que prepararme para el examen de 2º a 1º kyu. Poco a poco, la presión dejó paso a la frustración, y esta al desánimo. Sin saber qué me pasaba, iba semana tras semana a entrenar y salía con la sensación de no aprender, de estar desaprendiendo.

Hasta que un día me di cuenta: no me estaba esforzando. Me había acomodado en un nivel, en un tipo de rendimiento que no me permitía avanzar y me estaba haciendo estancarme.

Y julio llegó. Había aprobado mi examen de 1º kyu (me llevó dos oportunidades) y estaba muy emocionado de empezar mi internship.

Semana 1: la aclimatación

Scott Langley sensei aún no había llegado de un curso, así que los alumnos avanzados entrenábamos con Ross sensei. Fue una semana fantástica. Los primeros días fueron de aclimatamiento: iban señalándome las áreas de mejora y yo, en la medida de lo posible, iba corrigiendo.

Semana 2: el análisis y la caída

Al principio de la segunda semana, Scott sensei llegó, lo que supuso un análisis minucioso de todos los aspectos de mi práctica de karate. Cabe destacar que durante la primera semana ya había estado exhausto: llevar a cabo dos entrenamientos a un nivel de intensidad tal no era algo a lo que estaba acostumbrado.

A ese cansancio físico se le sumó una sensación de insatisfacción y frustración por la presión de tener que corregir los puntos señalados —que en mi caso fueron muchos—. Visto con perspectiva, eso fue exactamente lo que fui a hacer a Dublín, pero tenía la sensación de no estar haciendo nada bien. Esto se veía reforzado por la falta de refuerzo positivo; por suerte, Ross sensei se encargó de señalar los pocos avances que iba haciendo a lo largo del camino.

Después de la segunda semana, con mucha frustración y desespero a la espalda, Ross sensei me hizo darme cuenta de lo difícil que puede llegar a ser el internship, y de que la mente, al igual que el cuerpo, debe descansar, y eso es igual o más importante que el ejercicio.

Semana 3: la claridad

Gracias a esto pude retomar la tercera semana con más claridad y ganas de seguir andando por este angosto camino. Y poco a poco, paso a paso, he podido ir avanzando.

He podido tomar consciencia de qué bisagras se estaban moviendo al realizar según qué movimientos. He podido poner consciencia a la falta de conexión de mi centro en las técnicas y he podido corregirlo, activando mi abdomen en cada técnica. También he podido reducir la tensión de mi tronco superior en las técnicas, aunque esto es algo en lo que aún estoy trabajando, ya que se me acumula mucha tensión ahí, perjudicando mis técnicas.

Así mismo, también he podido mejorar el control de mi peso (aunque sigue siendo algo en lo que debo seguir entrenando), al igual que la aceleración de la pierna posterior —o back leg drive, en inglés— ya que ahí es donde toda acción o movimiento se genera.

Cómo eran los días

Mis semanas se han visto fuertemente condicionadas por entrenos intensos y descansos tensos.

Los entrenamientos matutinos han constado de una hora y cuarto de tabata realizando técnicas básicas de kihon y kumite; entreno con chaleco lastrado y lastres en los tobillos; práctica de las transiciones entre posiciones realizando katas en «ura» y «migi»; y trabajo con gomas elásticas en secuencias de kumite para entrenar la fuerza muscular, forzar al cuerpo a mantener una posición correcta y luchar contra la tensión de las gomas. Estos entrenamientos los he realizado en ayunas —como mucho me había comido una pieza de fruta una hora antes de empezar.

Las tardes han consistido en dar apoyo a dos sesiones, una infantil y otra con adolescentes, y entrenar en la sesión de adultos. La temática de las sesiones de adultos ha variado según el día:

  • Lunes y miércoles —días de hora y media de clase— hemos practicado un kata avanzado por sesión: empezando con un bunkai de dos técnicas secuenciadas y añadiendo dos técnicas del kata cada vez, hasta llegar a una secuencia de ocho técnicas. Llegados a ese punto, realizábamos el kata de principio a fin varias veces, y finalizábamos la sesión en parejas, dando y recibiendo feedback sobre cómo mejorar.
  • Martes y jueves eran para kumite. Los martes poníamos más foco en la preparación física, introduciendo 60 segundos de flexiones, abdominales o sentadillas por cada dos minutos de secuencias de kumite. Los últimos diez minutos eran para un ejercicio que llaman «la pirámide»: se empieza dando una patada (mawashi geri) o un puñetazo (mawashi tsuki) por cada lado y haciendo 5 flexiones o 5 burpees; luego dos por cada lado y 5 repeticiones, hasta llegar a 10, y de 10 se vuelve a bajar a 1 —siempre con las 5 repeticiones entre un escalón y el siguiente.
  • Viernes era mi día de descanso, aunque hubo compañeros que entrenaban por libre a las 7 de la mañana y que intentaron convencerme para que me uniera. Prioricé mi descanso.
  • Sábados había 2,5 horas de entrenamiento y 3 horas de clase, exclusivamente de kumite, ya que las personas del Dojo se estaban preparando para el campeonato de Japón (que tendrá lugar en septiembre de 2026).

Si estás leyendo este artículo y tienes dudas sobre si hacer el «internship» o no, yo te diría que no lo dudes, hazlo. Si sientes que necesitas mejorar en tu karate, hazlo. Si no crees que puedes hacerlo, prepárate físicamente dos meses antes y hazlo. Para mí ha sido un aprendizaje potentísimo de karate y, sobre todo, personal, en el que he podido conectar con mi vulnerabilidad, mi soledad y mi frustración, darles un espacio y poder seguir avanzando. Una de las frases que más me ha ayudado ha sido «no importa si no ves resultados, no pierdas el alma, sigue, los resultados llegarán».

Querido compañero, compañera, compañere karateca, gracias por tomarte tu tiempo para leer y conocer mi experiencia, espero que te haya servido.

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Reportaje: Participación de RANAI DOJO en el Taikai Cala Montjoi 2026

Del 19 al 21 de junio de 2026 tuvimos la oportunidad de participar una vez más en el Taikai Cala Montjoi, uno de los encuentros multidisciplinares de artes marciales más especiales del calendario organizado por GNKF – IMAF SPAIN. Celebrado en un entorno privilegiado frente al mar, este evento reunió a practicantes de numerosos estilos en un ambiente marcado por la convivencia, el aprendizaje y el espíritu del budo.

Para los miembros de RANAI DOJO, asociación dedicada a la promoción de las artes marciales japonesas en Barcelona, fue un fin de semana intenso, lleno de experiencias, entrenamiento y momentos que recordaremos durante mucho tiempo.

Nuestro grupo se desplazó en dos tandas. Una parte de los participantes llegó el viernes por la tarde, mientras que el resto se incorporó durante la mañana del sábado. Desde el primer momento se respiraba un ambiente de entusiasmo y compañerismo, favorecido por el espectacular enclave de Cala Montjoi, donde las actividades se desarrollaban prácticamente a pie de playa.

Presentación oficial y entrega de diplomas

La jornada del sábado comenzó con la presentación oficial del taikai en la playa, seguida de la entrega de diplomas a participantes, profesores y colaboradores.

Fue un momento especialmente significativo, ya que permitió reunir a todos los asistentes antes del inicio de las actividades y poner en valor el esfuerzo realizado por la organización para sacar adelante un evento de estas características.

Clases de Shinto Muso Ryu Jojutsu

Durante la mañana del sábado, Dídac sensei impartió dos clases de Shinto Muso Ryu Jojutsu, disciplina tradicional japonesa que constituye una de las especialidades de nuestro dojo.

Las sesiones permitieron compartir aspectos técnicos de esta escuela clásica japonesa con practicantes procedentes de diferentes disciplinas y niveles. Como siempre ocurre en este tipo de encuentros, el intercambio de experiencias entre grupos y estilos resultó tan enriquecedor como el propio entrenamiento.

Uno de los aspectos que más valoramos en RANAI DOJO es precisamente la posibilidad de difundir el conocimiento de las artes tradicionales japonesas y acercar el Shinto Muso Ryu Jojutsu a nuevos practicantes interesados en descubrir la riqueza de las koryu o escuelas clásicas.

Un día lleno de actividades

A lo largo de todo el sábado se desarrollaron múltiples actividades, seminarios, entrenamientos y encuentros entre practicantes de diferentes disciplinas y maestros venidos de diversas partes del mundo entero. Siempre es especial ver la persencia de maestros japoneses en el Taikai.

Más allá de la práctica técnica, este tipo de eventos ofrecen una oportunidad única para compartir experiencias con personas que viven las artes marciales con la misma pasión. Son espacios donde se crean nuevas amistades, se fortalecen relaciones entre dojos y se generan aprendizajes que van mucho más allá del tatami.

Competiciones de Iaido, Tameshigiri y Chambara

Durante la tarde del sábado llegó el turno de las competiciones.

Los representantes de RANAI DOJO participaron en las modalidades de Iaido, Tameshigiri y Chambara, afrontando el reto con ilusión, concentración y espíritu deportivo.

Queremos destacar el excelente resultado obtenido por nuestros participantes, ya que RANAI DOJO consiguió subir al podio en todas las categorías en las que tomó parte.

Sin embargo, como siempre recordamos en nuestro dojo, más allá de los trofeos o las clasificaciones, lo más importante es la experiencia adquirida. La competición es una herramienta que nos ayuda a gestionar la presión, salir de la zona de confort y continuar creciendo como practicantes.

La Budo Gala

La noche del sábado se celebró la tradicional Budo Gala, uno de los momentos más esperados del evento.

RANAI DOJO tuvo el honor de participar con dos exhibiciones:

  • Embu de Shinto Muso Ryu Jojutsu
  • Embu de Karate-Do

Ambas demostraciones permitieron mostrar al público parte del trabajo que desarrollamos diariamente en Barcelona, así como compartir los valores que sustentan nuestra práctica: respeto, disciplina, perseverancia y mejora continua.

Participar en una exhibición siempre supone un reto y una responsabilidad, pero también una oportunidad para representar a nuestro grupo y difundir las artes marciales tradicionales japonesas.

Domingo de entrenamiento y BJJ

La actividad continuó durante la jornada del domingo con nuevas clases y competiciones, incluyendo las pruebas de Brazilian Jiu-Jitsu (BJJ).

Después de un fin de semana intenso, aún quedaban fuerzas para seguir aprendiendo, compartiendo experiencias con otros participantes y disfrutando del ambiente que caracteriza al Taikai Cala Montjoi.

Un entorno único para las artes marciales

Si algo distingue este evento es su ubicación. Entrenar, competir y convivir frente al mar convierte la experiencia en algo muy especial.

El entorno de Cala Montjoi aporta un carácter único al encuentro y crea una atmósfera difícil de encontrar en otros eventos. El contacto con la naturaleza, la proximidad de la playa y el ambiente relajado favorecen una convivencia extraordinaria entre todos los asistentes.

Una experiencia para repetir

El Taikai Cala Montjoi 2026 nos deja grandes recuerdos, nuevos aprendizajes y muchas ganas de volver.

Queremos felicitar a toda la organización por el excelente trabajo realizado. El evento estuvo magníficamente coordinado, las actividades se desarrollaron con fluidez y, sobre todo, se creó un ambiente cercano, respetuoso y divertido durante todo el fin de semana.

Desde RANAI DOJO, seguimos apostando por participar activamente en este tipo de encuentros, que representan una oportunidad excepcional para seguir creciendo dentro de las artes marciales japonesas en Barcelona, compartir conocimientos con otros practicantes y fortalecer los lazos de la comunidad marcial.

Nos llevamos medallas, experiencias y muchas anécdotas, pero sobre todo nos llevamos la satisfacción de haber disfrutado de un fin de semana de auténtico budo junto a grandes compañeros.

¡Nos vemos en el próximo Taikai Cala Montjoi! 🚩🥋🏖️

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Artículos Exhibiciones

Reportaje: RANAI DOJO en el XII Embukai de Aikido y Disciplinas Asociadas (06/06/2026)

El pasado 6 de junio de 2026 tuvimos el honor de participar en el XII Embukai de Aikido y Disciplinas Asociadas, celebrado en Vilanova del Vallès, un evento ya consolidado como punto de encuentro de referencia para las artes marciales japonesas y su cultura.

Este tipo de encuentros —los embukai— son, por definición, demostraciones públicas donde distintas escuelas comparten su práctica y visión del budo, fomentando el intercambio, el aprendizaje y la unión entre practicantes.

Para RANAI DOJO fue una experiencia especialmente enriquecedora, tanto a nivel técnico como humano.

La exhibición de Karate-Do de RANAI DOJO estuvo centrada en mostrar una progresión completa del trabajo que desarrollamos en el dojo, desde la base hasta la aplicación libre:

  • Kihon (técnica básica)
  • Ippon Kumite
  • Jiyu Kumite
  • Randori
  • Kata Heian Shodan
  • Kata Bassai Sho, junto con su bunkai

Más allá de la ejecución técnica, buscamos transmitir al público los valores que sustentan nuestra práctica: precisión, control, actitud y comprensión real del movimiento.

El bunkai de Bassai Sho fue uno de los puntos más destacados, ya que permitió mostrar cómo los katas no son una mera coreografía, sino una herramienta viva de estudio, interpretación y aplicación marcial.

En la parte dedicada al Shinto Muso Ryu Jojutsu, presentamos una muestra amplia de las diferentes disciplinas que conforman este sistema clásico japonés:

  • Katas de Jo (bastón)
  • Kenjutsu (espada)
  • Kusarigamajutsu (hoz y cadena)
  • Tanjojutsu (bastón corto)
  • Juttejutsu (porra policial)
  • Hojojutsu (técnicas de atadura)

El objetivo fue acercar al público a la riqueza de esta tradición, destacando la diversidad técnica y la coherencia del sistema, así como el trabajo de coordinación, distancia y timing entre practicantes.

La demostración final de hojojutsu despertó especial interés, mostrando una faceta menos conocida pero profundamente ligada al contexto histórico del bujutsu.

Uno de los aspectos más importantes de participar en un embukai es que obliga a los practicantes a salir de su zona de confort.

Actuar ante público, compartir tatami con otros dojos y representar el trabajo del propio grupo supone un reto que no se puede replicar en el entrenamiento habitual. Esta experiencia aporta:

  • Mayor concentración y control emocional
  • Adaptación a situaciones reales
  • Refuerzo de la confianza personal
  • Motivación para seguir aprendiendo

Para muchos de nuestros alumnos, esta fue una oportunidad clave para dar un paso adelante en su camino marcial.

El Embukai no es solo una demostración: es, sobre todo, un espacio de encuentro entre practicantes de distintas disciplinas y escuelas, donde se comparten valores comunes como el respeto, la disciplina y la mejora continua.

En este sentido, queremos destacar especialmente el ambiente vivido entre los grupos de RANAI DOJO, que participaron como un auténtico equipo. Se respiró en todo momento un buen ambiente, apoyo mutuo, amistad y fraternidad. Ese espíritu de grupo es una de las cosas que más valoramos y que define nuestra forma de entender las artes marciales.

Participar en este tipo de eventos también nos permite mostrar al exterior el trabajo que realizamos en el dojo, dando visibilidad a nuestras disciplinas y a nuestra manera de entender el budo.

Es una oportunidad para compartir conocimiento, inspirar a otros practicantes, aprender de diferentes enfoques y fortalecer la comunidad marcial, en definitiva, mostrar lo que hacemos, compartir lo que somos.

El XII Embukai de Vilanova del Vallès ha sido, una vez más, una experiencia muy positiva y enriquecedora. Queremos expresar nuestro agradecimiento a Joaquim Suárez y al equipo de Aikido Makoto, organizadores del evento, por su dedicación y esfuerzo en hacer posible una nueva edición de este Embukai, que año tras año sigue creciendo y consolidándose como un referente. También fue un honor contar con la presencia del Consulado General de Japón en Barcelona, cuya participación refuerza los lazos culturales que este encuentro promueve. Asimismo, el evento no se limitó únicamente a las artes marciales, sino que ofreció una experiencia cultural completa con la actuación de José Luque, intérprete de shamisen, y la demostración de caligrafía japonesa a cargo del maestro Mitsuru Nagata, acercando al público a diferentes expresiones tradicionales del Japón.

Nos llevamos no solo la satisfacción del trabajo bien hecho, sino también el recuerdo de una jornada en la que la práctica, la tradición y la comunidad marcial se unieron en un mismo tatami.

Seguimos avanzando.

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Artículos Jojutsu

Reportaje: XIX Gasshuku Internacional de Guadarrama 2026

La cita anual ineludible de nuestra asociación Sei Ryu Kai España es, como siempre, el Gasshuku Internacional de Guadarrama. Este año hemos celebrado su XIX edición, contando con la presencia de Michel Ducret sensei, Menkyo Kaiden de Shinto Muso Ryu Jo, uno de los máximos exponentes europeos de este arte marcial tradicional japonés y alumno directo de Pascal Krieger sensei.

Desde el fallecimiento de Vicente Borondo sensei, este gasshuku se ha convertido también en un memorial dedicado a preservar y honrar su legado dentro del Jo-Do y el Jojutsu tradicional japonés.

Como cada año, Ranai Dojo estuvo presente en este importante seminario internacional. El jueves salimos desde Barcelona en tren rumbo a Madrid. A pesar de algunos retrasos durante el viaje, continuamos hasta Las Matas, donde nos recogería José Luis Latasa sensei, poseedor del título tradicional Shomokuroku y profesor oficial de la Federación Europea de Jo-Do.

El título Shomokuroku tiene una enorme importancia dentro de las escuelas tradicionales japonesas (Koryu). Se trata de un reconocimiento clásico otorgado únicamente a practicantes con una profunda comprensión técnica y filosófica de la escuela. En Barcelona, nuestro dojo cuenta también con Dídac sensei, poseedor de este mismo título tradicional Shomokuroku, un hecho de gran relevancia dentro del panorama del Jo-Do y Jojutsu tradicional en España.

Llegamos a Guadarrama justo a tiempo para la comida, en un ambiente de reencuentro con compañeros llegados desde distintos puntos de España —Valencia, Sevilla, Madrid y Barcelona— así como con Michel Ducret sensei, desplazado desde Suiza para dirigir el seminario.

A partir de la tarde del jueves comenzaron los entrenamientos intensivos, acumulando cerca de seis horas diarias de práctica durante los cuatro días del curso. Tuvimos la oportunidad de trabajar todas las series de katas de Shinto Muso Ryu Jo, además de estudiar algunas armas paralelas que forman parte del currículo tradicional de la escuela.

Michel Ducret sensei pone un énfasis especial en el kihon, la correcta forma del movimiento, el “corte” preciso con el jo, la lógica interna de las técnicas y la progresión tradicional dentro del ryu. Todos estos aspectos son fundamentales para comprender el verdadero espíritu del Jojutsu clásico japonés.

El tiempo nos dio tregua durante algunas sesiones, permitiéndonos entrenar sobre el césped del recinto, mientras que en otros momentos tuvimos que refugiarnos bajo los soportales debido a la lluvia y al frío característicos de Guadarrama.

Más allá de los entrenamientos, este tipo de gasshukus representan una experiencia única de convivencia y aprendizaje. Se compartieron espacios y conversaciones entre compañeros y sensei, incluyendo sesiones de “mondo”, donde los asistentes pudieron preguntar directamente a Michel Ducret sensei sobre su trayectoria en el Jojutsu, la transmisión de Shinto Muso Ryu y diversos aspectos históricos y técnicos de la escuela.

Otro de los momentos especialmente emotivos fue la visualización de antiguos vídeos de Vicente Borondo sensei ejecutando las katas tradicionales de la escuela, manteniendo vivo su legado y su enseñanza.

La palabra “Gasshuku” significa compartir, y precisamente ahí reside gran parte de la esencia de estos seminarios de artes marciales tradicionales japonesas. No se trata únicamente de entrenar intensamente, sino de convivir, aprender y profundizar en la cultura y filosofía de la escuela junto a compañeros que comparten la misma pasión por el Jo-Do.

Una vez más, este seminario internacional nos deja nuevos conocimientos, correcciones y mucho material sobre el que seguir trabajando en nuestro entrenamiento diario.

El próximo año celebraremos la XX edición del Gasshuku Internacional de Guadarrama.

¿Te lo vas a perder?

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Artículos Karate

Reportaje: Competición y seminario de Kenpo Karate Bujutsu, Burriana.

El fin de semana del 2 y 3 de mayo, desde RANAI DOJO nos desplazamos a la Comunidad Valenciana para participar en la competición de Kenpo Karate Bujutsu y en el seminario organizado por el Butokukan Dojo y GNKF. Sin duda, fueron unas jornadas intensas, llenas de aprendizaje, compañerismo y auténtico espíritu budo.

El evento comenzó el viernes por la noche con una cena de hermandad, que marcó el inicio de un fin de semana muy especial. Este tipo de encuentros refuerzan los lazos entre practicantes de diferentes dojos y estilos, creando una comunidad unida por la pasión por las artes marciales.

Competición en la playa del Arenal de Burriana

El sábado tuvo lugar la competición en un entorno único: la playa del Arenal de Burriana. Celebrar una competición de artes marciales sobre la arena convirtió la experiencia en algo diferente y desafiante. La inestabilidad del terreno y el aumento de la resistencia física hicieron que cada prueba exigiera un esfuerzo extra a los participantes.

A pesar de la incertidumbre inicial por la lluvia y de un pequeño retraso en el inicio, el campeonato pudo desarrollarse con total normalidad y en un ambiente inmejorable.

La competición se dividió en varias categorías:

  • Kihon, especialmente dirigido a los más pequeños
  • Kata
  • Bunkai

Además, los asistentes pudieron disfrutar de diversas exhibiciones de alto nivel, incluyendo Karate-Do Shotokan, Shito Ryu, Iaido y demostraciones de corte con espada, que aportaron un gran valor técnico y cultural al evento.

Tras una intensa mañana al aire libre, aprovechamos la tarde para visitar la ciudad de Valencia y seguir compartiendo momentos fuera del tatami.

Seminario en Nules con José Miranda sensei

El domingo nos esperaba una nueva jornada, esta vez en Nules, donde participamos en un seminario de Kenpo Karate Bujutsu dirigido por José Miranda sensei. La sesión fue dinámica, técnica y muy enriquecedora, permitiéndonos profundizar en conceptos clave y seguir ampliando nuestra formación.

La mañana concluyó con una sesión improvisada de tameshigiri (corte), que puso el broche final a un fin de semana completo y muy especial.

Espíritu de comunidad y aprendizaje continuo

En RANAI DOJO apostamos firmemente por apoyar este tipo de iniciativas organizadas por otros dojos. Creemos que formar parte activa de la comunidad es esencial para crecer, no solo como practicantes, sino también como personas.

Estas experiencias, que nos gusta llamar “budo experiencias”, nos permiten aprender de diferentes maestros (sensei), estilos y enfoques, enriqueciendo así nuestra práctica diaria en el dojo.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a Pascual sensei por su cálida acogida y por la excelente organización del evento. Sin duda, encuentros como este refuerzan los valores del budo y nos motivan a seguir avanzando en nuestro camino marcial.

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Artículos Karate

Reportaje: Clase especial con Keelan sensei HDKI Irlanda

El pasado sábado 18 de abril de 2026 tuvimos el honor de acoger en Ranai Dojo una clase especial de tres horas impartida por Keelan Gannon sensei, instructor de Karate a tiempo completo y miembro de HDKI Ireland. El evento se celebró en las magníficas instalaciones de Dir Esportiu Rocafort, sede habitual de Ranai Dojo, y reunió a un numeroso y entusiasta grupo de karatekas procedentes de HDKI Spain y Ranai Dojo.

Desde el primer momento se respiró un ambiente de concentración, respeto y ganas de aprender. La sesión estuvo cuidadosamente estructurada en tres bloques de una hora, permitiendo profundizar en aspectos fundamentales del Karate tradicional desde una perspectiva clara, precisa y muy pedagógica.

La primera hora estuvo dedicada al kihon, con un especial énfasis en el uso correcto de la cadera en el gedan barai, trabajando los distintos ángulos y aplicaciones del movimiento. Keelan sensei puso el acento en la eficiencia del gesto técnico, la conexión entre el centro del cuerpo y las extremidades, y la importancia de los detalles para lograr una técnica sólida y efectiva.

Durante la segunda sesión, el trabajo se centró en el kumite, explorando distintas situaciones y combinaciones, siempre priorizando el control, el timing y la correcta distancia. Fue una parte especialmente dinámica de la clase, en la que los participantes pudieron aplicar los conceptos trabajados previamente, reforzando la comprensión práctica del Karate.

La tercera y última hora estuvo dedicada íntegramente al Kata Empi, analizando sus secuencias con profundidad y prestando atención tanto a la forma externa como a la intención interna del kata. Keelan sensei destacó los cambios de ritmo, la dirección de la energía y el carácter dinámico de este kata, ofreciendo explicaciones que resultaron muy inspiradoras para todos los niveles.

Fueron tres horas de gran intensidad, aprendizaje y motivación, en las que los asistentes disfrutaron enormemente del enfoque cercano y efectivo de Keelan sensei. Muchos coincidieron en destacar su claridad a la hora de transmitir conceptos complejos y su capacidad para mantener a todo el grupo implicado y concentrado durante toda la sesión.

Para cerrar la jornada de la mejor manera posible, tras el entrenamiento compartimos una comida en un restaurante cercano, que se acabó alargando durante varias horas entre risas, anécdotas y un ambiente distendido que reflejaba el compañerismo y la buena sintonía entre todos los participantes.

Desde Ranai Dojo queremos agradecer a Keelan Gannon sensei su visita y a todos los karatekas que participaron en esta experiencia tan enriquecedora así como a HDKI, GNKF y a Dir Esportiu Rocafort por su apoyo y colaboración constante, fundamentales para que este tipo de eventos sean posibles. Sin duda, fue un día que quedará en el recuerdo de todos y que refuerza nuestro compromiso con la práctica y el estudio profundo del Karate.

Este tipo de encuentros reflejan perfectamente la filosofía de Ranai Dojo: somos una pequeña gran familia, abierta a compartir, aprender y crecer junto a diferentes instructores, dojos y grupos. Creemos firmemente que el intercambio de experiencias, puntos de vista y formas de entender el Karate nos enriquece tanto a nivel técnico como humano, y nos ayuda a seguir evolucionando en el camino del budo.

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Artículos Eventos

Reportaje: Copa GNKF-IMAFE-AEC de Espada Japonesa 29/03/2026

El pasado 29 de marzo se celebró la Copa GNKF-IMAFE-AEC de Espada Japonesa 2026, una jornada dedicada a la competición dentro de las disciplinas tradicionales, donde practicantes de distintos niveles pusieron a prueba su técnica, concentración y espíritu marcial.

Desde RANAI DOJO tuvimos el orgullo de estar representados por nuestro sensei, Dídac, quien participó activamente en varias modalidades de la competición, demostrando compromiso, valentía y una gran actitud sobre el tatami. Nuestro representante compitió en cuatro disciplinas distintas, lo que refleja una preparación completa y una actitud abierta al aprendizaje:

  • Daitotsu Kumite Kodachi
  • Kihon Dōsa
  • Kata
  • Tameshigiri

Cada una de estas modalidades exige cualidades diferentes: desde la estrategia y el combate, hasta la precisión técnica, la ejecución formal o la efectividad en el corte real. En todas las disciplinas en las que participó, Sensei Dídac logró subir al podio dentro de su categoría. Un resultado excelente que refleja el trabajo constante, la disciplina y los años de práctica.

Sin embargo, más allá de los resultados, lo verdaderamente importante no fueron las medallas. En RANAI DOJO entendemos la competición desde una perspectiva muy concreta: No se trata de ganar, sino de crecer.

Participar en un evento de este tipo implica enfrentarse a uno mismo:

  • Gestionar los nervios
  • Afrontar el miedo escénico
  • Salir de la zona de confort
  • Medirse con otros practicantes

Es en ese proceso donde se encuentra el verdadero valor. La competición no es un fin en sí mismo, sino una herramienta. Una motivación para mejorar, un estímulo para seguir entrenando y una oportunidad para poner en práctica lo aprendido en el dojo.

Otro aspecto fundamental es el apoyo a este tipo de eventos. La participación activa contribuye a fortalecer la comunidad marcial, a dar visibilidad a estas disciplinas y a seguir construyendo espacios donde compartir conocimiento y experiencia.

Formar parte de la Copa GNKF-IMAFE-AEC no es solo competir, es también estar presente, aprender de otros y aportar al crecimiento colectivo. La participación de RANAI DOJO en esta competición ha sido una experiencia muy positiva, tanto por los resultados obtenidos como, sobre todo, por el aprendizaje vivido.

Seguimos avanzando con la misma idea que guía nuestra práctica: mejorar cada día, dentro y fuera del tatami.