Muso Gonnosuke

SHINTO MUSO RYU JOJUTSU fué fundado hace unos 400 años, sobre el 1605 por un guerrero llamado Muso Gonosuke Katsukichi. Este primero entrenó en el arte del manejo de la katana, en el estilo Tenshin Shoden Katori Shinto Ryu fundado por Iizasa Choisai Ieano (1387-1488), en el cual recibió el rango de Menkyo , licencia para enseñar y se convirtió en Shihan de la séptima generación del estilo. También le fueron enseñados los secretos de Ichi no tachi del estilo Kashima Shin Ryu.

Según la tradición, Muso Gonosuke viajó a Edo (actual Tokio) a principios del periodo Keicho (1596—1614). Allí participó en duelos contra muchos espadachines famosos sin conocer nunca la derrota, hasta el día que peleó contra Miyamoto Musashi, uno de los personajes más conocido de la historia japonesa. Se piensa que Musashi empleó el movimiento  conocido como Jujidome, técnica secreta del estilo Niten Ichi Ryu que creó el mismo y que consiste en neutralizar el arma del contrario con un bloqueo en X, a modo de tijera, usando dos espadas (katana larga y corta, esta última conocida como kodachi).

Como consecuencia de esta derrota Gonosuke continuó viajando por todo el país estudiando diferentes estilos de artes marciales con la idea de convertirse en lo bastante hábil como para vencer a Musashi.

Al cabo de unos años llegó a una ciudad llamada Dazaifu, en la provincia de Chikuzen, prefectura de Fukuoka en la isla de Kyushu. Allí se confinó durante 37 dias en el santuario Kamado, sobre el monte Hooman donde se dedicó a meditar y a hacer ejercicios espirituales hasta que una noche tuvo un sueño en el que un mensajero divino con el aspecto  de un niño se le apareció y le dijo: “Usando un palo redondo, encuentra el suiguetsu” (maruki o motte, suiguetsu o shire) (1)

Gonosuke entonces diseñó un nuevo arma. Un simple palo de una longitud que superaba en unos 30 cm la de las katanas corrientes de la época, esto es 128cm (4 shaku, 2 sun, 1 bu, en el sistema de medidas japonés) y su diametro de 2,6cm (8 bu). Se llama Jo.

(Hay que decir que probablemente originalmente esta longitud no era algo decidido y dependía de la estatura del guerrero que lo usaba, viniendo a medir como la distancia entre las manos de éste con los brazos extendidos hacia los lados en un ángulo de 45º con respecto al tronco)

Gonosuke desarrolló un nuevo sistema basado en su conocimiento y experiencia con otras armas: Incorporó las acometidas del Yari (lanza), los barridos de la Naginata (como una lanza pero con una espada en su extremo) y los golpes del Bo (bastón largo) y la katana. Así nació el Jo-jutsu.

La tradición cuenta que Gonosuke volvió entonces para enfrentarse de nuevo con Miyamoto Musashi. Existen diversas versiones sobre el resultado de este segundo encuentro. Algunas fuentes dicen que empataron y otras que Muso Gonosuke salió victorioso y se dice que esta fue la única derrota que sufrió el legendario Musashi. (La única referencia antigua escrita, al margen de la tradición, es un documento en el santuario Tsukuba, en la provincia de Ibaraki)

En cualquier caso parece que la creciente reputación de Gonosuke atrajo la atención del clan Kuroda, en Fukuoka  que le contrató como instructor de Jojutsu para sus soldados (samurai)

En el curso de su vida Gonosuke dió licencia para enseñar (Menkyo Kaiden) a más de diez de esos guerreros. Estos y sus sucesores continuaron con la tradición dentro del territorio del clan Kuroda, que mantuvo celosamente el arte como exclusivo del clan.

1.      Suiguetsu puede querer decir varias cosas: Por un lado significa plexo solar y por otro se refiere a un estado mental imperturbable. Otra traducción es “intervalo” o distancia.

Entrevista a Vicente Borondo

En esta nueva entrevista recuperada de la revita EL BUDOKA 2.0, tendremos la suerte de conocer un poco más a nuestro maestro de Shinto Muso Ryu Jojutsu.

EL BUDOKA: Entrevista a Vicente Borondo. Nº 15 (May-Jun 13)

La excelencia fruto del trabajo bien hecho.

Vicente Borondo (Madrid, 1968), Menkio Kaiden SMR Jo-do, 6º Dan Aikido aikikai del Hombu Dojo de Tokio, Shidoin por la Aikikai Foundation, 1er Dan Judo por la F.E.J.Y.D.A, 1er Dan Jiu Jitsu por la F.E.J.Y.D.A y experto en Defensa Personal (Nivel superior) por la F.E.J.Y.D.A, lleva toda una vida dedicada al estudio de las artes marciales. Después de viajar por medio mundo, estuvo nueve años viviendo y entrenando en Japón donde conoció y se inició en la práctica del Shinto Muso Ryu Jo-do (más información sobre SMR Jo-do en www.jodojo.es). A su vuelta a España decidió transmitir sus conocimientos marciales abriendo un dojo en Madrid (www.taiitsukan.es).

Cercano, entusiasta, derrocha pasión por lo que hace y sabe transmitir de forma clara y distendida. Si tenéis ocasión de asistir a uno de sus cursos, no perdáis la oportunidad. No os arrepentiréis. Doy fe de ello.

¿Cómo se inició en la práctica de las artes marciales?
Al igual que muchos, comencé con el judo. Tenía entonces 12 años y la oferta que había era bastante limitada, era difícil encontrar algo que no fuese karate o judo.

¿Qué le llevó a viajar y entrenar por medio mundo?
La curiosidad y las ganas de conocer. Me emancipé a los 19 años y tras unos años viviendo fuera de Madrid hice un viaje al Perú en plan mochilero. La experiencia me gustó tanto que decidí que quería ver más del mundo y vivir aventuras. Pensé que lo primero que tenía que hacer era perfeccionar mi inglés así que fui a Inglaterra donde residí cerca de año y medio. Luego había que conseguir dinero para el proyecto pero la situación laboral en España era bastante difícil por lo que acabé yéndome a Holanda a trabajar. Allí residí dos años donde logré ahorrar algo de dinero para mi viaje.

¿Cómo terminó en Japón?
Mi viaje comenzó en Estambul (Turquía) e inicialmente no incluía a Japón como destino. En realidad no tenía muy claro cuál iba a ser mi destino final. Fue casi un año y medio después, ya viajando por Pakistán, que empecé a conocer varios japoneses viajeros como yo, con los que viví una serie de entrañables experiencias y a gente que había estado residiendo en Japón, a través de los cuales recibí información respecto a buscarse la vida allí, etc. Como lo de conocer Japón siempre me había atraído debido al budo, decidí ir a echar un vistazo…

¿Cómo fue su vida allí?
La verdad es que ha sido uno de los mejores periodos de mi vida. Por supuesto que hubo altibajos, especialmente en el aspecto económico pues toda mi vida allí giraba entorno a los entrenamientos, así que cuando mi maestro cambiaba de horario o comenzaba entrenamientos en sitios nuevos yo dejaba mi trabajo para poder seguirle. Hubo periodos en los que dedicaba más horas a entrenar que a trabajar. Pero me compensaba. De hecho mi primera intención fue la de estar tan solo uno o dos años, que se alargaron hasta nueve. En éstos realicé todo tipo de trabajos que afortunadamente siempre disfruté, encontré momentos para viajar por el país, obtuve, en mi opinión, una sólida formación en las disciplinas que practico y además conocí a mi media naranja.

Estuvo 9 años en Japón practicando en el Hombu Dojo de Aikikai. ¿Qué destacaría de su experiencia de entrenar en la cuna del Aikido?
En general la intensidad del entrenamiento y por supuesto el nivel técnico. No conozco otro lugar en el mundo con tal concentración de shihanes impartiendo clases y en cuyos keiko haya a su vez tanta cantidad de practicantes de grado tan alto (muchos de ellos maestros a su vez). ¡Y esto a diario!

¿Cómo conoció el Shinto Muso Ryu Jo-Do? ¿Y a Nishioka Tsuneo Sensei?
La verdad es que fue de casualidad. Al poco de entrar en el Hombu dojo comprendí que casi todas las técnicas que aprendíamos estaban basadas en la katana japonesa, pero no se enseñaba el uso de ésta ahí. Pasé una temporada visitando distintos dojos y maestros que enseñaban armas pero por una razón u otra no me decidía.

A través de un compañero del Hombu conocí a una persona que además de aikido practicaba SMR Jo y nos convenció para probar. Me pareció interesante y como esta persona también venía a diario al Hombu, un par de compañeros y yo empezamos a entrenar con él casi todos los días después de la clase de aikido. Resultó que a su vez esta persona entrenaba bajo la dirección de Nishioka sensei y pasados unos meses nos llevó a conocerle al dojo donde impartía clases. Me impresionó tanto que decidí seguir sus enseñanzas desde ese momento.

¿Qué es lo que ha aprendido de usted mismo desde su experiencia de entrenar en Japón?
Quizá acerca de mi propia capacidad de adaptación y de sacrificio. La importancia del grupo sobre el individuo. Es lo de un proverbio anónimo africano que dice: “Si quieres ir rápido viaja solo, pero si quieres llegar lejos viaja en grupo”.

Después de 9 años viviendo en Japón, ¿qué le motivó a volver a España?
Creo que siempre tuve claro que no me jubilaría en Japón y como lo que aspiraba a hacer era dedicarme a la enseñanza del budo, en su momento decidí que mejor volver antes de hacerme demasiado viejo para empezar de cero, formar una familia y todo eso.

¿Volvió con la intención de transmitir las enseñanzas que había recibido en el país nipón? ¿Fue esa la motivación de abrir su propio dojo?
En realidad, como acabo de apuntar, esa era mi intención desde el principio y dirigir mi propio dojo era uno de mis sueños.

¿Qué diferencias destacaría de los entrenos/dojos de Japón con los de aquí?
Aparte de la intensidad y calidad del nivel técnico que he apuntado antes, la actitud, el nivel de compromiso y la mentalidad: Aquí no es inusual que un estudiante potencial pregunte cuánto tiempo tardará en sacarse el cinto negro, como si esa fuese la meta. En Japón por el contrario se considera que el shodan (cinto negro 1er dan) es el comienzo. También está, por supuesto, la forma en que se enseña, que es la tradicional según la cultura nipona. Las explicaciones brillan por su ausencia. En occidente pensamos que para aprender algo primero tenemos que entenderlo mediante un proceso intelectual, o sea que hay que conocer primero la teoría. En oriente por el contrario es el cuerpo el que tiene que aprenderlo y cualquier paso por el intelecto sólo hace que ralentizar, como poco, esa enseñanza.

Allí el budo no se lo toman como un simple hobby, es una parte importante de sus vidas, al igual que el grupo. En occidente somos mucho mas individualistas y eso se acaba notando en la atmósfera de la clase. No pensamos aquello de que “Una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones”.

¿Sigue vinculado a Japón? ¿De qué manera?
Mis maestros están allí, mis compañeros de entrenamiento también. Mi mujer es japonesa y sigo yendo a Japón todos los años donde paso dos o tres semanas entrenando. Por otro lado desde el dojo traemos todos los años a importantes maestros japoneses como Yasuno M. shihan, 8º dan de aikido (mi propio maestro), Sekiguchi Komei, soke de una de las líneas de Muso Jikiden Eishin Ryu etc. También colaboramos regularmente en distintos eventos relacionados con la cultura japonesa… (artículo entero en la revista)

Por Helena Muzás (helena.muzas@gmail.com)

Máster de Estudios de Asia Oriental

Karate en confinamiento

Hace ya unos meses nos tocó estar totalmente confinados y aprovechamos para hacer algunos vídeos de Karate con algunos ejercicios básicos para que todo el mundo los pudiera seguir. Esperemos que no nos confinen completamente otra vez, pero por si a caso, os dejamos este post con esta recopilación de vídeos de nuestro instagram.

Entrevista a Scott Langley

Queremos acercaros a nuestros referentes marciales par que podáis conocer un poco más de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Qué mejor para conocer a estas figuras (a parte de participar en los cursos que RANAI DOJO organiza 😉 ) que a través de sus propias palabras en las diferentes entrevistas que hemos podido realizar a lo largo de los años y que han aparecido en la revista EL BUDOKA 2.0, una estupenda publicación gratuita bimestral sobre artes marciales.

EL BUDOKA: Entrevista a Scott Langley Nº 27 (May-Jun 15)

Recientemente la World Traditional Karate Organization de España (actualmente HDKI SPAIN) organizó en el dojo Mutokukan de Barcelona un curso de karate Shotokan tradicional impartido por el sensei Scott Langley.

Langley sensei, 6º Dan, es el Director Técnico de la WTKO GB & Ireland y se ha formado, y sigue haciéndolo, a caballo entre Japón, el Reino Unido e Irlanda.

—¿A qué edad se es demasiado mayor para empezar a practicar karate? ¿A qué edad se es demasiado joven?

Creo que para empezar a hacer karate debes ser capaz de concentrarte durante periodos cortos de tiempo. En mi dojo los aceptamos cuando empiezan la primaria. Sin embargo, nuestra forma de enseñar está muy condicionada por el hecho de que sean niños. A esa edad sólo pueden concentrarse unos minutos antes de desconectar. De modo que cambiamos mucho las actividades, hacemos juegos y pequeñas competiciones de técnicas, asegurándonos de ponernos a su nivel… Muchos niños han pasado por mi programa y ahora están en la universidad, y les va muy bien.

Respecto a cuándo se es demasiado mayor, creo que la edad no debería ser un impedimento para empezar a hacer karate —Karate Shogai—, karate desde que naces hasta que mueres. Cualquier persona puede empezar, sólo hace falta encontrar tu nivel y tu ritmo.

—¿Cómo describiría el karate y qué significa para usted?

Según una historia que se contaba cuando estaba haciendo el curso de instructor, uno de los alumnos, al no tener tiempo para desarrollar la pregunta “¿Qué es el karate?” para las pruebas escritas mensuales, respondió que “el karate consistía en dar puñetazos y patadas”. Evidentemente, tenía razón, no se puede decir que la respuesta sea incorrecta. Sin embargo, como ocurre al pelar una cebolla, las capas de verdad se superponen, y cada una de ellas es incontestablemente cierta.

Para mí, en este momento, el karate es un lenguaje físico. Es una forma de conceptualizar el modo en que utilizo mi cuerpo. Gracias a esta concepción, puedo comprender aquello que va más allá de lo físico, mi propio “ser”. Para mí, consiste en encontrar mi propio camino en el mundo.

—Si pudiera compartir alguna experiencia con los grandes senseis de Shotokan, ¿cuál sería?

Mi primer instructor era un caballero llamado Howard Milson. Cuando yo empecé en 1985, él ya era quinto Dan, un nivel muy alto para aquel tiempo. También había estado en Japón, donde entrenó durante 6 semanas en el tristemente célebre Takushoku University Karate Club en 1972, antes de que yo naciera. Era un atleta y karateka impresionante, además de ser una persona muy divertida y encantadora. Era mi héroe (¡todavía lo es!). Un día decidió hacer un poco de jiyu kumite. Nos hizo sentar a todos e invitó a levantarse y combatir al que tenía el nivel más bajo. Atacó, esquivó, se abalanzó y derrotó con elegancia y facilidad al primer contrincante. Después continuó con el resto de alumnos. Era un dojo grande y aquella noche había unas 30 personas entrenando. Cuando llegó a los de nivel más alto (yo estaba más o menos por la mitad), llevaba unos 30 minutos combatiendo sin descanso. No perdió ni un solo punto, no hizo daño a nadie, siempre usando técnicas impecables, dejando a su oponente desarmado y confuso por lo que acababa de ocurrir. Fue asombroso y para mí, Howard Milson es uno de los héroes y pioneros anónimos del Karate Shotokan en Reino Unido.

—¿Qué es lo más difícil que ha hecho como karateka?

Durante mi etapa en el curso de instructores hubo momentos en que supe que había hecho enfadar al sempai en el dojo. Sabía que iba a recibir una paliza durante o después del entrenamiento… Ir al dojo esos días sigue siendo una de las cosas más difíciles que he hecho nunca.

—¿Quién es o ha sido su mayor influencia? ¿Por qué?

Ha habido diversas personas:

Sadashige Kato Sensei. Entrené con él durante muchos años y siempre me maravilló lo innovador que podía ser con las técnicas e ideas más sencillas. Era un genio del karate.

Tetsuhiko Asai Sensei. Tuve el placer de entrenar de forma regular durante casi dos décadas con Asai Sensei y siempre tuve la sensación de que quería explorar los límites del karate. Me enseñó que podemos ir más allá de la técnica básica, más allá de lo que se entiende normalmente como Shotokan, pero al mismo tiempo me enseñó los principios fundamentales del Karate Shotokan.

Masao Kagawa Sensei. Fue mi sensei durante mi estancia en Japón y durante muchos años más. Su dominio del aspecto físico del karate es el mejor del mundo y me enseñó que el único modo de conseguirlo es entrenar mucho toda tu vida.

Steve Ubl Sensei. Steve Sensei revolucionó el modo en que veía el karate. Ha alcanzado un nivel que pocos pueden comprender, no digamos ya alcanzar. Él es mi faro en mi viaje de comprensión del budo.

—¿Por qué fuiste a Japón?

¡Era mi destino! No quiero ponerme muy filosófico, pero no creo que pudiera haberlo hecho de otro modo. Mi destino era ir a Japón desde que oí hablar del curso de instructores cuando tenía 14 años. No se lo dije a nadie pero supe que eso es lo que iba a hacer.

—¿Cómo era Asai personalmente?

Es una pregunta difícil. Para mí era mi sensei. Siempre fue afable y amable, pero tenía un lado oscuro. Por ejemplo, cuando hice el examen de ingreso en el curso de instructores, casi parecía aburrido cuando hacíamos kata, pero en cuanto empezábamos a combatir, se activaba. Lo conocí en sus últimos años, pero supongo que de joven era más intenso.

—¿Cuáles son las principales diferencias entre practicar karate en Europa y en Japón?

Creo que los occidentales son más analíticos. Por lo tanto, las clases son mucho más temáticas y construidas en occidente. En Japón, las clases normalmente siguen un patrón establecido: kihon, kumite y después kata. Se discuten y analizan pocas cosas y los alumnos nunca hacen preguntas… Sin embargo, no es que el sensei occidental elija enseñar de otro modo, sino que es una consecuencia del modo en que funcionan los cerebros occidentales y orientales. Los occidentales conceptualizan el mundo de otra manera y el modo en que enseñamos karate es un reflejo de eso; aunque creo que los resultados son los mismos

Por Helena Muzás (helena.muzas@gmail.com)

Máster de Estudios de Asia Oriental

Nuevo cierre

Debido a las nuevas medidas tomadas por el govern de la Generalitat, nos vemos en la obligación de cerrar temporalmente el Dojo hasta que se reinicie la actividad en los centros deportivos.

Esperamos poder volver a partir del 17 de enero y que la situación se mejore y por lo tanto, se flexibilicen las medidas de control social a las que se nos está sometiendo. Si necesitáis más información, podéis acceder a la web de gencat. Si deseáis información sobre las clases, podéis usar nuestro formulario de contacto, por mail a info.ranaidojo.com o a través de nuestras redes sociales (Instagram / Facebook).

Deseamos que estéis bien y que en breve nos podamos reunir todos juntos.

Kenjutsu

El kenjutsu (剣術) es un arte marcial japonés tradicional del (koryū). Existen varias escuelas (ryu) cuyo objetivo es enseñar a combatir de manera eficiente con el sable japonés. La práctica puede desarrollarse de muchas formas dependiendo del ryu practicado.

El entrenamiento de sable clásico o kenjutsu varía de acuerdo con el estilo en cuestión. En la mayor parte se fundamenta en katas (o formas preestablecidas). En algunos estilos, la práctica de los kata se complementa con entrenamientos de combate utilizando armadura de protección.

En los entrenamientos normalmente se utiliza una espada de madera semejante a la katana, llamada bokken o bokuto. Cada estilo de kenjutsu suele imponer medidas específicas de largo, ancho y curva para su bokuto.

SHINTO RYU KENJUTSU

Dentro del estudio del Shinto Muso Ryu Jojutsu (cuya arma principal es el bastón), se trabajan otras artes asociadas cuya arma principal no es el bastón. Una de estas artes tradicionales que también practicamos en Ranai Dojo es el Shinto Ryu Kenjutsu o también llamado Kasumi Shinto Ryu Kenjutsu.

Las primeras 8 katas son de odachi contra odachi (katana normal) y las cuatro últimas de kodachi (espada corta) contra odachi.

  • Odachi: Aisuri migui, Aisuri hidari, Ju, Chibarai, Sarin, Uke kaeshi, Nito ai, Surikomi.
  • Kodachi: Inchun, Ukenagashi, Miuke dome, Tsukidashi.

Y próspero año 2021…

Este año 2020 ha sido, en muchos aspectos, muy duro para todos. Muchos de nuestros compañeros han tenido que dejar de entrenar, cerrar sus dojos, dejar sus clases y esperar a que todo esto pase lo antes posible para volver a la normalidad. Desgraciadamente para algunos esto ya no va a ser posible.

Nuestro Dojo y nuestros alumnos han podido mantenerse en pie (de momento), no sin sufrir también las consecuencias de todos los cierres y los percances que todo ello comporta.

Nuestra convicción es seguir adelante sea como sea, tal como las artes marciales nos enseñan día a día. Mantenerse firme en nuestros objetivos y flexible en nuestras acciones, adaptándonos en la medida de lo posible para mantenernos a flote y seguir entrenando y mejorando, ya sea en tatami, parquet, tierra o arena.

Deseamos que este próximo año 2021 nos traiga muchas alegrías y que nos podamos reunir con viejos amigos, sin restricciones, para poder hacer una de las cosas que más nos gusta que es entrenar y aprender en el Dojo.

La dirección de RANAI DOJO y sus alumnos os desean unas felices fiestas y un próspero año 2021.

Asamblea anual

Como cada año, hemos realizado una asamblea abierta a todos los miembros de RANAI DOJO. Esta vez, la situación sanitaria nos ha obligado a modificar el formato, pero por suerte, hemos podido reunirnos y disfrutar de la velada.

En esta ocasión nos hemos deleitado con las viandas en un restaurante japonés de Barcelona, tradicionalmente nuestra comida anual de navidad, para después pasar a asuntos más serios de votaciones y demás.

Agradecemos la asistencia y la estupenda tarde que hemos pasado juntos. Esperamos que en breve, podamos celebrar otra comida sin restricciones por el fin de la pandemia.

Efectos terapéuticos de las artes marciales

Confinamiento, mascarillas, higiene de manos, distancia social….todas estas recomendaciones son las que hemos de llevar a cabo para evitar contraer el dichoso coronavirus, ¿pero realmente podemos hacer algo mas?

Parece que las autoridades sanitarias y los gobiernos no tienen en cuenta un factor primordial en la salud y el bienestar del ser humano: la actividad física.

La actividad física moderada es clave para fortalecer el sistema inmunológico, que se puede definir como la defensa natural del cuerpo frente a las infecciones. Además, el ejercicio físico también ayuda a prevenir otras patologías que se han considerado como agravantes de la enfermedad. Por todo ello, las personas que semanalmente realizamos deporte en centros especializados, estamos muy descontentos con algunas de las medidas que se están tomando respecto al cese de actividades, reducciones de movilidad y demás que nos ponen muy difícil poder entrenar de forma adecuada (además de las consecuencias económicas para los trabajadores de estos centros).

CAMBIOS FISIOLÓGICOS

Como ya hablamos en este artículo, se conocen numerosos efectos y cambios fisiológicos producidos por la actividad física continuada en el cerebro: se produce un aumento de la secreción de endorfinas (serotonina, dopamina, feniletilamina), hormonas que tienen un efecto antidepresivo ya que aumentan la sensación de bienestar de forma natural.

Según un estudio realizado en la Univerdad de Auckland, el ejercicio físico promueve la producción de nuevas neuronas. Esta regeneración neuronal, denominada “neurogénesis” se produce en una zona concreta del cerebro denominada hipocampo, relacionada con la memoria y el aprendizaje. La función cognitiva por tanto, se ve mejorada, debido a la activación de las células madres neuronales, que favorece el desarrollo de estas nuevas neuronas, que pueden migrar a otras zonas del cerebro mejorando nuestro estado cerebral.

Practicar deporte no solamente mejora el sistema cognitivo, también tiene un efecto directo sobre la mayoría de los órganos internos mejorando sus funciones y previniendo posibles enfermedades. Entre los beneficios, hay que destacar:

  • Mejora la presión sanguínea y ayuda a regular casos de HTA (hipertensión arterial).
  • Potencia la movilización del calcio y otros minerales que previenen la degradación ósea.
  • Regula la secreción de insulina y los niveles de azúcar en sangre.
  • Aumenta el colesterol HDL (considerado colesterol bueno) lo que reduce el riesgo de enfermedades circulatorias.
  • Mejora la flexibilidad y la movilidad de los distintos tejidos y articulaciones de nuestro cuerpo.
  • Aumenta la libido lo que promueve la salud sexual.

SOCIALIZACIÓN

Una de de las necesidades básicas del hombre es justamente establecer relaciones con los demás. La práctica deportiva implica generalmente algún tipo de contacto con las otras personas, y de esta manera nos ayuda a tener activa nuestra red social.

Des de esta perspectiva, la actividad física nos permite satisfacer nuestra necesidad de afiliación y pertenencia a un grupo y otras que son recogidas por la pirámide de Maslow, o jerarquía de las necesidades humanas, que es una teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow en su obra Una teoría sobre la motivación humana (A Theory of Human Motivatio de 1943).

La escala de las necesidades se describe como una pirámide de cinco niveles: los cuatro primeros niveles pueden ser agrupados como «necesidades de déficit» (deficit needs o D-needs) (primordiales); al nivel superior lo denominó por última vez «autorrealización», «motivación de crecimiento», o «necesidad de ser» (being needs o B-needs).

La idea básica es que solo se atienden necesidades superiores cuando se han satisfecho las necesidades inferiores, es decir, todos aspiramos a satisfacer necesidades superiores.

Como podemos observar, la realización de una actividad física como son las artes marciales proporcionan la mejora en los niveles de Seguridad (salud), Afiliación, Reconocimiento y Autorealización.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS INTRÍNSECOS

Algunos de los aspectos principales que se consiguen o se desarrollan durante la actividad:

  • Distracción: durante la actividad física se produce un efecto de distracción y de distanciamiento de las posibles emociones negativas y preocupaciones, así como un alejamiento de las actividades estresantes del día a día, haciendo que la persona centre su atención en la actividad deportiva que realice.
  • Asertividad: se promueve un comportamiento comunicacional en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos, permitiendo comunicar a las demás personas nuestras ideas, opiniones y necesidades de forma legítima y empática.
  • Autoconfianza: confianza en sí mismo respecto a determinados atributos, tales como habilidades para la vida, toma de decisiones, poder, entre otros. El aumento de la autoconfianza, pues, depende fundamentalmente de haber dominado dichos atributos a partir de la experiencia. La autoconfianza alude también a ser percibida como una creencia positiva que consiste en la convicción de poder lograr lo que uno desea hacer en el futuro.

Como resultado, la actividad física de las artes marciales mejora en el rendimiento laboral, la estabilidad emocional, el autocontrol, una disminución de la ansiedad, de la irritabilidad, de la ira, de la depresión, del abuso de sustancias tóxicas, de la hostilidad, del sentimiento de pertenencia, etc.

EL BUDO COMO TRATAMIENTO COMPLEMENTARIO

Algunos autores (Canadian Medical Association (1994). Exercise, Anxiety and Depression) afirman que la actividad física regular puede ser un tratamiento complementario a la psicoterapia y a los fármacos, y en este sentido, tendría un efecto terapéutico.

El ejercicio físico se asocia a cambios positivos en el estado de ánimo y la reducción de emociones negativas (ansiedad, depresión, etc.). Se ha observado que las personas que practican un deporte de manera habitual, son menos propensas a sufrir depresión o ansiedad, por ello, el deporte no sólo es una medida preventiva sino que además reduce el riego que aparezcan estas enfermedades.

Las disciplinas marciales se han convertido en una forma popular de hacer ejercicio. Éstas nos exigen agilidad, resistencia y fuerza hacia una enseñanza que busca la estabilidad mental, la concentración y el autocontrol.

CREA UN HÁBITO

Para obtener el pleno beneficio de las artes marciales, es necesario que éstas se incorporen como un hábito de conducta más. Se recomienda hacer actividad física moderada con una duración mínima de 20-30 minutos dos o tres veces por semana, por lo que normalmente, las sesiones de entrenamientos cumplen estos requisitos.

El hecho de seguir realizando esta actividad en el tiempo y no abandonarla, también nos proporciona el sentido de pertenencia que hablábamos anteriormente. Para evitar el abandono, hay que observar todos los factores que influyen en ello y abordarlos, analizando las variables individuales, el arte marcial escogido, el profesor, los objetivos…

Las actividades han de proporcionar un grado de motivación y satisfacción a la persona que las realiza, estableciendo unos objetivos claros y realizables que se consiguen mediante una progresión en la actividad y adaptándolos al individuo, al tiempo disponible, al estado físico, etc. Estos elementos se trabajan durante la planificación por parte del sensei (Aprendizaje en las Artes Marciales).

Muchos de los alumnos del RANAI DOJO nos comentan que se notan mucho mejor (desestresados, tonificados, recargados de energía…) después de venir a practicar cualquier arte marcial en el Dojo. Sabemos que las las artes marciales proporcionan beneficios a corto, medio y largo plazo en nuestro cuerpo y nos funcionan como una “terapia” para afrontar nuestro día a día.

Por Dídac Arcas

Jojutsu como agua al fuego

Ya hemos hablado en otras ocasiones del Shinto Muso Ryu Jojutsu y de la división de sus 64 katas de “Jo” entre diferentes series, pero esta vez, queremos dar un poco de luz a las diferencias entre series que nos ofrece Pascal Krieger sensei. Un enfoque brillante que nos permite observar las características de cada grupo de katas.

En SMR Jojutsu se avanza a través de los distintos niveles en los que están agrupadas las 64 katas que hay dentro del sistema y que se practican tanto con el papel de Uchidachi (con el bokken) como de Shidachi (con el Jo).

Dichos niveles son:

Omote (12 katas), Chudan (12+1), Ran-ai (2), Kage (12+2), Samidare (6), Gohon no midare (5), Oku (12, también conocido como Shiaikuchi) y Gokui (5, también llamadas Go muso no jo) y que sólo se enseñan a los exponentes que han recibido Menkyo Kaiden, el mayor nivel de certificación en el arte.

AGUA EN EBULLICIÓN

Pascal Krieger sensei nació el 9 de abril de 1945 en La Tour-de-Peilz, Suiza, y es uno de los máximos exponentes del SMR JO en Europa y en el mundo. Experto en SMR Jojutsu, Iaido, Judo y Shodo. Aquellos que hemos tenido la suerte de conocerlo en persona coincidimos en su carisma, su excelente técnica y la gran energía y capacidad de irradiarla a su alrededor. Biografia de Pascal sensei.

Sensei Krieger usa la metáfora del agua al fuego y sus diferentes estados hasta llegar a la ebullición para representar los diferentes ritmos de las series de Jojutsu. La primera serie llamada Omote, es en la que ponemos el agua al fuego por primera vez: en este punto hemos terminado de conocer todos los kihon (12 técnicas básicas) y empezamos a usarlas en los kata. Las técnicas son precisas y nos sirven para asentar todos los movimientos correctamente, así como para entender el maai (distancia) con el compañero. La segunda serie es Chudan, cuando el agua está muy caliente pero no llega a hervir: el practicante ya domina las técnicas básicas y empieza a moverse con fluidez. Hay numerosos cambios de manos entre técnicas que requieren habilidad y velocidad para poder llegar con buen timing para poder realizarlas con éxito contra el oponente.La tercera serie es RANAI. Es la serie del agua hirviendo; en ella pondremos la máxima velocidad, energía, kiai… en ella hemos de observar la precisión de Omote, la fluidez de Chudan y la energía total. En Kage, la cuarta serie, la define la vuelta a la calma. Sensei lo expresa como poner el fuego al mínimo y dejar que el agua que hervía, vuelva a un estado de menor temperatura pero siguiendo al fuego. Se trabajan aspectos internos y una respiración diferente a las otras series. En la serie más combativa, Samidare, el agua vuelve a estar a alta temperatura. En la serie de Gohon no midare, el agua vuelve a hervir.