Muso Gonnosuke

SHINTO MUSO RYU JOJUTSU fué fundado hace unos 400 años, sobre el 1605 por un guerrero llamado Muso Gonosuke Katsukichi. Este primero entrenó en el arte del manejo de la katana, en el estilo Tenshin Shoden Katori Shinto Ryu fundado por Iizasa Choisai Ieano (1387-1488), en el cual recibió el rango de Menkyo , licencia para enseñar y se convirtió en Shihan de la séptima generación del estilo. También le fueron enseñados los secretos de Ichi no tachi del estilo Kashima Shin Ryu.

Según la tradición, Muso Gonosuke viajó a Edo (actual Tokio) a principios del periodo Keicho (1596—1614). Allí participó en duelos contra muchos espadachines famosos sin conocer nunca la derrota, hasta el día que peleó contra Miyamoto Musashi, uno de los personajes más conocido de la historia japonesa. Se piensa que Musashi empleó el movimiento  conocido como Jujidome, técnica secreta del estilo Niten Ichi Ryu que creó el mismo y que consiste en neutralizar el arma del contrario con un bloqueo en X, a modo de tijera, usando dos espadas (katana larga y corta, esta última conocida como kodachi).

Como consecuencia de esta derrota Gonosuke continuó viajando por todo el país estudiando diferentes estilos de artes marciales con la idea de convertirse en lo bastante hábil como para vencer a Musashi.

Al cabo de unos años llegó a una ciudad llamada Dazaifu, en la provincia de Chikuzen, prefectura de Fukuoka en la isla de Kyushu. Allí se confinó durante 37 dias en el santuario Kamado, sobre el monte Hooman donde se dedicó a meditar y a hacer ejercicios espirituales hasta que una noche tuvo un sueño en el que un mensajero divino con el aspecto  de un niño se le apareció y le dijo: “Usando un palo redondo, encuentra el suiguetsu” (maruki o motte, suiguetsu o shire) (1)

Gonosuke entonces diseñó un nuevo arma. Un simple palo de una longitud que superaba en unos 30 cm la de las katanas corrientes de la época, esto es 128cm (4 shaku, 2 sun, 1 bu, en el sistema de medidas japonés) y su diametro de 2,6cm (8 bu). Se llama Jo.

(Hay que decir que probablemente originalmente esta longitud no era algo decidido y dependía de la estatura del guerrero que lo usaba, viniendo a medir como la distancia entre las manos de éste con los brazos extendidos hacia los lados en un ángulo de 45º con respecto al tronco)

Gonosuke desarrolló un nuevo sistema basado en su conocimiento y experiencia con otras armas: Incorporó las acometidas del Yari (lanza), los barridos de la Naginata (como una lanza pero con una espada en su extremo) y los golpes del Bo (bastón largo) y la katana. Así nació el Jo-jutsu.

La tradición cuenta que Gonosuke volvió entonces para enfrentarse de nuevo con Miyamoto Musashi. Existen diversas versiones sobre el resultado de este segundo encuentro. Algunas fuentes dicen que empataron y otras que Muso Gonosuke salió victorioso y se dice que esta fue la única derrota que sufrió el legendario Musashi. (La única referencia antigua escrita, al margen de la tradición, es un documento en el santuario Tsukuba, en la provincia de Ibaraki)

En cualquier caso parece que la creciente reputación de Gonosuke atrajo la atención del clan Kuroda, en Fukuoka  que le contrató como instructor de Jojutsu para sus soldados (samurai)

En el curso de su vida Gonosuke dió licencia para enseñar (Menkyo Kaiden) a más de diez de esos guerreros. Estos y sus sucesores continuaron con la tradición dentro del territorio del clan Kuroda, que mantuvo celosamente el arte como exclusivo del clan.

1.      Suiguetsu puede querer decir varias cosas: Por un lado significa plexo solar y por otro se refiere a un estado mental imperturbable. Otra traducción es “intervalo” o distancia.

Entrevista a Vicente Borondo

En esta nueva entrevista recuperada de la revita EL BUDOKA 2.0, tendremos la suerte de conocer un poco más a nuestro maestro de Shinto Muso Ryu Jojutsu.

EL BUDOKA: Entrevista a Vicente Borondo. Nº 15 (May-Jun 13)

La excelencia fruto del trabajo bien hecho.

Vicente Borondo (Madrid, 1968), Menkio Kaiden SMR Jo-do, 6º Dan Aikido aikikai del Hombu Dojo de Tokio, Shidoin por la Aikikai Foundation, 1er Dan Judo por la F.E.J.Y.D.A, 1er Dan Jiu Jitsu por la F.E.J.Y.D.A y experto en Defensa Personal (Nivel superior) por la F.E.J.Y.D.A, lleva toda una vida dedicada al estudio de las artes marciales. Después de viajar por medio mundo, estuvo nueve años viviendo y entrenando en Japón donde conoció y se inició en la práctica del Shinto Muso Ryu Jo-do (más información sobre SMR Jo-do en www.jodojo.es). A su vuelta a España decidió transmitir sus conocimientos marciales abriendo un dojo en Madrid (www.taiitsukan.es).

Cercano, entusiasta, derrocha pasión por lo que hace y sabe transmitir de forma clara y distendida. Si tenéis ocasión de asistir a uno de sus cursos, no perdáis la oportunidad. No os arrepentiréis. Doy fe de ello.

¿Cómo se inició en la práctica de las artes marciales?
Al igual que muchos, comencé con el judo. Tenía entonces 12 años y la oferta que había era bastante limitada, era difícil encontrar algo que no fuese karate o judo.

¿Qué le llevó a viajar y entrenar por medio mundo?
La curiosidad y las ganas de conocer. Me emancipé a los 19 años y tras unos años viviendo fuera de Madrid hice un viaje al Perú en plan mochilero. La experiencia me gustó tanto que decidí que quería ver más del mundo y vivir aventuras. Pensé que lo primero que tenía que hacer era perfeccionar mi inglés así que fui a Inglaterra donde residí cerca de año y medio. Luego había que conseguir dinero para el proyecto pero la situación laboral en España era bastante difícil por lo que acabé yéndome a Holanda a trabajar. Allí residí dos años donde logré ahorrar algo de dinero para mi viaje.

¿Cómo terminó en Japón?
Mi viaje comenzó en Estambul (Turquía) e inicialmente no incluía a Japón como destino. En realidad no tenía muy claro cuál iba a ser mi destino final. Fue casi un año y medio después, ya viajando por Pakistán, que empecé a conocer varios japoneses viajeros como yo, con los que viví una serie de entrañables experiencias y a gente que había estado residiendo en Japón, a través de los cuales recibí información respecto a buscarse la vida allí, etc. Como lo de conocer Japón siempre me había atraído debido al budo, decidí ir a echar un vistazo…

¿Cómo fue su vida allí?
La verdad es que ha sido uno de los mejores periodos de mi vida. Por supuesto que hubo altibajos, especialmente en el aspecto económico pues toda mi vida allí giraba entorno a los entrenamientos, así que cuando mi maestro cambiaba de horario o comenzaba entrenamientos en sitios nuevos yo dejaba mi trabajo para poder seguirle. Hubo periodos en los que dedicaba más horas a entrenar que a trabajar. Pero me compensaba. De hecho mi primera intención fue la de estar tan solo uno o dos años, que se alargaron hasta nueve. En éstos realicé todo tipo de trabajos que afortunadamente siempre disfruté, encontré momentos para viajar por el país, obtuve, en mi opinión, una sólida formación en las disciplinas que practico y además conocí a mi media naranja.

Estuvo 9 años en Japón practicando en el Hombu Dojo de Aikikai. ¿Qué destacaría de su experiencia de entrenar en la cuna del Aikido?
En general la intensidad del entrenamiento y por supuesto el nivel técnico. No conozco otro lugar en el mundo con tal concentración de shihanes impartiendo clases y en cuyos keiko haya a su vez tanta cantidad de practicantes de grado tan alto (muchos de ellos maestros a su vez). ¡Y esto a diario!

¿Cómo conoció el Shinto Muso Ryu Jo-Do? ¿Y a Nishioka Tsuneo Sensei?
La verdad es que fue de casualidad. Al poco de entrar en el Hombu dojo comprendí que casi todas las técnicas que aprendíamos estaban basadas en la katana japonesa, pero no se enseñaba el uso de ésta ahí. Pasé una temporada visitando distintos dojos y maestros que enseñaban armas pero por una razón u otra no me decidía.

A través de un compañero del Hombu conocí a una persona que además de aikido practicaba SMR Jo y nos convenció para probar. Me pareció interesante y como esta persona también venía a diario al Hombu, un par de compañeros y yo empezamos a entrenar con él casi todos los días después de la clase de aikido. Resultó que a su vez esta persona entrenaba bajo la dirección de Nishioka sensei y pasados unos meses nos llevó a conocerle al dojo donde impartía clases. Me impresionó tanto que decidí seguir sus enseñanzas desde ese momento.

¿Qué es lo que ha aprendido de usted mismo desde su experiencia de entrenar en Japón?
Quizá acerca de mi propia capacidad de adaptación y de sacrificio. La importancia del grupo sobre el individuo. Es lo de un proverbio anónimo africano que dice: “Si quieres ir rápido viaja solo, pero si quieres llegar lejos viaja en grupo”.

Después de 9 años viviendo en Japón, ¿qué le motivó a volver a España?
Creo que siempre tuve claro que no me jubilaría en Japón y como lo que aspiraba a hacer era dedicarme a la enseñanza del budo, en su momento decidí que mejor volver antes de hacerme demasiado viejo para empezar de cero, formar una familia y todo eso.

¿Volvió con la intención de transmitir las enseñanzas que había recibido en el país nipón? ¿Fue esa la motivación de abrir su propio dojo?
En realidad, como acabo de apuntar, esa era mi intención desde el principio y dirigir mi propio dojo era uno de mis sueños.

¿Qué diferencias destacaría de los entrenos/dojos de Japón con los de aquí?
Aparte de la intensidad y calidad del nivel técnico que he apuntado antes, la actitud, el nivel de compromiso y la mentalidad: Aquí no es inusual que un estudiante potencial pregunte cuánto tiempo tardará en sacarse el cinto negro, como si esa fuese la meta. En Japón por el contrario se considera que el shodan (cinto negro 1er dan) es el comienzo. También está, por supuesto, la forma en que se enseña, que es la tradicional según la cultura nipona. Las explicaciones brillan por su ausencia. En occidente pensamos que para aprender algo primero tenemos que entenderlo mediante un proceso intelectual, o sea que hay que conocer primero la teoría. En oriente por el contrario es el cuerpo el que tiene que aprenderlo y cualquier paso por el intelecto sólo hace que ralentizar, como poco, esa enseñanza.

Allí el budo no se lo toman como un simple hobby, es una parte importante de sus vidas, al igual que el grupo. En occidente somos mucho mas individualistas y eso se acaba notando en la atmósfera de la clase. No pensamos aquello de que “Una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones”.

¿Sigue vinculado a Japón? ¿De qué manera?
Mis maestros están allí, mis compañeros de entrenamiento también. Mi mujer es japonesa y sigo yendo a Japón todos los años donde paso dos o tres semanas entrenando. Por otro lado desde el dojo traemos todos los años a importantes maestros japoneses como Yasuno M. shihan, 8º dan de aikido (mi propio maestro), Sekiguchi Komei, soke de una de las líneas de Muso Jikiden Eishin Ryu etc. También colaboramos regularmente en distintos eventos relacionados con la cultura japonesa… (artículo entero en la revista)

Por Helena Muzás (helena.muzas@gmail.com)

Máster de Estudios de Asia Oriental