Musha shugyō: la peregrinación del samurái

En esta ocasión os traemos un extracto del artículo de nuestro amigo el Doctor en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, el Dr. Sala Ivars, M. (2018). Musha shugyō: la peregrinación del guerrero. Una aproximación a la formación marcial del guerrero japonés a través de sus viajes, en Mirai. Estudios Japoneses 2(2018), 115-127 (artículo completo aquí).

Los samuráis completaban su entrenamiento marcial mediante un viaje a lo largo de la geografía japonesa para aprender de otras escuelas y en ocasiones, batirse con ellas poniendo a prueba sus aptitudes marciales. Sin embargo, estas peregrinaciones también comprendían otros aspectos como el religioso y el artístico en lo concerniente al sable japonés.

Las peregrinaciones en Japón y su relación con la clase samurái

Las peregrinaciones han existido en Japón desde los primeros tiempos de los que se conservan fuentes históricas. Al igual que en otros países, estos viajes estaban íntimamente relacionados con la religión, alcanzando a todos los estratos de la sociedad, entre los cuales se incluían los guerreros o bushi, que a partir del periodo Heian (algunos de ellos) empezarían a tomar el nombre de samurái. Las peregrinaciones religiosas comenzaron como un evento ligado a los monjes y sacerdotes que viajaban entre los diferentes templos de su orden, o al templo/santuario principal para conocer más sobre su fe y rendir culto a sus dioses. Sin embargo, pronto estos viajes se convirtieron en rutas tremendamente populares, movilizando a gran parte de la población en diferentes vías. Las peregrinaciones, no precisaban llegar a templos o santuarios para adquirir un carácter religioso, existiendo numerosas vías a montes y montañas sagradas de la geografía japonesa, entre los cuales destacamos: Fuji san, Kōya san y Tate san.

Los samuráis, como otros miembros de la sociedad, participaban en estas peregrinaciones religiosas, shintō o budistas, así como de los viajes a los montes sagrados, y los festejos que las reproducían en las grandes ciudades. Si algo definía a un samurái sobre otros aspectos era su carácter militar, en este sentido, los miembros de la nobleza guerrera japonesa cuentan con sus propias vías de peregrinación:

  • De una parte, estaban las peregrinaciones a las divinidades budistas o sintoístas que adorara su familia o clan.
  • En segunda instancia, se hallaban una serie de peregrinaciones focalizadas en lugares de culto para los antepasados de la familia, o bien de la escuela/escuelas marciales relacionadas con la formación del samurái (…).

Los samuráis no sólo se educaban en las artes marciales, su adiestramiento se componía del llamado bunbu ryōdō (la cultura/estrategia y marcialidad en uno). En este conglomerado de enseñanzas aprendían tácticas militares y filosofía, pero también caligrafía y diferentes artes tales como: adorno floral, artes del incienso o ceremonia del té. Por ejemplo, aquellos samuráis que se instruían en la escuela Ikenobō de adorno floral, era lógico que en algún momento peregrinaran al Rokkakudō de Kioto, edificio fundado por el mismísimo príncipe Shōtoku en el siglo VIII, y cuna de esta escuela de ikebana, la más antigua que se ha conservado (…).

A partir del periodo Edo, existió un motivo político por el cual se creaban a lo largo y ancho de Japón columnas de samuráis que cubrían la distancia entre su feudo y la ciudad de Edo. Este fenómeno se denominaba sankin kōtai, un edicto que promulgó el bakufu Tokugawa en 1635 para los tozama daimyō (señores feudales alejados de Edo), y en 1642 para los fudai daimyō (señores feudales cercanos a Edo) – shinpan daimyō (señores feudales familiares de los Tokugawa/Matsudaira). Este decreto obligaba a los daimyō a mantener una residencia en Edo, en la cual permanecerían en estancias alternas entre su feudo y la ciudad del bakufu. Las razones principales del gobierno para imponer este decreto eran: mantener un control sobre los daimyō, disponer de un gran contingente de samuráis en Edo, así como generar para los grandes señores un alto gasto que mermara sus arcas con los grandes costes de los traslados y de la doble residencia, y por tanto minimizara su amenaza.

A pesar de ello, los efectos colaterales del sankin kōtai sobrepasaron las expectativas del gobierno, favoreciendo la creación de caminos y vías, así como estimulando la economía de los pueblos de paso, posadas y paradas en el camino. A modo de ejemplo, cada vez que la familia Yamauchi de Tosa se trasladaba a su residencia de Edo, movilizaba entre 1500 y 3000 vasallos, de los cuales, más de la mitad eran samurái. En el trayecto hacia Edo muchos guerreros aprovechaban para observar las características de la vestimenta, la tipología y la decoración de los sables de las diferentes áreas por las que pasaban. Ya una vez en Edo, pese a que cada residencia era como un pequeño feudo del que era difícil escabullirse, aprovechaban las ocasiones de que disponían para comparar tanto sus conocimientos culturales, como habilidades marciales y vestimentas/complementos, con los samuráis llegados de otras partes del país, contribuyendo a una suerte de globalización de los feudos de Japón entorno a Edo.

Como hemos podido comprobar, los samuráis estaban muy acostumbrados a realizar viajes con todo tipo de fines: religiosos, de ocio, marciales, culturales y por obligaciones políticas. Si bien la mayor aspiración de un samurái era la vida sedentaria en un castillo o residencia sirviendo a su señor, no dejan de ser personas acostumbradas a una vida errante cubriendo grandes distancias a pie o caballo.

El musha shugyō, el viaje de adiestramiento del samurái

En la primera palabra no nos detendremos mucho en el análisis, pues musha [武者], significa “guerrero”, un oficio que cualquier samurái se suponía poder desarrollar. La segunda palabra, shugyō [修行], que significa estudio, es algo más de lo que significa al traducirlo al castellano. El término equivalente a la palabra estudio es benkyō [勉強]. Shugyō implica una profundización muy intensa en la materia en cuestión, hasta casi niveles de aprendizaje y ascetismo espiritual.

Durante el musha shugyō, el samurái toma parte de todas las connotaciones místicas y religiosas propias de un estudio sincero (shugyō) y las combina con ciertas prácticas de otros grupos tales como practicantes de shugendō (incorporación de prácticas relaciona-das con los elementos de la naturaleza) o yamabushi (monjes que peregrinan por las montañas mientras realizan prácticas similares al shugendō) en el sentido de un peregrinaje que muchas veces requería recorrer montañas y valles poco transitados con el fin de llegar a determinados destinos.

Un samurái se solía formar en las escuelas de su han (feudo), tanto en el aspecto cultural como en el marcial. Hablando de la práctica marcial, cada han contaba con varios centros de entrenamiento o dōjō. Cuando un samurái lograba completar el aprendizaje y la transmisión de su escuela, recibía un certificado que atestiguaba este hecho, el “menkyo kaiden”. Sin embargo, la recepción de este honor no significaba el fin de un camino, sino el principio de una vía. A partir de este momento la única forma de seguir mejorando en la práctica era partir en un viaje (musha shugyō) por diferentes provincias y dōjō, aprendiendo nuevas técnicas y poniendo en práctica las ya asimiladas. De esta forma un samurái podía comprobar la valía de su escuela y la suya misma, mejorando aquellos puntos débiles, reforzándolos en la experiencia de haber conocido a otros practicantes marciales. En ocasiones, el samurái recibía el menkyō y sólo tras completar su musha shugyō, recibía el sello final que convertía el documento en un menkyō kaiden. En el caso de los estudiantes más notables, o de aquellos que tenían un linaje familiar con el director de la escuela (sōke), podían llegar a recibir el legado de sucesión de la misma, acompañando al documento algún objeto relacionado con el fundador de la escuela como un sable o una tsuba.

Una vez el samurái estaba en posesión de un certificado oficial de transmisión marcial y una carta de recomendación de su maestro, podía solicitar a su señor feudal o daimyō un permiso para viajar por uno o varios feudos de Japón con el fin de completar su formación. Este documento no se otorgaba a la ligera, siendo negado en muchos casos, pues suponía un gran honor y una enorme responsabilidad, ya que ese individuo representaría (para bien o para mal) a su feudo en el resto de Japón. Las fronteras entre los diferentes han estaban muy controladas, y cualquier abandono del feudo propio era considerado un acto de alta traición (dappan roshi), castigado con penas de prisión, confiscación de los bienes, destierro, y en los casos más extremos, la muerte por seppuku (suicidio ritual) (…).

El musha shugyō era a fin de cuentas una especie de estancia de estudios becada. En compensación, una vez terminado su aprendizaje, los samuráis debían volver al feudo para servir como instructores o miembros útiles de la sociedad. En ocasiones, también se exigía que llevasen un diario detallado de las escuelas que visitaban y los logros que iban consiguiendo en su viaje.

El final del musha shugyō y el inicio de una nueva era

Hasta ahora hemos visto como los guerreros realizaban diferentes tipos de peregrinación para afianzar y comprobar sus aptitudes marciales. Repasando brevemente la historia, es fácil caer en la cuenta de que, a medida que trascurrían los años, estos peregrinajes iban perdiendo misticismo y ganando empirismo práctico. Debido a las prohibiciones de duelos con armas afiladas que impuso el bakufu Tokugawa, los musha shugyō estaban dominados por el uso de herramientas de entreno fabricadas en madera, o bien cubiertas en sus partes peligrosas.

A pesar de esto, se seguían produciendo muchas muertes en los enfrentamientos, y en ocasiones, estas muertes daban lugar a un espiral de venganzas sin fin. Es por esto que los daimyō empezaron a conceder cada vez menos licencias de musha shugyō y se prohibieron los dōjō yaburi, reto al dueño de una escuela donde el vencedor se podía quedar con la escuela y los alumnos. Para lograr salvar esta situación, varias escuelas de esgrima jugaron un papel fundamental:

  • La Yagyū Shinkage ryū kenjutsu, desarrolló un tipo de espada recubierta de cuero, de manera que se podían realizar combates minimizando los daños que ocasionaba un sable de madera.
  • La escuela Maniwa Nen, incorporaba en su práctica con sables de madera una serie de protecciones para la cabeza y las manos.
  • La escuela Ono-ha Ittō, también empezó a utilizar unas protecciones para las manos y antebrazos.
  • La escuela Kashima Shin Jikishinkage, incorpora en el siglo XVIII las ideas de las escuelas anteriores, desarrollando las protecciones definitivas para bra-zos (kote) y cabeza (men).
  • Por su parte, la escuela Nakanishi-ha Ittō, creará una protección para el cuerpo (dō).

El arma también evolucionará hacia una espada de cañas de bambú que, combinada con las protecciones, reducían en gran número las heridas en combate. La escuela Hokushin Ittō ryū hyōhō, fundada a principios del siglo XIX, fue una de las principales difusoras de este nuevo tipo de combate, popularizado hoy en día mediante el kendō.

Con todos estos avances se redujeron en mucho las muertes, por lo que, en el siglo XIX, hubo un nuevo auge de los musha shugyō. Los dōjō yaburi se sustituían por taryū jiai o competiciones entre escuelas e individuos. Esto favoreció la fundación de multitud de centros de esgrima, así como la aparición de dōjō independientes que no se ligaban a ninguna escuela de bujutsu tradicional, practicando únicamente el combate con protecciones (…).

Tras el final del periodo Edo (1868) con la abolición de la clase samurái y la prohibición de portar sables (edicto hai tō rei – 1876), muchas escuelas antiguas (koryū) desparecieron, especialmente aquellas más tradicionales y de trabajo basado en armas. Pese a que siguió existiendo el musha shugyō, el taryū jiai e incluso eldōjō yaburi de manera clandestina, especialmente en el caso de las escuelas de jujutsu, estas tradiciones iban camino de la extinción. La prohibición estadounidense de practicar artes marciales tradicionales al finalizar la Segunda Guerra Mundial, llevó a un nuevo decaimiento de estas escuelas. Estudios recientes han demostrado que desde mediados del siglo XX hasta hoy en día, se ha producido una ligera recuperación de este legado. Sin embargo, el tiempo ha hecho que las escuelas se vuelvan cada vez más herméticas y restrictivas, queriendo mantener sus tradiciones intactas a todo coste, por lo que prácticas como el musha shugyō o el taryū shiai no son vistas con buenos ojos actualmente (…).

Desescalada: Fase 1

La totalidad de España se encuentra a partir del lunes 25 de mayo en, al menos, la Fase 1, de forma que se podrá beneficiar de los alivios del confinamiento que se introducen en la etapa inicial de la transición hacia la “nueva normalidad” que el Ejecutivo ha diseñado en el marco de la crisis sanitaria del coronavirus SARS-CoV-2. 

Para RANAI DOJO esto significa el inicio de las actividades al aire libre (entrenamientos OUTDOORS) manteniendo todas las medidas de seguridad establecidas por el gobierno. Los deportistas no profesionales también podemos disfrutar de la práctica de deportes en instalaciones deportivas al aire libre (como pistas de atletismo o tenis), aunque con cita previa, sin público y siempre que sean actividades que no impliquen contacto físico y que no sean piscinas. Además, se reanudan las “actividades deportivas individuales con previa cita en centros deportivos que no impliquen contacto físico ni uso de vestuarios”, es decir, que se puede asistir a clases con entrenador personal. Será a partir de la Fase 2 que iniciaremos los entrenamientos en Esportiu Rocafort.

La espiritualidad en Japón

El archipiélago del Sol naciente no es tan diferente del resto de territorios que componen el planeta tierra, pero sí que es cierto que lo recubre un aura de espiritualidad, misticismo y paz, características que se respiran en cada átomo que envuelve a la vida que realizan sus habitantes y que se plasma en las innumerables artes que desde el origen de los tiempos se llevan desarrollando en Japón, así como en el carácter de sus pobladores.

Esto se debe en gran medida a las dos grandes corrientes religioso-filosóficas que se dan en Japón: el Sintoísmo y el Budismo. Mientras que el Sintoísmo es la originaria, el budismo tuvo que recorrer un largo camino hasta llegar a Japón tal y como lo conocemos hoy.

El Sintoísmo o Shintoísmo, viene formado por el término “shinto” que significa “camino de los dioses”. Éste se denomina así debido a que hace más de un milenio en Japón la única lengua con escritura conocida antes de que lo fuera el japonés era el chino. Es un culto de carácter animista con veneración a los antepasados.

El sintoísmo cree en la existencia de seres y deidades sobrenaturales que viven en la naturaleza y en niveles superiores de la existencia llamados “Kami”. Los japoneses al considerarse descendientes de los “kami”, tratan de vivir en armonía con ellos mediante la realización de rituales y ofrendas en determinadas celebraciones y actos concurrentes a lo largo del año y de su vida.

Se consideran descendientes de los dioses porque el sintoísmo explica como Japón surgió de la unión de dos dioses: Izanagi e Izanami. Los cuales ordenaron y crearon el mundo con Japón en el centro como pilar con el cielo.

Las principales ramas del sintoísmo en función de los rituales o celebraciones son:

  • Koshitsu shinto : Shinto de la casa real.
  • Jinja shinto: Adoración en los templos a los kamis.
  • Minzoku shinto: Es el shinto de los rituales y festivales tradicionales japoneses.

De esta manera muy resumida, podemos decir que el sintoísmo infiere a los japoneses un código de conducta práctico frente a los diferentes actos de la vida.

Bueno, ahora nos pondremos con el budismo mayoritario en Japón y el que más ha influenciado el carácter del país del sol naciente. El budismo en Japón es tiene varias ramas, Shingon, Tendai y Zen:

  • El budismo Shingon: Es un tipo de budismo esotérico y tántrico muy practicado en Japón. Su creador fue Kobo Daishi tras viajar a china, estudiarlo y practicarlo, lo llevó a su regreso a Japón. Es un budismo más ritualista al utilizar mantras y mudras en las prácticas meditativas diarias.
  • El Budismo Tendai: Comparte origen en su refundación con el anterior, aunque es cierto que un monje llamado Saicho al igual que Kobo viajó a china por la misma época, nunca coincidieron y estudiaron un budismo diferente el uno del otro en china. El Tendai tiene ciertas ideas conciliadoras con el sintoísmo, es un budismo integrador de otras escuelas budistas y un budismo esotérico. Es conocido en ocasiones como “budismo de montaña”. De este budismo cabe destacar a los “sohei” casta de monjes guerreros.
  • El Budismo Zen: Pone énfasis en la compasión y se basa en el ideal del bodhisattva (persona que renuncia a la liberación final para ayudar al resto de seres sufrientes a realizarla). Se centra en el esfuerzo personal individual para alcanzar la iluminación repentina de manera intuitiva, a través de la disciplina física y mental poder obtener una consciencia de la realidad, el aquí y el ahora.

El budismo zen está compuesto principalmente por dos escuelas: La escuela Soto y la Rinzai:

  • La escuela Soto, promulga que la práctica de la meditación es la que provoca la iluminación. La iluminación no es buscada, la iluminación es algo que es  intrínseco a todos los seres, uno se despierta llegado el momento con práctica o sin ella. Las dos prácticas utilizadas por  esta escuela son la meditación (zazen) y el Dokushan (pregunta respuesta entre profesor y alumno)
  • La escuela Rinzai, intenta acelerar ese despertar, añadiendo un “koan” (Sentencia a la espera de ser resuelta mediante la meditación).

Por último, como apunte final al budismo japonés, hay que decir que no se originó por sí solo, sino que seguramente tuvo su origen en China y/o Corea y de ahí saltó a Japón y posteriormente viajó a China y Corea, para finalmente volver a Japón. Remarco esto porque como se suele decir no todo es blanco o negro, entre los dos extremos hay una variedad de colores. Japón, en sí mismo es original y propio, pero gracias a las influencias externas de los países limítrofes y como moldeo dichas influencias, es hoy lo que es.

Para finalizar esta entrada, ya lo apuntaba en el párrafo anterior, en Japón uno no es budista o sintoista de manera excluyente. Se dice que uno es sintoísta en el nacimiento y en las nupcias y budista en la muerte.

Por Felix Echeandia.

Entrenamientos “outdoors”

Ante la situación sobrevenida en nuestro planeta, se nos han planteado muchas dudas acerca de cuándo y cómo vamos a empezar con nuestras clases y seminarios. El COVID-19 ha producido un shock sistémico en varios aspectos que nos ha obligado a replantearnos a cada uno de nosotros unos cambios de hábitos para adaptarnos a la nueva situación.

A medida que el final del confinamiento se ve más cerca, la preocupación por la salud y el colapso sanitario da paso a la inquietud por el futuro a corto y medio plazo. ¿Y después del confinamiento qué? ¿Cuánto durarán los efectos y qué impacto tendrá en la economía, en el empleo, en mi situación personal? En el mapa de emociones junto con la genérica palabra preocupación, empiezan a aparecer los términos incertidumbre y también expectación (fruto del deseo de pasar ya a otra etapa y dejar atrás la cuarentena).

Hay una tendencia hacia más preocupación por el cuidado de la salud y para hacer más ejercicio físico, lo que ha demostrado ser eficaz contra el COVID-19: Una única sesión de ejercicio aumenta la liberación de superóxido dismutasa extracelular, una enzima antioxidante que es producida endógenamente por nuestros músculos y que reduce el estrés oxidativo, protegiendo a nuestros tejidos y ayudando a prevenir enfermedades. Precisamente el estrés oxidativo en el tejido pulmonar está implicado en la patogénesis de varias enfermedades pulmonares, entre otras el SDRA, por lo que el Dr. Yan (Unversidad Virginia) argumenta que es razonable pensar que el ejercicio podría ser efectivo para prevenir el SDRA secundario al covid-19.

Por todos estos motivos, y como alternativa al entrenamiento clásico dentro de una instalación deportiva o dojo, hemos decidido iniciar un nuevo proyecto de Karate OUTDOORS.

RANAI DOJO OUTDOORS o entrenamientos al aire libre, son entrenamientos en los que se combinan sistemas deportivos del Karate y ejercicios dirigidos:

  • Entrenamiento de Karate: un entrenamiento que se centra en ejercicios específicos de este arte marcial realizados en la calle/parque y que se trabaja la fuerza, la agilidad y la flexibilidad usan herramientas del Karate como son: Kihon (ejercicios básicos en solitario), Kata (formas), Kumite (técnicas de combate) y Autodefensa (Defensa Personal).
  • Entrenamiento funcional: un entrenamiento con movimientos que activan diferentes grupos de músculos y que consiste en una rutina de ejercicios útiles para cualquier persona.

Aunque pienses que pueda ser ridículo hacer ejercicio al aire libre, la verdad es que no estarás solo, porque decenas de deportistas pensarán en la misma opción para ejercitarse y además, este tipo de entrenamientos tiene numerosas ventajas:

  • Rompe con la rutina.
  • Mejora el estado de ánimo. Menos estrés.
  • Gran variedad de entrenamientos que se pueden hacer outdoors.
  • Mayor acercamiento a la naturaleza.
  • Aire fresco, luz solar, espacio, seguridad ante COVID-19.

Puedes participar de nuestras clases de Karate al aire libre en Barcelona aquí. Estos entrenamientos se realizarán en el Parc del Nen de la Rutlla (Guinardó) los martes y jueves de 20:30 a 21:30.

Si estás interesado en nuestras nuevas clases de Karate al aire libre, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Te esperamos.

Origami para pequeños y grandes

En estos días de cuarentena, tanto grandes como pequeños buscamos maneras de entretenernos y pasar el rato de la forma más entretenida posible. Hoy os proponemos un acercamiento al Origami.

¿QUÉ ES EL ORIGAMI?

El origami (折り紙 el origen de la palabra procede de los vocablos japoneses “ori” (doblar) y “kami” (papel)) o papiroflexia (del latín papȳrus, ‘papel’ y flexus, ‘doblar’) es un arte que consiste en el plegado de papel sin usar tijeras ni pegamento para obtener figuras de formas variadas, muchas de las cuales podrían considerarse como esculturas de papel. En un sentido específico, el origami es un tipo de papiroflexia de origen japonés que incluye ciertas restricciones, (por ejemplo, no admite cortes en el papel y se parte desde ciertas bases) con lo que el origami es papiroflexia pero no toda la papiroflexia es origami.

La particularidad de esta técnica es la transformación del papel en formas de distintos tamaños partiendo de una base inicial cuadrada o rectangular que pueden ir desde sencillos modelos hasta plegados de gran complejidad. En el origami se modela el medio que nos rodea y en el cual vivimos: Fauna y flora de todos los continentes, la vida urbana, herramientas de nuestra cotidianidad, animales mitológicos y un sinfín de otras figuras.

HISTORIA DE ESTA TÉCNICA

El arte de doblar papel se originó en China alrededor del siglo I o II d. C., llegó a Japón en el s. VI y se integró en la tradición japonesa. En el periodo Heian, desde 794 hasta 1185, el origami formó parte importante en las ceremonias de la nobleza, pues doblar papel era un lujo que solo podían darse personas de posición económica acomodada. Entre 1338 y 1573 del periodo Muromachi, el papel se volvió lo suficientemente barato para todos, y el estilo de origami servía para distinguir un estrato social de otro, por ejemplo, entre un samurái aristócrata y un campesino. La total democratización del arte solo ocurre entre 1603 y 1867, periodo Tokugawa, en donde se documenta la base del pájaro y la base de la rana en el libro Senbazuru Orikata en el año 1797.

El origami llegó a occidente con los últimos comerciantes que hacían la Ruta de la Seda al Próximo Oriente. Posiblemente hizo su aparición cuando Marco Polo trajo el papel en el siglo XIII, que no fue bien recibido por los europeos. 

DIVERSIÓN PARA PEQUEÑOS Y GRANDES

Os vamos a porponer que intentéis alguno de estos ejercicios de Origami con estos vídeo tutoriales.

ESTRELLAS
CASCO SAMURÁI
ESPADA
PEZ
CONEJO
KIMONO
GEISHA