La meditación en el Budo

Antes de entrar en la temática de éste artículo, hay que definir un par de términos:

  1. RAN-AI:
    1. Formado por dos palabras japonesas RAN y AI cuyo significado seria: armonizar el caos.
    1. Serie de Shinto Muso Ryu Jojutsu. Ésta es la síntesis de las series precedentes Omote y Chudan. Mediante ella nos preparamos para continuar el camino con series de carácter más interno. Podríamos decir que es un punto de inflexión en el que dejamos atrás las primeras series Omote y Chudan, más externas, para prepararnos hacia series que nos irán mostrando la vía interior de SMR Jojutsu.
  2. MEDITAR:
    1. Del latín “meditatio”,  significa “stare médium”, lo que traducido es algo así como “permanecer en el centro”.

Normalmente a lo largo del día, estamos dispersos, en muchos sitios y en ninguno, dando vueltas y vueltas en la periferia de nosotros mismos. Las artes meditativas y también las artes marciales, son un peregrinaje al centro de nuestro ser. Allí el paisaje interior se simplifica, y de pronto, empezamos a sentirnos en paz, en armonía con aquello que nos rodea.

Los caminos para encontrar nuestro propio centro, existen desde los albores de la humanidad, todos ellos intentan conectarnos con la realidad que nos rodea. Entre estos métodos se encuentran las artes marciales tradicionales, las cuales parecieran que únicamente nos llevan a desarrollar únicamente ciertas aptitudes físicas, pero solo en apariencia.

Un arte marcial es un camino (DO), una vía para la autorrealización que va más allá de la forma externa de la realización de las katas y la consecución de kyus y danes. Pareciera que el propósito único fuera la mejora en la destreza del combate, al tiempo que vamos progresando en la vía, bajo la atenta supervisión de nuestro sensei, el cual ha recorrido el camino antes que nosotros. Al tiempo que caminamos, nos damos cuenta que nuestro espíritu se va adaptando hasta caer en la cuenta en un momento dado, diferente en cada practicante, que algo ha cambiado para bien en nuestro interior. A estos momentos los denominamos satori o iluminación. Nuestro antiguo ser ya no es el mismo, ni mejor ni peor, simplemente diferente. Estamos más centrados, más en armonía con el mundo que nos rodea.

Para conseguir esto, debemos tener clara la actitud que ponemos durante la práctica. En el budismo zen existe una palabra que define dicha actitud que debemos tener durante la práctica: MUSHOTOKU. Significa realizar la acción sin apegarse al resultado final. Esto no significa que no debamos querer realizar las técnicas de nuestro arte pretendiendo mejorar, significa realizar la práctica sin espíritu de provecho, sin esa avidez por obtener algo como resultado de la misma.

La práctica de las artes marciales japonesas, se fundamenta en tres principios denominados: Shin (espíritu), Gi (técnica), Tai (cuerpo).

  • Shin: Es el espíritu, el corazón o “kokoro” que debemos poner al realizar la práctica. Debemos realizar la práctica poniendo todo nuestro ser  en ella. Debe ser centrado, ni muy impetuoso, ni muy pasivo. La mirada, la manera de movernos, la mente distraída, nos delatarán y hará que nuestra práctica no sea la correcta y provoque en nosotros frustración o una falsa sensación de logro. Al tiempo que recorremos la vía, nos damos cuenta que el espíritu debe cambiar antes de entrar en el dojo. Cuando llevemos un tiempo realizando la práctica nos damos cuenta que el mismo espíritu que aplicamos en el arte marcial, poco a poco lo vamos incluyendo en nuestra vida diaria sin realizar un gran esfuerzo. Al final desarrollaremos un “kokoro ippai”, un corazón pleno que guiará nuestro camino.
  • Gi: Es el conjunto de técnicas (waza) que desarrollamos durante la práctica a lo largo de toda la vida del arte marcial. Es la teoría del arte marcial practicado, los kihon, las katas… Podemos tener una muy buena técnica, pero sin un buen espíritu que la domine seremos o como una estatua de piedra que simplemente es el reflejo de una forma o como un león con una gran melena en medio de la sabana, orgulloso de su poder pero en la más absoluta soledad al no tener con quien compartirlo. Con esto quiero decir que no solo debemos aprender el conjunto de técnicas, debemos de dotarlas de vida, encadenarlas, dotarlas de un ritmo y tiempo apropiado según requiera el momento de la práctica.
  • Tai: Literalmente lo traducimos como “el cuerpo”, pero tiene  un significado más amplio que la mera presencia física, en Tai debemos incluir la personalidad, la psicología de cada uno. De una manera muy reduccionista, podemos decir que son los rasgos que le definen a uno y la actitud que uno emana frente a su entorno. Como vemos es un concepto dual.

Queda un cuarto principio, un elemento invisible, practicado a cada momento de manera inconsciente. Este elemento es el hilo que aúna los tres elementos anteriormente citados. Hablamos de la Respiración. Si no tenemos una correcta respiración, nuestro espíritu estará disperso, nuestra técnica será deficiente y nuestro Tai inexistente. Nos agotaremos y nos frustraremos. Para entrenar la respiración tenemos innumerables técnicas, pero yo personalmente me decanto por la técnica utilizada durante la práctica de zazen (meditación budista zen) mediante la cual toda acción de inspiración y espiración parte del “Hara”. En términos muy básicos estamos hablando de una respiración abdominal, desde el centro de energía localizado en el bajo abdomen. Evidentemente determinadas técnicas según el arte marcial que practiquemos, exigirán que la respiración siga una determinada pauta según la energía que debamos transmitir a la técnica, pero siempre partirá desde el “Hara” que es el que generará la energía correcta para la práctica.

¿Quién dijo que las artes marciales eran solo dar y recibir golpes? Solo con el silencio interior, conseguimos armonizar el caos, nos anclamos en el aquí y el ahora y fluimos.

Os recomiendo leer el artículo El cerebro de un budoka escrito por Didac Arcas, para una explicación más científica y mejor comprensión de lo explicado en este artículo.

Por Félix Echeandía

Musha shugyō: la peregrinación del samurái

En esta ocasión os traemos un extracto del artículo de nuestro amigo el Doctor en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, el Dr. Sala Ivars, M. (2018). Musha shugyō: la peregrinación del guerrero. Una aproximación a la formación marcial del guerrero japonés a través de sus viajes, en Mirai. Estudios Japoneses 2(2018), 115-127 (artículo completo aquí).

Los samuráis completaban su entrenamiento marcial mediante un viaje a lo largo de la geografía japonesa para aprender de otras escuelas y en ocasiones, batirse con ellas poniendo a prueba sus aptitudes marciales. Sin embargo, estas peregrinaciones también comprendían otros aspectos como el religioso y el artístico en lo concerniente al sable japonés.

Las peregrinaciones en Japón y su relación con la clase samurái

Las peregrinaciones han existido en Japón desde los primeros tiempos de los que se conservan fuentes históricas. Al igual que en otros países, estos viajes estaban íntimamente relacionados con la religión, alcanzando a todos los estratos de la sociedad, entre los cuales se incluían los guerreros o bushi, que a partir del periodo Heian (algunos de ellos) empezarían a tomar el nombre de samurái. Las peregrinaciones religiosas comenzaron como un evento ligado a los monjes y sacerdotes que viajaban entre los diferentes templos de su orden, o al templo/santuario principal para conocer más sobre su fe y rendir culto a sus dioses. Sin embargo, pronto estos viajes se convirtieron en rutas tremendamente populares, movilizando a gran parte de la población en diferentes vías. Las peregrinaciones, no precisaban llegar a templos o santuarios para adquirir un carácter religioso, existiendo numerosas vías a montes y montañas sagradas de la geografía japonesa, entre los cuales destacamos: Fuji san, Kōya san y Tate san.

Los samuráis, como otros miembros de la sociedad, participaban en estas peregrinaciones religiosas, shintō o budistas, así como de los viajes a los montes sagrados, y los festejos que las reproducían en las grandes ciudades. Si algo definía a un samurái sobre otros aspectos era su carácter militar, en este sentido, los miembros de la nobleza guerrera japonesa cuentan con sus propias vías de peregrinación:

  • De una parte, estaban las peregrinaciones a las divinidades budistas o sintoístas que adorara su familia o clan.
  • En segunda instancia, se hallaban una serie de peregrinaciones focalizadas en lugares de culto para los antepasados de la familia, o bien de la escuela/escuelas marciales relacionadas con la formación del samurái (…).

Los samuráis no sólo se educaban en las artes marciales, su adiestramiento se componía del llamado bunbu ryōdō (la cultura/estrategia y marcialidad en uno). En este conglomerado de enseñanzas aprendían tácticas militares y filosofía, pero también caligrafía y diferentes artes tales como: adorno floral, artes del incienso o ceremonia del té. Por ejemplo, aquellos samuráis que se instruían en la escuela Ikenobō de adorno floral, era lógico que en algún momento peregrinaran al Rokkakudō de Kioto, edificio fundado por el mismísimo príncipe Shōtoku en el siglo VIII, y cuna de esta escuela de ikebana, la más antigua que se ha conservado (…).

A partir del periodo Edo, existió un motivo político por el cual se creaban a lo largo y ancho de Japón columnas de samuráis que cubrían la distancia entre su feudo y la ciudad de Edo. Este fenómeno se denominaba sankin kōtai, un edicto que promulgó el bakufu Tokugawa en 1635 para los tozama daimyō (señores feudales alejados de Edo), y en 1642 para los fudai daimyō (señores feudales cercanos a Edo) – shinpan daimyō (señores feudales familiares de los Tokugawa/Matsudaira). Este decreto obligaba a los daimyō a mantener una residencia en Edo, en la cual permanecerían en estancias alternas entre su feudo y la ciudad del bakufu. Las razones principales del gobierno para imponer este decreto eran: mantener un control sobre los daimyō, disponer de un gran contingente de samuráis en Edo, así como generar para los grandes señores un alto gasto que mermara sus arcas con los grandes costes de los traslados y de la doble residencia, y por tanto minimizara su amenaza.

A pesar de ello, los efectos colaterales del sankin kōtai sobrepasaron las expectativas del gobierno, favoreciendo la creación de caminos y vías, así como estimulando la economía de los pueblos de paso, posadas y paradas en el camino. A modo de ejemplo, cada vez que la familia Yamauchi de Tosa se trasladaba a su residencia de Edo, movilizaba entre 1500 y 3000 vasallos, de los cuales, más de la mitad eran samurái. En el trayecto hacia Edo muchos guerreros aprovechaban para observar las características de la vestimenta, la tipología y la decoración de los sables de las diferentes áreas por las que pasaban. Ya una vez en Edo, pese a que cada residencia era como un pequeño feudo del que era difícil escabullirse, aprovechaban las ocasiones de que disponían para comparar tanto sus conocimientos culturales, como habilidades marciales y vestimentas/complementos, con los samuráis llegados de otras partes del país, contribuyendo a una suerte de globalización de los feudos de Japón entorno a Edo.

Como hemos podido comprobar, los samuráis estaban muy acostumbrados a realizar viajes con todo tipo de fines: religiosos, de ocio, marciales, culturales y por obligaciones políticas. Si bien la mayor aspiración de un samurái era la vida sedentaria en un castillo o residencia sirviendo a su señor, no dejan de ser personas acostumbradas a una vida errante cubriendo grandes distancias a pie o caballo.

El musha shugyō, el viaje de adiestramiento del samurái

En la primera palabra no nos detendremos mucho en el análisis, pues musha [武者], significa “guerrero”, un oficio que cualquier samurái se suponía poder desarrollar. La segunda palabra, shugyō [修行], que significa estudio, es algo más de lo que significa al traducirlo al castellano. El término equivalente a la palabra estudio es benkyō [勉強]. Shugyō implica una profundización muy intensa en la materia en cuestión, hasta casi niveles de aprendizaje y ascetismo espiritual.

Durante el musha shugyō, el samurái toma parte de todas las connotaciones místicas y religiosas propias de un estudio sincero (shugyō) y las combina con ciertas prácticas de otros grupos tales como practicantes de shugendō (incorporación de prácticas relaciona-das con los elementos de la naturaleza) o yamabushi (monjes que peregrinan por las montañas mientras realizan prácticas similares al shugendō) en el sentido de un peregrinaje que muchas veces requería recorrer montañas y valles poco transitados con el fin de llegar a determinados destinos.

Un samurái se solía formar en las escuelas de su han (feudo), tanto en el aspecto cultural como en el marcial. Hablando de la práctica marcial, cada han contaba con varios centros de entrenamiento o dōjō. Cuando un samurái lograba completar el aprendizaje y la transmisión de su escuela, recibía un certificado que atestiguaba este hecho, el «menkyo kaiden». Sin embargo, la recepción de este honor no significaba el fin de un camino, sino el principio de una vía. A partir de este momento la única forma de seguir mejorando en la práctica era partir en un viaje (musha shugyō) por diferentes provincias y dōjō, aprendiendo nuevas técnicas y poniendo en práctica las ya asimiladas. De esta forma un samurái podía comprobar la valía de su escuela y la suya misma, mejorando aquellos puntos débiles, reforzándolos en la experiencia de haber conocido a otros practicantes marciales. En ocasiones, el samurái recibía el menkyō y sólo tras completar su musha shugyō, recibía el sello final que convertía el documento en un menkyō kaiden. En el caso de los estudiantes más notables, o de aquellos que tenían un linaje familiar con el director de la escuela (sōke), podían llegar a recibir el legado de sucesión de la misma, acompañando al documento algún objeto relacionado con el fundador de la escuela como un sable o una tsuba.

Una vez el samurái estaba en posesión de un certificado oficial de transmisión marcial y una carta de recomendación de su maestro, podía solicitar a su señor feudal o daimyō un permiso para viajar por uno o varios feudos de Japón con el fin de completar su formación. Este documento no se otorgaba a la ligera, siendo negado en muchos casos, pues suponía un gran honor y una enorme responsabilidad, ya que ese individuo representaría (para bien o para mal) a su feudo en el resto de Japón. Las fronteras entre los diferentes han estaban muy controladas, y cualquier abandono del feudo propio era considerado un acto de alta traición (dappan roshi), castigado con penas de prisión, confiscación de los bienes, destierro, y en los casos más extremos, la muerte por seppuku (suicidio ritual) (…).

El musha shugyō era a fin de cuentas una especie de estancia de estudios becada. En compensación, una vez terminado su aprendizaje, los samuráis debían volver al feudo para servir como instructores o miembros útiles de la sociedad. En ocasiones, también se exigía que llevasen un diario detallado de las escuelas que visitaban y los logros que iban consiguiendo en su viaje.

El final del musha shugyō y el inicio de una nueva era

Hasta ahora hemos visto como los guerreros realizaban diferentes tipos de peregrinación para afianzar y comprobar sus aptitudes marciales. Repasando brevemente la historia, es fácil caer en la cuenta de que, a medida que trascurrían los años, estos peregrinajes iban perdiendo misticismo y ganando empirismo práctico. Debido a las prohibiciones de duelos con armas afiladas que impuso el bakufu Tokugawa, los musha shugyō estaban dominados por el uso de herramientas de entreno fabricadas en madera, o bien cubiertas en sus partes peligrosas.

A pesar de esto, se seguían produciendo muchas muertes en los enfrentamientos, y en ocasiones, estas muertes daban lugar a un espiral de venganzas sin fin. Es por esto que los daimyō empezaron a conceder cada vez menos licencias de musha shugyō y se prohibieron los dōjō yaburi, reto al dueño de una escuela donde el vencedor se podía quedar con la escuela y los alumnos. Para lograr salvar esta situación, varias escuelas de esgrima jugaron un papel fundamental:

  • La Yagyū Shinkage ryū kenjutsu, desarrolló un tipo de espada recubierta de cuero, de manera que se podían realizar combates minimizando los daños que ocasionaba un sable de madera.
  • La escuela Maniwa Nen, incorporaba en su práctica con sables de madera una serie de protecciones para la cabeza y las manos.
  • La escuela Ono-ha Ittō, también empezó a utilizar unas protecciones para las manos y antebrazos.
  • La escuela Kashima Shin Jikishinkage, incorpora en el siglo XVIII las ideas de las escuelas anteriores, desarrollando las protecciones definitivas para bra-zos (kote) y cabeza (men).
  • Por su parte, la escuela Nakanishi-ha Ittō, creará una protección para el cuerpo (dō).

El arma también evolucionará hacia una espada de cañas de bambú que, combinada con las protecciones, reducían en gran número las heridas en combate. La escuela Hokushin Ittō ryū hyōhō, fundada a principios del siglo XIX, fue una de las principales difusoras de este nuevo tipo de combate, popularizado hoy en día mediante el kendō.

Con todos estos avances se redujeron en mucho las muertes, por lo que, en el siglo XIX, hubo un nuevo auge de los musha shugyō. Los dōjō yaburi se sustituían por taryū jiai o competiciones entre escuelas e individuos. Esto favoreció la fundación de multitud de centros de esgrima, así como la aparición de dōjō independientes que no se ligaban a ninguna escuela de bujutsu tradicional, practicando únicamente el combate con protecciones (…).

Tras el final del periodo Edo (1868) con la abolición de la clase samurái y la prohibición de portar sables (edicto hai tō rei – 1876), muchas escuelas antiguas (koryū) desparecieron, especialmente aquellas más tradicionales y de trabajo basado en armas. Pese a que siguió existiendo el musha shugyō, el taryū jiai e incluso eldōjō yaburi de manera clandestina, especialmente en el caso de las escuelas de jujutsu, estas tradiciones iban camino de la extinción. La prohibición estadounidense de practicar artes marciales tradicionales al finalizar la Segunda Guerra Mundial, llevó a un nuevo decaimiento de estas escuelas. Estudios recientes han demostrado que desde mediados del siglo XX hasta hoy en día, se ha producido una ligera recuperación de este legado. Sin embargo, el tiempo ha hecho que las escuelas se vuelvan cada vez más herméticas y restrictivas, queriendo mantener sus tradiciones intactas a todo coste, por lo que prácticas como el musha shugyō o el taryū shiai no son vistas con buenos ojos actualmente (…).

Entrenamientos «outdoors»

Ante la situación sobrevenida en nuestro planeta, se nos han planteado muchas dudas acerca de cuándo y cómo vamos a empezar con nuestras clases y seminarios. El COVID-19 ha producido un shock sistémico en varios aspectos que nos ha obligado a replantearnos a cada uno de nosotros unos cambios de hábitos para adaptarnos a la nueva situación.

A medida que el final del confinamiento se ve más cerca, la preocupación por la salud y el colapso sanitario da paso a la inquietud por el futuro a corto y medio plazo. ¿Y después del confinamiento qué? ¿Cuánto durarán los efectos y qué impacto tendrá en la economía, en el empleo, en mi situación personal? En el mapa de emociones junto con la genérica palabra preocupación, empiezan a aparecer los términos incertidumbre y también expectación (fruto del deseo de pasar ya a otra etapa y dejar atrás la cuarentena).

Hay una tendencia hacia más preocupación por el cuidado de la salud y para hacer más ejercicio físico, lo que ha demostrado ser eficaz contra el COVID-19: Una única sesión de ejercicio aumenta la liberación de superóxido dismutasa extracelular, una enzima antioxidante que es producida endógenamente por nuestros músculos y que reduce el estrés oxidativo, protegiendo a nuestros tejidos y ayudando a prevenir enfermedades. Precisamente el estrés oxidativo en el tejido pulmonar está implicado en la patogénesis de varias enfermedades pulmonares, entre otras el SDRA, por lo que el Dr. Yan (Unversidad Virginia) argumenta que es razonable pensar que el ejercicio podría ser efectivo para prevenir el SDRA secundario al covid-19.

Por todos estos motivos, y como alternativa al entrenamiento clásico dentro de una instalación deportiva o dojo, hemos decidido iniciar un nuevo proyecto de Karate OUTDOORS.

RANAI DOJO OUTDOORS o entrenamientos al aire libre, son entrenamientos en los que se combinan sistemas deportivos del Karate y ejercicios dirigidos:

  • Entrenamiento de Karate: un entrenamiento que se centra en ejercicios específicos de este arte marcial realizados en la calle/parque y que se trabaja la fuerza, la agilidad y la flexibilidad usan herramientas del Karate como son: Kihon (ejercicios básicos en solitario), Kata (formas), Kumite (técnicas de combate) y Autodefensa (Defensa Personal).
  • Entrenamiento funcional: un entrenamiento con movimientos que activan diferentes grupos de músculos y que consiste en una rutina de ejercicios útiles para cualquier persona.

Aunque pienses que pueda ser ridículo hacer ejercicio al aire libre, la verdad es que no estarás solo, porque decenas de deportistas pensarán en la misma opción para ejercitarse y además, este tipo de entrenamientos tiene numerosas ventajas:

  • Rompe con la rutina.
  • Mejora el estado de ánimo. Menos estrés.
  • Gran variedad de entrenamientos que se pueden hacer outdoors.
  • Mayor acercamiento a la naturaleza.
  • Aire fresco, luz solar, espacio, seguridad ante COVID-19.

Puedes participar de nuestras clases de Karate al aire libre en Barcelona aquí. Estos entrenamientos se realizarán en el Parc del Nen de la Rutlla (Guinardó) los martes y jueves de 20:30 a 21:30.

Si estás interesado en nuestras nuevas clases de Karate al aire libre, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Te esperamos.

Artículo: Talleres defensa personal

En conmemoración del Día de la Mujer, RANAI DOJO ha podido colaborar en algunos talleres de defensa personal femenina en colaboración con Associació de dones Ca l’Aurelia y diversos centros deportivos de Barcelona.

El viernes 6 de marzo de 2020 nos trasladamos a Fit Balmes Femení.

También en Esportiu Rocafort el sábado 7 de marzo 2020 de 10:00 a 12:00.

Dídac propuso diferentes ejercicios y herramientas de autodefensa para las participantes que salieron muy motivadas después de los talleres.

Artículo: Curso de SMR Jojutsu en Barcelona 2020

El fin de semana del 15 y 16 de febrero de 2020 tuvo lugar en Barcelona, como cada año acostumbra a organizar el RANAI Dojo, el curso anual de Shinto Muso Ryu Jojutsu impartido por Vicente Borondo, Menkyo Kaiden de nuestra disciplina.

A este curso asistimos con ilusión, compañeros practicantes de Shinto Muso Ryu Jojutsu provenientes de los dojos MUSHIN de Valencia, TAIITSUKAN de Madrid, compañeros de Guadarrama y Catalunya y, por supuesto, los organizadores de RANAI dojo de Barcelona.

El sábado a las diez de la mañana con una temperatura agradable, dio comienzo la primera de las tres jornadas del curso que finalizaría el domingo al mediodía. Allí estábamos presentes con nuestra indumentaria de color índigo compuesta por el keikogi y la hakama y el que casi es un apéndice de nuestro cuerpo en Jojutsu, el Jo. La jornada comenzó con ligero calentamiento para desentumecer los cuerpos y proseguir con el trabajo de los kihon Honte uchi, Gyakute uchi con una y dos manos, hiki otoshi también con una y dos manos y una variante de kaeshi tsuki que permite variar el avance hacia adelante o hacia atrás según requiera la ocasión.

Sensei Vicente nos hizo poner la atención en la continuidad y fluidez que deben tener las técnicas, al tiempo que vamos progresando en la Vía (DO) e ir dejando de lado las pausas técnicas con las que nos desenvolvemos cuando somos practicantes noveles y por costumbre las incorporamos en la práctica como si la técnica fuera de esa manera. Al igual que aprendemos a leer juntado las letras para formar silabas y después palabras, cuando adquirimos soltura, no leemos las palabras haciendo pausas según las silabas que tienen las mismas. De la misma manera, destacó que la fluidez y la continuidad de movimiento deben de ir acompañadas de una gestión eficiente de la respiración.

Tras la práctica inicial, asistimos a un embu de las series Omote y Chudan realizadas por sensei Vicente y Dídac. En ellas pudimos ver los puntos que trabajamos en las técnicas básicas mencionadas anteriormente: fluidez y continuidad de los movimientos en las diferentes katas y el componente no visible, la gestión de la respiración en el desarrollo de las katas. La serie Chudan es más continua, fluida y con un punto de velocidad superior respecto a Omote.

Tras los embu, comenzó la práctica de las katas por parejas entre kohais y sempais, según el nivel de cada uno de los participantes bajo la supervisión de Sensei Vicente. Tras aliviar cierto vacío estomacal degustando unas viandas que nos hicieron reparar fuerzas, continuamos con la jornada vespertina del primer día del curso con la práctica de los kihon en tandoku Gyakute tsuki, Kuri tsuke, kuri hanashi, tai atari, maki otoshi y tsuki hazushi uchi. Al igual que durante la mañana, debíamos poner atención en los aspectos citados anteriormente durante la práctica y por ello realizábamos las técnicas con cierta lentitud pero con fluidez dotando a las técnicas de una continuidad de movimientos que se trasladarán posteriormente en la consecución de las katas.

Posteriormente Sensei Vicente junto a Dídac nos mostraron las series Ran Ai, Samidare y Gohon no midare. En ellas se puede ver como la velocidad de consecución aumenta, la cercanía entre uchidachi y shidachi es mayor y requiere una concentración superior para su
consecución. Se observa como a medida que se progresa en nuestra disciplina, ésta muestra cada vez de manera más evidente su carácter de “jutsu”.Del mismo modo, nuestras aptitudes se van perfeccionando, tanto externa como internamente, en el desarrollo de las katas de jojutsu y por añadidura en la kata de la vida, casi sin ser conscientes de como dicho proceso se va produciendo en nuestro interior, se produce la vía también conocida como “DO”.

Tras el embu, nos dispusimos a practicar las katas según nuestro nivel, enfatizando los aspectos que Sensei Vicente con su supervisión nos iba corrigiendo a cada uno de los asistentes. Finalizada la jornada, tras un día de intenso keiko, nos dispusimos a ir a cenar a un restaurante Sirio. En él compartimos charlas, risas y pudimos compartir experiencias entre los asistentes.

La segunda y última jornada del curso comenzó con los uchikomis de rigor. Esto nos sirvió para desperezarnos a nivel físico y mental y así ponernos manos a la obra de la práctica de los kihon Tai hazushi uchi y Do barai uchi. Nuevamente Sensei Vicente, tal y como nos propuso en la jornada sabatina, nos indicó realizarlos de manera consciente y fluida.

Una vez finalizada la práctica de kihon, pudimos ver un embu de Kasumi Shinto Ryu Kenjutsu. Dentro de nuestro currículo, en Shinto Muso Ryu Jojutsu, realizamos la práctica de otras armas como el Ken, el Tanjo, la Kusarigama y el Jutte.

Posteriormente al embu de kenjutsu, nos dispusimos a practicar según nuestro nivel las katas de las diferentes armas mencionadas anteriormente. Durante la práctica algunos tuvieron la oportunidad de ser instruidos por parte de Sensei Vicente en Katas nuevas según el arma que estuvieran practicando. Como suele ser habitual, los cursos nos dejan mucho material para mejorar la práctica en nuestros dojos.

Por último me dispongo a dar las gracias a los asistentes y en especial a Sensei Vicente Borondo, Menkyo Kaiden de Shinto Musho Ryu Jojutsu, transmisor directo de la línea de Nishioka Sensei, por la práctica y sabias directrices que nos ha brindado durante este curso.

Por Felix Echeandia

Introducción al Karate

Atractivo para hombres, mujeres y niños, el karate proporciona un medio seguro y saludable para aprender a protegerse. Se muestra que mejora el estado físico, la flexibilidad, la agilidad, la confianza y la autoconciencia. El karate es una combinación de técnicas de patadas, puñetazos, golpes y bloqueos. El Karate es universalmente reconocido como una de las artes marciales más completas y es ideal para combatir el estrés de la vida moderna.

Originario de Okinawa, el Karate se ha desarrollado durante más de 400 años para ser reconocido como una de las mejores formas de defensa personal del mundo. Practicado con las manos desnudas, sin armas (kara=mano te=vacía), las distintas partes del cuerpo se utilizan para parar, bloquear, golpear, agarrar, proyectar, etc.. 

El Karate Tradicional no es un deporte, sino un Arte Marcial. En sus aspectos físicos, se basa en un eficaz sistema de defensa personal, en una preparación física integral y en la obtención del mejor estado de salud posible.

RANAI DOJO es la asociación de Artes Marciales en Barcelona que ofrece lo mejor del karate japonés tradicional a través de métodos de entrenamiento modernos y un enfoque de aprendizaje de mente abierta.

HISTORIA DEL KARATE

A finales del siglo XIX, las Islas Ryūkyū se convirtieron en la Prefectura de Okinawa. Ankō Itosu desarrolló una síntesis de los tres estilos de Karate que se introdujo como parte del programa de educación física en los colegios. Por ello, Itosu es considerado como «el Abuelo del Karate Moderno».

Muchos de sus alumnos se convirtieron a su vez en maestros y ayudaron a introducir el Karate en las islas principales de Japón. Los más destacados fueron Kenwa Mabuni, Chōjun Miyagi, Motobu Chōki, Kanken Tōyama y Kanbun Uechi. Uno de los más conocidos, sino el más reconocido de todos, fue Gichin Funakoshi (1868-1957) considerado «Padre del Karate Moderno».

Funakoshi se desplazó a Tokio para hacer una demostración de su arte marcial, invitado por Jigorō Kanō, fundador del Judo. Ésta tuvo mucha aceptación. Funakoshi tenía previsto volver a Okinawa después de dicha exhibición, pero se quedó en Japón por las múltiples peticiones que tuvo para enseñar Karate.

El Maestro Gichin Funakoshi se considera el padre del Karate moderno y es ciertamente el padre del Karate japonés, pero el nacimiento de su hijo Yoshitaka Funakoshi (1906-1945) fue fundamental en la historia del Shotokan ya que éste incorporó las patadas altas, el predominio de las posiciones bajas, el combate de aprendizaje o kihon kumite (5, 3, 1 paso) y el kumite.

En 1935 se decidió que se necesitaba un Dojo central (Hombu Dojo) por lo que se creó un comité nacional de practicantes de karate para construir el mayor dojo de karate del mundo. Con 69 años de edad, el maestro Funakoshi inaguró el dojo en Tokio el 29 de enero de 1936. En la entrada del dojo había un letrero que decía Shotokan (la casa de Shoto). Sus alumnos decidieron colocar ese letrero porque Shoto (viento entre los pinos) era el seudónimo que utilizaba el Maestro cuando era joven para firmar sus poemas.

ESTILO SHOTOKAN

En términos generales, el estilo Shotokan se caracteriza por: golpes rectilíneos penetrantes, y bloqueos angulares, en mantener posiciones bajas durante gran parte de su ejecución, y por movimientos preparatorios largos (más no lentos) en sus acciones, destinados a potenciar los ataques y las defensas.​ Asimismo, se enfatizan los movimientos de cadera y la larga distancia, incluyendo las patadas altas, a diferencia de los estilos clásicos del karate de Okinawa.

Se considera al Shotokan como el primer estilo de karate japonés, además de ser considerado como una de las primeras escuelas de karate más reconocidas a nivel internacional. El Shotokan permanece hoy día como el estilo de Karate más practicado del mundo.

DOJO KUN

El Dojo Kun son una serie de preceptos escritos por Funakoshi Sensei que se encuentran colgados en los Dojos de Karate-Do Shotokan Tradicional.


Dojo Kun en japonés
¡Hitotsu! 
Jinkaku kansei ni tsutomuru koto. 
Perfeccionar el carácter.

¡Hitotsu! 
Makoto no michi o mamoru koto. 
Ser leal y sincero.

¡Hitotsu! 
Doryoku no seichin o yashinau koto. 
Tratar de superarse.

¡Hitotsu! 
Reigi o omonzuru koto. 
Respetar a los demás.

¡Hitotsu! 
Kekki no yu o imashimuru koto. 
Cultival el autocontrol.

OSS

¿QUIÉN PUEDE PRACTICARLO?

El Karate-Do puede ser practicado por todo el mundo y a cualquier edad, no habiendo discriminación alguna por edad, sexo, religión, estatus social o condición política.

<<Una de las particularidades más destacables del Karate es que todos pueden practicarlo, jóvenes y viejos, fuertes y débiles, hombres y mujeres>>
FUNAKOSHI, Gichin. Karate-Do, my way of life. Autobiografía

¿BENEFICIOS DE SU PRÁCTICA?

Físicos : fuerza, velocidad, resistencia, capacidad cardiovascular, etc.

Cognitivos: bilateralidad, memoria, concentración, coordinación, etc.

Psíquicos: autoestima, seguridad en uno mismo, autocontrol, anti-estrés, etc.

El Karate favorece el desarrollo del ser humano de forma integral y proporciona herramientas para la vida cotidiana, mejorando nuestra calidad de vida y la relación con los demás

¿QUÉ NECESITO PARA EMPEZAR?

Simplemente con un chándal o con ropa para practicar deporte es suficiente para empezar las clases de Karate.  Posteriormente, ud. vestirá un karate-gi, un vestido tradicional ancho, compuesto por un pantalón y una chaqueta de algodón blanco y un cinturón o obi anudado en la cintura.

EL KARATE Y LA DEFENSA ANTE UNA AGRESIÓN

La defensa personal es cualquier conjunto de técnicas destinadas a repeler o detener una acción ofensiva llevada a cabo por una persona. La defensa personal se basa en los fundamentos de las artes marciales, es por eso que técnicas básicas de Karate son las más eficaces ante un ataque fortuito en la calle.

El Karate-Do está diseñado, desde sus orígenes, a la defensa del individuo frente a la agresión, con el uso del propio cuerpo y de las armas naturales que dispone (palmas de las manos, codos, rodillas, etc.). Es imprescindible distinguir entre la formalidad que nos exige un entrenamiento en un Dojo con nuestros compañeros, y la aplicación real en la calle de las mismas técnicas.

Mujeres y hombres, practicando Karate Tradicional de forma seria y científica, estarán aprendiendo las técnicas de defensa personal que les podrán ser útiles en alguna situación embarazosa, cada día más habitual en nuestra sociedad.

Artículo: I Trobada d’Arts Marcials Adaptades 2019

Este sábado 1 de junio de 2019 hemos podido participar como ukes, en la Primera Trobada d’Arts Marcials Adaptades de l’Escala. Una experiencia fantástica de la que hemos podido aprender mucho y compartir tatami con profesionales y alumnos de diferentes artes marciales. Un evento inclusivo y festivo excelentemente organizado por Yamaha Arashi Dojo.

Canal 10 EmpordàLa primera trobada estatal d’arts marcials adaptades ha estat tot un èxit.