Entrevista a Vicente Borondo

En esta nueva entrevista recuperada de la revita EL BUDOKA 2.0, tendremos la suerte de conocer un poco más a nuestro maestro de Shinto Muso Ryu Jojutsu.

EL BUDOKA: Entrevista a Vicente Borondo. Nº 15 (May-Jun 13)

La excelencia fruto del trabajo bien hecho.

Vicente Borondo (Madrid, 1968), Menkio Kaiden SMR Jo-do, 6º Dan Aikido aikikai del Hombu Dojo de Tokio, Shidoin por la Aikikai Foundation, 1er Dan Judo por la F.E.J.Y.D.A, 1er Dan Jiu Jitsu por la F.E.J.Y.D.A y experto en Defensa Personal (Nivel superior) por la F.E.J.Y.D.A, lleva toda una vida dedicada al estudio de las artes marciales. Después de viajar por medio mundo, estuvo nueve años viviendo y entrenando en Japón donde conoció y se inició en la práctica del Shinto Muso Ryu Jo-do (más información sobre SMR Jo-do en www.jodojo.es). A su vuelta a España decidió transmitir sus conocimientos marciales abriendo un dojo en Madrid (www.taiitsukan.es).

Cercano, entusiasta, derrocha pasión por lo que hace y sabe transmitir de forma clara y distendida. Si tenéis ocasión de asistir a uno de sus cursos, no perdáis la oportunidad. No os arrepentiréis. Doy fe de ello.

¿Cómo se inició en la práctica de las artes marciales?
Al igual que muchos, comencé con el judo. Tenía entonces 12 años y la oferta que había era bastante limitada, era difícil encontrar algo que no fuese karate o judo.

¿Qué le llevó a viajar y entrenar por medio mundo?
La curiosidad y las ganas de conocer. Me emancipé a los 19 años y tras unos años viviendo fuera de Madrid hice un viaje al Perú en plan mochilero. La experiencia me gustó tanto que decidí que quería ver más del mundo y vivir aventuras. Pensé que lo primero que tenía que hacer era perfeccionar mi inglés así que fui a Inglaterra donde residí cerca de año y medio. Luego había que conseguir dinero para el proyecto pero la situación laboral en España era bastante difícil por lo que acabé yéndome a Holanda a trabajar. Allí residí dos años donde logré ahorrar algo de dinero para mi viaje.

¿Cómo terminó en Japón?
Mi viaje comenzó en Estambul (Turquía) e inicialmente no incluía a Japón como destino. En realidad no tenía muy claro cuál iba a ser mi destino final. Fue casi un año y medio después, ya viajando por Pakistán, que empecé a conocer varios japoneses viajeros como yo, con los que viví una serie de entrañables experiencias y a gente que había estado residiendo en Japón, a través de los cuales recibí información respecto a buscarse la vida allí, etc. Como lo de conocer Japón siempre me había atraído debido al budo, decidí ir a echar un vistazo…

¿Cómo fue su vida allí?
La verdad es que ha sido uno de los mejores periodos de mi vida. Por supuesto que hubo altibajos, especialmente en el aspecto económico pues toda mi vida allí giraba entorno a los entrenamientos, así que cuando mi maestro cambiaba de horario o comenzaba entrenamientos en sitios nuevos yo dejaba mi trabajo para poder seguirle. Hubo periodos en los que dedicaba más horas a entrenar que a trabajar. Pero me compensaba. De hecho mi primera intención fue la de estar tan solo uno o dos años, que se alargaron hasta nueve. En éstos realicé todo tipo de trabajos que afortunadamente siempre disfruté, encontré momentos para viajar por el país, obtuve, en mi opinión, una sólida formación en las disciplinas que practico y además conocí a mi media naranja.

Estuvo 9 años en Japón practicando en el Hombu Dojo de Aikikai. ¿Qué destacaría de su experiencia de entrenar en la cuna del Aikido?
En general la intensidad del entrenamiento y por supuesto el nivel técnico. No conozco otro lugar en el mundo con tal concentración de shihanes impartiendo clases y en cuyos keiko haya a su vez tanta cantidad de practicantes de grado tan alto (muchos de ellos maestros a su vez). ¡Y esto a diario!

¿Cómo conoció el Shinto Muso Ryu Jo-Do? ¿Y a Nishioka Tsuneo Sensei?
La verdad es que fue de casualidad. Al poco de entrar en el Hombu dojo comprendí que casi todas las técnicas que aprendíamos estaban basadas en la katana japonesa, pero no se enseñaba el uso de ésta ahí. Pasé una temporada visitando distintos dojos y maestros que enseñaban armas pero por una razón u otra no me decidía.

A través de un compañero del Hombu conocí a una persona que además de aikido practicaba SMR Jo y nos convenció para probar. Me pareció interesante y como esta persona también venía a diario al Hombu, un par de compañeros y yo empezamos a entrenar con él casi todos los días después de la clase de aikido. Resultó que a su vez esta persona entrenaba bajo la dirección de Nishioka sensei y pasados unos meses nos llevó a conocerle al dojo donde impartía clases. Me impresionó tanto que decidí seguir sus enseñanzas desde ese momento.

¿Qué es lo que ha aprendido de usted mismo desde su experiencia de entrenar en Japón?
Quizá acerca de mi propia capacidad de adaptación y de sacrificio. La importancia del grupo sobre el individuo. Es lo de un proverbio anónimo africano que dice: “Si quieres ir rápido viaja solo, pero si quieres llegar lejos viaja en grupo”.

Después de 9 años viviendo en Japón, ¿qué le motivó a volver a España?
Creo que siempre tuve claro que no me jubilaría en Japón y como lo que aspiraba a hacer era dedicarme a la enseñanza del budo, en su momento decidí que mejor volver antes de hacerme demasiado viejo para empezar de cero, formar una familia y todo eso.

¿Volvió con la intención de transmitir las enseñanzas que había recibido en el país nipón? ¿Fue esa la motivación de abrir su propio dojo?
En realidad, como acabo de apuntar, esa era mi intención desde el principio y dirigir mi propio dojo era uno de mis sueños.

¿Qué diferencias destacaría de los entrenos/dojos de Japón con los de aquí?
Aparte de la intensidad y calidad del nivel técnico que he apuntado antes, la actitud, el nivel de compromiso y la mentalidad: Aquí no es inusual que un estudiante potencial pregunte cuánto tiempo tardará en sacarse el cinto negro, como si esa fuese la meta. En Japón por el contrario se considera que el shodan (cinto negro 1er dan) es el comienzo. También está, por supuesto, la forma en que se enseña, que es la tradicional según la cultura nipona. Las explicaciones brillan por su ausencia. En occidente pensamos que para aprender algo primero tenemos que entenderlo mediante un proceso intelectual, o sea que hay que conocer primero la teoría. En oriente por el contrario es el cuerpo el que tiene que aprenderlo y cualquier paso por el intelecto sólo hace que ralentizar, como poco, esa enseñanza.

Allí el budo no se lo toman como un simple hobby, es una parte importante de sus vidas, al igual que el grupo. En occidente somos mucho mas individualistas y eso se acaba notando en la atmósfera de la clase. No pensamos aquello de que “Una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones”.

¿Sigue vinculado a Japón? ¿De qué manera?
Mis maestros están allí, mis compañeros de entrenamiento también. Mi mujer es japonesa y sigo yendo a Japón todos los años donde paso dos o tres semanas entrenando. Por otro lado desde el dojo traemos todos los años a importantes maestros japoneses como Yasuno M. shihan, 8º dan de aikido (mi propio maestro), Sekiguchi Komei, soke de una de las líneas de Muso Jikiden Eishin Ryu etc. También colaboramos regularmente en distintos eventos relacionados con la cultura japonesa… (artículo entero en la revista)

Por Helena Muzás (helena.muzas@gmail.com)

Máster de Estudios de Asia Oriental

Entrevista a Scott Langley

Queremos acercaros a nuestros referentes marciales par que podáis conocer un poco más de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Qué mejor para conocer a estas figuras (a parte de participar en los cursos que RANAI DOJO organiza 😉 ) que a través de sus propias palabras en las diferentes entrevistas que hemos podido realizar a lo largo de los años y que han aparecido en la revista EL BUDOKA 2.0, una estupenda publicación gratuita bimestral sobre artes marciales.

EL BUDOKA: Entrevista a Scott Langley Nº 27 (May-Jun 15)

Recientemente la World Traditional Karate Organization de España (actualmente HDKI SPAIN) organizó en el dojo Mutokukan de Barcelona un curso de karate Shotokan tradicional impartido por el sensei Scott Langley.

Langley sensei, 6º Dan, es el Director Técnico de la WTKO GB & Ireland y se ha formado, y sigue haciéndolo, a caballo entre Japón, el Reino Unido e Irlanda.

—¿A qué edad se es demasiado mayor para empezar a practicar karate? ¿A qué edad se es demasiado joven?

Creo que para empezar a hacer karate debes ser capaz de concentrarte durante periodos cortos de tiempo. En mi dojo los aceptamos cuando empiezan la primaria. Sin embargo, nuestra forma de enseñar está muy condicionada por el hecho de que sean niños. A esa edad sólo pueden concentrarse unos minutos antes de desconectar. De modo que cambiamos mucho las actividades, hacemos juegos y pequeñas competiciones de técnicas, asegurándonos de ponernos a su nivel… Muchos niños han pasado por mi programa y ahora están en la universidad, y les va muy bien.

Respecto a cuándo se es demasiado mayor, creo que la edad no debería ser un impedimento para empezar a hacer karate —Karate Shogai—, karate desde que naces hasta que mueres. Cualquier persona puede empezar, sólo hace falta encontrar tu nivel y tu ritmo.

—¿Cómo describiría el karate y qué significa para usted?

Según una historia que se contaba cuando estaba haciendo el curso de instructor, uno de los alumnos, al no tener tiempo para desarrollar la pregunta “¿Qué es el karate?” para las pruebas escritas mensuales, respondió que “el karate consistía en dar puñetazos y patadas”. Evidentemente, tenía razón, no se puede decir que la respuesta sea incorrecta. Sin embargo, como ocurre al pelar una cebolla, las capas de verdad se superponen, y cada una de ellas es incontestablemente cierta.

Para mí, en este momento, el karate es un lenguaje físico. Es una forma de conceptualizar el modo en que utilizo mi cuerpo. Gracias a esta concepción, puedo comprender aquello que va más allá de lo físico, mi propio “ser”. Para mí, consiste en encontrar mi propio camino en el mundo.

—Si pudiera compartir alguna experiencia con los grandes senseis de Shotokan, ¿cuál sería?

Mi primer instructor era un caballero llamado Howard Milson. Cuando yo empecé en 1985, él ya era quinto Dan, un nivel muy alto para aquel tiempo. También había estado en Japón, donde entrenó durante 6 semanas en el tristemente célebre Takushoku University Karate Club en 1972, antes de que yo naciera. Era un atleta y karateka impresionante, además de ser una persona muy divertida y encantadora. Era mi héroe (¡todavía lo es!). Un día decidió hacer un poco de jiyu kumite. Nos hizo sentar a todos e invitó a levantarse y combatir al que tenía el nivel más bajo. Atacó, esquivó, se abalanzó y derrotó con elegancia y facilidad al primer contrincante. Después continuó con el resto de alumnos. Era un dojo grande y aquella noche había unas 30 personas entrenando. Cuando llegó a los de nivel más alto (yo estaba más o menos por la mitad), llevaba unos 30 minutos combatiendo sin descanso. No perdió ni un solo punto, no hizo daño a nadie, siempre usando técnicas impecables, dejando a su oponente desarmado y confuso por lo que acababa de ocurrir. Fue asombroso y para mí, Howard Milson es uno de los héroes y pioneros anónimos del Karate Shotokan en Reino Unido.

—¿Qué es lo más difícil que ha hecho como karateka?

Durante mi etapa en el curso de instructores hubo momentos en que supe que había hecho enfadar al sempai en el dojo. Sabía que iba a recibir una paliza durante o después del entrenamiento… Ir al dojo esos días sigue siendo una de las cosas más difíciles que he hecho nunca.

—¿Quién es o ha sido su mayor influencia? ¿Por qué?

Ha habido diversas personas:

Sadashige Kato Sensei. Entrené con él durante muchos años y siempre me maravilló lo innovador que podía ser con las técnicas e ideas más sencillas. Era un genio del karate.

Tetsuhiko Asai Sensei. Tuve el placer de entrenar de forma regular durante casi dos décadas con Asai Sensei y siempre tuve la sensación de que quería explorar los límites del karate. Me enseñó que podemos ir más allá de la técnica básica, más allá de lo que se entiende normalmente como Shotokan, pero al mismo tiempo me enseñó los principios fundamentales del Karate Shotokan.

Masao Kagawa Sensei. Fue mi sensei durante mi estancia en Japón y durante muchos años más. Su dominio del aspecto físico del karate es el mejor del mundo y me enseñó que el único modo de conseguirlo es entrenar mucho toda tu vida.

Steve Ubl Sensei. Steve Sensei revolucionó el modo en que veía el karate. Ha alcanzado un nivel que pocos pueden comprender, no digamos ya alcanzar. Él es mi faro en mi viaje de comprensión del budo.

—¿Por qué fuiste a Japón?

¡Era mi destino! No quiero ponerme muy filosófico, pero no creo que pudiera haberlo hecho de otro modo. Mi destino era ir a Japón desde que oí hablar del curso de instructores cuando tenía 14 años. No se lo dije a nadie pero supe que eso es lo que iba a hacer.

—¿Cómo era Asai personalmente?

Es una pregunta difícil. Para mí era mi sensei. Siempre fue afable y amable, pero tenía un lado oscuro. Por ejemplo, cuando hice el examen de ingreso en el curso de instructores, casi parecía aburrido cuando hacíamos kata, pero en cuanto empezábamos a combatir, se activaba. Lo conocí en sus últimos años, pero supongo que de joven era más intenso.

—¿Cuáles son las principales diferencias entre practicar karate en Europa y en Japón?

Creo que los occidentales son más analíticos. Por lo tanto, las clases son mucho más temáticas y construidas en occidente. En Japón, las clases normalmente siguen un patrón establecido: kihon, kumite y después kata. Se discuten y analizan pocas cosas y los alumnos nunca hacen preguntas… Sin embargo, no es que el sensei occidental elija enseñar de otro modo, sino que es una consecuencia del modo en que funcionan los cerebros occidentales y orientales. Los occidentales conceptualizan el mundo de otra manera y el modo en que enseñamos karate es un reflejo de eso; aunque creo que los resultados son los mismos

Por Helena Muzás (helena.muzas@gmail.com)

Máster de Estudios de Asia Oriental