Aprendizaje en las Artes Marciales

Durante la realización de la programación de las sesiones por parte del sensei (maestro, profesor, sifu, entrenador, etc.) se abordan los diferentes objetivos a alcanzar en función de la necesidad del alumno, de exámenes, de competiciones, etc. así como la definición de los métodos educativos para llevar a cabo dichos objetivos programados. Estos diseños elegidos se basan en los conocimientos del autor como licenciado en psicología y en su trabajo como educador social, así como en los años de experiencia en el Budo japonés.

ENFOQUES EDUCATIVOS

Se usa el modelo clásico conductista en el que el proceso de aprendizaje del alumno es el resultado de una suma de hábitos que son consecuencia de la imitación y la repetición de una serie de técnicas concretas. Este modelo es el clásico de las artes marciales japonesas basado en “imitación-repetición”.

Por otro lado, se trabaja en el denominado aprendizaje cooperativo, el cual, hace que el individuo llegue a trabajar en grupo de acuerdo a sus posibilidades y además, consigue que el individuo se integre en el trabajo realizando las tareas más positivas para el desarrollo del propio grupo (los alumnos trabajan juntos para lograr una meta común, participan y se hacen responsables de sus contribuciones, y el logro de la meta es mutuo, como por ejemplo los katas por equipos, las exhibiciones, la preparación de exámenes sin el sensei, etc.).

Otro abordaje está basado en la teoría del andamiaje, que se basa en la visión constructivista de Vygotsky con su concepto de zona de desarrollo próximo (ZDP) que trata de la distancia de lo que el alumno puede resolver por sí solo, y lo que podría realizar con ayuda o guía de una persona más capacitada, de esta manera se encontraría su nivel de desarrollo potencial. La información que presenta el maestro al alumno debe estar preparada para saber qué presentar y cuándo presentarla (programación) de manera que se pueda entender y mantenga un orden lógico de dificultad. Como en toda arte marcial, el aprendizaje implica una individualización que reconozca las capacidades de cada estudiante para desarrollar la tarea que se quiera presentar. La función final del sensei es la de apoyar al alumno y proporcionarle progresivamente la libertad cuando vaya adquiriendo el conocimiento (Shu-Ha-Ri).

Trabajos físico-técnicos (ejecución correcta, conocimiento de los movimientos, uso del cuerpo, bunkai, fortalecimiento físico, etc.) se realizan con una metodología Global – Analítica – Global. Incidiendo inicialmente en los aspectos generales de la ejecución, forma, conceptos básicos, etc., pasando por una fase más analítica de contenido y forma, para finalmente, volver a una visión global con todos los aspectos potencialmente integrados. Durante todo el programa, se realiza la repetición de técnicas trabajadas anteriormente, añadiendo paulatinamente elementos nuevos y aumentando la dificultad.

ENFOQUE PSICOLÓGICO

En la parte psicológica, se hace observación directa de las reacciones del alumnado en las sesiones de entrenamiento y fuera de ellas. Se procura realizar ejercicios de relajación y ejercicios de estrés para mejorar las capacidades del alumno en situaciones diversas. Se realizan feedbacks durante y al finalizar las sesiones, y se realizan entrevistas personalizadas con los alumnos. La intención de estas acciones es proveer a los alumnos de habilidades mentales para optimizar su rendimiento y aprendizaje, así como ayudar a entender la manera en que la mente influye en su rendimiento y definir estrategias para lograr los objetivos mutuamente propuestos.

El objetivo final es integrar todos los aspectos trabajados y formar a los alumnos de artes marciales en un sentido más global que específico. El trabajo técnico, físico y psicológico está dividido por graduaciones y capacidades, aunque tienen un objetivo común. La enseñanza individualizada tiene como objetivo prioritario no llegar a conseguir un máximo nivel de homogeneidad, sino buscar el nivel máximo de progreso personal de alumno de cada grupo y el máximo nivel de grupo.

LA PROGRESIÓN DEL ALUMNO

La metodología más usada es la progresión individual mediante la asignación de tareas, ya sean individuales o grupales, ya que es un modelo que se adapta muy bien a los grupos y permite que los budokas trabajen más de forma autónoma, aunque el sensei está controlando la actividad en todo momento. Durante toda la sesión se exponen los conceptos relacionados con la práctica y se demuestran. En todo momento el sensei está a cargo de la transmisión correcta de la información y como ejemplo con la reproducción de un modelo de movimiento ideal. El éxito en la realización de este tipo de tareas consiste en el grado de exactitud con que coincidan modelo y ejecución real; durante la parte final y vuelta a la calma se realizará el feedback para fijar conceptos, aclarar dudas o preparar las posteriores sesiones y objetivos.  

Los criterios de progresión se representan en un cinturón como símbolo de lo que se ha alcanzado en el entrenamiento (técnicas básicas, posición, equilibrio, coordinación, velocidad, fuerza, precisión, efectividad, etc.).

Nuestra metodología se basa en “Sin constancia no hay progreso”. La progresión en el grado, debe suponer un camino hacia el dominio del cuerpo y de la mente. El alumno no solo debe aprender las técnicas y estrategias propuestas en el arte, sino impregnarse de la filosofía y las maneras propias del arte marcial y de la cultura de la que proviene (Budo japonés). A través del pase de grados, no solo se debe mejorar la técnica, sino perfeccionar el carácter y la personalidad del practicante a través de la disciplina y la constancia.

Tanto el instructor como el alumno recibirán la formación directa de expertos nacionales o internacionales en cursos y seminarios, permitiendo a cada nivel, la progresión y el acercamiento a la cultura japonesa a la que debemos el arte marcial que practicamos. La enseñanza continuada y la constancia en los entrenamientos debe proporcionar un progreso físico y psíquico a medio y largo plazo, que sea constatable por el alumno (y el maestro) de forma objetiva y subjetiva, y que le motive para seguir avanzando en su progreso marcial.

Por Dídac Arcas (codirector RANAI DOJO)

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