Historia del tatuaje japonés

¿Sabías que los tatuajes ya eran utilizados por pueblos muy antiguos? La gente creía que estos dibujos en la piel los protegerían de los espíritus malignos y otros peligros. Se aplicaban con agujas de hueso y tinturas obtenidas de plantas o tierras coloridas. Era seguramente un procedimiento doloroso, pero llevar un tatuaje era considerado una señal de valentía. Se sabe que se utilizaban tatuajes ya en la prehistoria porque se encontraron momias que conservaban la piel tatuada, como la de un hombre hallado congelado en los Alpes, que vivió hace más de 5,000 años: llevaba grabados 57 tatuajes en su espalda.

LOS ALBORES DEL TATUAJE EN JAPÓN

A juzgar por las estatuillas de barro dogū del período Jōmon (entre el 14.000-400 a.C. aproximadamente) y haniwa (figuras características del período Kofun, desde mediados del siglo III a mediados del siglo VII) que se han encontrado, en Japón la costumbre de tatuarse el cuerpo existía ya en los albores de la historia.

En el período Yayoi (300 a. C.-300 d. C.) los diseños de tatuajes fueron observados y comentados por visitantes procedentes de China, siendo utilizado en algunas partes de Japón para denotar el rango social

Los ainus, indígenas de Japón, son conocidos por haber utilizado tatuajes por motivos decorativos y sociales.

Durante el período Kofun (250-538 d. C.), los tatuajes comenzaron a tener una connotación negativa. En lugar se ser utilizados con fines rituales o relacionados con el estatus social, los tatuajes pasaron a realizarse en criminales como castigo por sus delitos. A los delincuentes se les castigaba más a menudo marcándolos con un círculo tatuado en sus brazos. También se empleaban los tatuajes para determinar las clases sociales (Hinin 非人, Burakumin 部落民).

LA EDAD DE ORO

Durante el período Edo (1600 – 1868 d.c) el sistema de tatuar a criminales evolucionó, y el tipo de tatuaje indicaba el crimen que la persona había cometido (este tipo de castigo estaba reservado para criminales violentos) de forma que su marca en la sociedad sería permanente. Por supuesto, las consecuencias de estas marcas eran de rechazo social. Las familias evitaban tener cerca a gente tatuada, y también eran expulsados de festividades y actividades recreativas. Estos tatuajes eran denominados Bokkei.

En el período Edo, también se dejó de ver el tatuaje no sólo reservado para los delitos graves, sino que se extendió a delitos menos graves. Esto también sirvió para excluir a los delincuentes menores de la sociedad, y empujarlos a los brazos de los grupos criminales que los tatuaban como símbolo de pertenencia. La popularidad en el último período de esta época de varios cuentos y relatos sobre héroes criminales, también aumentó el sentimiento de autoconciencia y del valor de los elementos criminales.

Fue en la época Edo cuando el tatuaje evolucionó hacia sectores de la sociedad que no tenían relación con el crimen, como las cortesanas. La razón de este cambio fue la publicación de unas xilografías de la novela Suikoden, considerada una de las grandes historias clásicas del país. Estos dibujos mostraban escenas de héroes con cuerpos decorados con dragones, flores, tigres e imágenes religiosas. Enseguida la moda del tatuaje inspirado por esta novela se propagó y los artistas de las xilografías comenzaron a tatuar. Para ello, utilizaban las mismas herramientas que tenían para dibujar sobre las planchas. La más característica es la tinta Nara ó Negro Nara que adquiría un tono verde-azulado bajo la piel, algo que ahora se relaciona con los tatuajes de baja calidad.

En la cultura popular las personas con tatuajes eran representadas en los grabados ukiyo-e a través del ideal heroico de “Ayudar a los débiles y plantar cara a los fuertes”. Pronto se convirtieron en objetos de admiración, y alcanzaron una enorme reputación a partir de la primera mitad del siglo XIX cuando el maestro de la xilografía ukiyo-e Utagawa Kuniyoshi creó una serie de grabados inspirados en la novela china Suikoden (Shuihu Zhuan en chino) en la que representó a los protagonistas con el cuerpo completamente tatuado. Los grabados de actores de kabuki tatuados de Utagawa Kunisada también alcanzaron una gran fama poco después. Esta moda se extendió al auténtico kabuki, por lo que en obras como Shiranami Gonin Otoko (Los cinco de Shiranami, 1862) los protagonistas comenzaron a vestir una prenda bajo el kimono que hacía que la piel pareciese tatuada. La influencia del ukiyo-e y del kabuki sirvió de estímulo para que los tatuajes, que ya habían aumentado su escala en el pasado, creciesen más y comenzasen a ser realizados sobre todo el cuerpo.

Esta evolución del tatuaje hace que aparezca una nueva figura, el Horishi, maestro tatuador, que llegó a ser venerado entre los miembros del gremio. Ellos usaban una técnica llamada Tebori, literalmente “tatuaje hecho a mano”, que consistía en perforar suavemente la piel con unas agujas en varas de bambú, dándole la fuerza necesaria con las manos.

EL TATUAJE EN EL JAPÓN MODERNO

En los comienzos del período Meiji, el gobierno japonés, procurando proteger su imagen y dar una buena impresión a Occidente, marginó los tatuajes, y el irezumi pasó a tener connotaciones criminales. Sin embargo, los fascinados extranjeros iban a Japón en busca de las habilidades de los artistas del tatuaje, y el tradicional arte continuó en la clandestinidad. El Gobierno Meiji consideró problemático que en Occidente estas prácticas pudiesen interpretarse como un aspecto primitivo de Japón, y por esto en 1872 decidió establecer una ley que regulara tanto el oficio de tatuador como a las personas que decidían llevar tatuajes. Con el comienzo del siglo XX se impuso entre la sociedad la norma de ir siempre vestidos, por lo que los tatuajes pasaron a ser algo que se escondía debajo de la ropa.

En esta época el tatuaje era discriminado, pero la Yakuza lo usaba como símbolo de lealtad hacia sus jefes y marcaba la posición y estatus dentro del grupo.

El tatuaje fue legalizado por las fuerzas de ocupación en 1945, pero ha mantenido su imagen de criminalidad. Durante muchos años, los tatuajes tradicionales japoneses fueron asociados a la Yakuza y muchos negocios en Japón (baños públicos, gimnasios, etc.) todavía tienen prohibida la entrada a clientes tatuados.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s